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La presión de Etchecolatz

El comisario Miguel Etchecolatz dejó la silla en cierto momento del día, para ir una y otra vez a donde estaban sus defensores. No fue la primera vez que lo hizo. El Tribunal ya le había advertido en otras audiencias, a pedido de las querellas, que no genere esas situaciones en la sala. Ayer, empezó a pararse después de la declaración de Alejandra Santucho y cuando estaba por empezar Manuel Pedreira, ex referente de la JUP de La Plata. El Tribunal convocó a un cuarto intermedio. La audiencia recomenzó, pero Pedreira sólo llegó a la mitad del relato: la sala escuchó ruido de caída de cosas y al represor diciendo: “¡Soy el comisario mayor, hijos de remil putas!”. Así, Pedreira entró en una nueva pausa, después de todo el día de espera y en los momentos más difíciles del relato. Los médicos después explicaron que, con problemas de presión, el represor no quiso un inyectable.

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