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La voz de los jóvenes que recuperaron su identidad

Manuel Gonçalves Granada: Lo importante es que haya habido condenas, creo que eso es la medida de que se termina la impunidad. Obviamente, siempre queremos que las condenas sean las máximas, pero están condenados y quedó claro que hubo un plan sistemático. Por eso fue un día histórico.

Victoria Montenegro: Esto no nos pasó solamente a nosotros, sino a todo el pueblo argentino. Pudimos avanzar en la justicia, pudimos probar que en la Argentina hubo un plan sistemático de apropiación de bebés, que no les alcanzó con matar a nuestros padres, sino que también tenían que quedarse con nosotros y criarnos como ellos querían, pero gracias a las Abuelas, a las Madres, a los familiares que nos buscaron siempre podemos estar acá. Quiero decirles a mis papás gracias por soñar con tener un país mejor, gracias por darnos la vida, y gracias a las Abuelas por devolvérnosla. Y Gracias a Néstor porque en el 2003 vino a rescatar las historias de nuestros viejos.

Pedro Luis Nadal García: Están presos, donde tienen que estar, eso es lo primero a decir, aunque me quedé reflexionando sobre la condena a los apropiadores de Francisco (Madariaga). La Justicia es la que decide, pero creo que ellos merecían más por el daño que hicieron. De todas maneras, aunque no habría condena suficiente para pagar el genocidio, es un aliciente que se los haya condenado.

Sabino Abdala: Esto es una reivindicación de la lucha de las Abuelas, después de 35 años. Por eso es un momento de mucha alegría. Pero también está mezclada la angustia, porque todavía hay 400 hermanos que faltan recuperar y ellos siguen negándose a decir dónde están.

Francisco Madariaga: Por el lado de mis apropiadores –a él le dieron 15 años y a ella 5–, me queda un sabor amargo, porque yo estuve privado de mi identidad durante 32 años y medio. En relación a que se demostró que hubo un plan sistemático de robo de bebés fue satisfactorio. Así que estoy conforme por lo que significa para la lucha de las Abuelas, y con un sabor amargo por el lado personal. Pero fue gratificante poder escuchar la sentencia al lado de mi papá; a los dos meses de que recuperé mi identidad también pude escuchar la condena por el secuestro de mi mamá. Poder cerrar esa etapa judicial es reconfortante.

Mariana Zaffaroni Islas: El juicio tiene significado no sólo en lo personal, sino también en lo social. Para cualquier ciudadano, que acciones como éstas no queden impunes representa una garantía. Aunque no se puede volver al estado anterior, se siente la tranquilidad de que los responsables paguen.

Alejandro Pedro Sandoval Fontana: Hace 30 años, los represores decían que las Abuelas eran unas viejas locas que daban vueltas a la Pirámide y la sociedad lo creía, pero gracias a su lucha interminable por buscarnos, la sociedad fue descubriendo la verdad. Esta es una gran batalla ganada, no sólo por la sentencia, sino porque hay una sociedad que comprende y apoya la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo. Nos quedan otras batallas: saber dónde están los 400 hermanos apropiados y encontrar los restos de los desaparecidos.

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