EL PAIS › EN ABUELAS DE PLAZA DE MAYO SE VIVIO UNA JORNADA PARTICULAR

Y un día fue el de Carlotto

Otros nietos recuperados, abuelas, diputados y funcionarios nacionales acompañaron a la presidenta de la entidad y su familia en el anuncio de la recuperación de Guido. “Esto es una lucha colectiva”, destacó su tío Remo Carlotto.

Rosa Roisinblit no sabe qué dirá cuando las Abuelas de Plaza de Mayo brinden con champagne por la recuperación del próximo nieto. Hasta ayer, la ceremonia se repetía: ella, como vicepresidenta de la entidad, levantaba la copa y pedía en voz alta que el próximo recuperado fuera el de Estela Carlotto. Lo contó la misma Roisinblit ayer en la conferencia de prensa en la que anunciaron que la presidenta de Abuelas había encontrado finalmente a su nieto Guido.

El segundo piso de la sede de Abuelas de Plaza de Mayo era ayer un hormiguero de periodistas, camarógrafos y fotógrafos. Las abuelas se mezclaban con otros nietos recuperados y con los hijos, nietos y bisnietos de Carlotto. Todos se dieron cita en el edificio de Virrey Ceballos al 500 en el par de horas que medió entre la convocatoria a la rueda de prensa y la aparición en escena de Carlotto para anunciar lo que, a esa altura, ya se sabía: Guido había encontrado a su familia.

“Milico, decime qué se siente, que hayamos encontrado un nieto más”, cantaban algunos nietos recuperados, entre ellos el diputado nacional Horacio Pietragalla y Victoria Montenegro, con la promesa de que aunque pasen los años, nunca se van a olvidar. “Porque ahora somos más”, añadían a la canción improvisada con melodía de cancha y se sacaban fotos y festejaban. “Y los pibes con nosotros van a estar”, antes de volver a empezar, mientras esperaban la llegada de la familia Carlotto.

La cita fue en la misma sala donde Estela anunció los anteriores encuentros, compartiendo la alegría de otras abuelas y otros nietos, pero nunca protagonizándola. En una de las últimas, en febrero de este año, también estuvo Remo Carlotto, uno de sus hijos, hermano de Laura y tío de Guido. “Al tío, quiero decirle que siento una profunda envidia”, había declarado aquella vez el también diputado, entre la emoción de quien acompaña la felicidad de un compañero de lucha y la tristeza de alguien que aún no alcanzó el mismo objetivo.

Esta vez, Remo era el tío que, después de 36 años, había encontrado a su sobrino. “Hoy se cumple algo que pensábamos que tal vez no sucedería nunca, la posibilidad de reencontrarnos con Guido y que él recupere su verdadera identidad”, celebró.

Luego de conocer la noticia, su primer pensamiento fue para su hermana asesinada por la dictadura. “Tenía 23 años y tuvo a su hijo cinco horas. Fue arrebatado de sus brazos y nosotros asumimos ese compromiso, algo que ella nos dejó como señal, que teníamos que buscar hasta el último de nuestros días a Guido”, recordó.

“Esto es una lucha colectiva. Una búsqueda paciente y incansable –añadió Remo Carlotto–. Hemos acompañado tantas veces en tantas conferencias, hemos investigado y ayudado a localizar a otros nietos y tenemos la posibilidad de ser hoy nosotros los que estamos festejando y llorando de la alegría, no de la tristeza.”

Para Kibo Carlotto, el otro hijo de Estela, “es una sensación muy extraña que termina después de 35 años de buscar algo, de tener altibajos, de pensar que estaba cerca, que estaba lejos. No deja de ser una sensación de mucha alegría y mucha justicia”.

También emocionado, Pietragalla sostuvo: “Hoy Estela puede abrazar a su nieto, ese objetivo ella dice que lo soñó, pero no lo soñó, ella lo luchó desde el primer momento que desapareció Laura”. “Estamos felices porque tenemos una sana envidia de Guido. Sabemos lo que es. Hace 10 años que a Estela la considero una abuela desde los consejos, por ir a la casa, por cómo es ella. Guido ahora tiene para disfrutar una abuela enorme y estamos felices por ellos”, añadió.

“Hay algo muy motivante en esta lucha por los derechos humanos, para toda la Argentina y para ella, que es quizás una de las mejores expresiones humanas de esta lucha tan importante”, afirmó el ministro de Justicia, Julio Alak. En la conferencia de prensa también estuvo el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, de cuya cartera depende el Banco Nacional de Datos Genéticos.

El secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, señaló que “cuando existe un Estado con vocación, sensibilidad, esa lucha la incorpora como política de Estado y se encuentran los resultados de la reparación concreta” y completó que desde la llegada de Néstor Kirchner al Gobierno “se ha dado esa vocación y esa voluntad y un liderazgo de Argentina frente al mundo en la resolución de conflicto frente a las grandes tragedias que viven las sociedades”.

En esa línea, Fresneda sostuvo que esta recuperación es una “garantía de no repetición, de nunca más y de que todos podemos llegar a pasar por la vida, por el gobierno, pero en la historia de los pueblos estas luchas deben ser defendidas para que a nadie más le vuelva a pasar”.

Al finalizar la conferencia, algunos nietos acompañaron a Estela al balcón del edificio de Abuelas, para saludar a quienes estaban abajo: la emoción excedía las paredes de Virrey Ceballos 592. Allí, en la calle, algunas personas también se habían reunido alrededor de esa sede, de ese lugar donde su titular ya había anunciado hasta ayer tantas restituciones y donde, finalmente, le tocó confirmar la de su propio nieto, antes de continuar con la búsqueda de los 400 que todavía faltan.

Informe: Aldana Vales

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Estela de Carlotto salió al balcón de la sede de Abuelas a saludar a quienes esperaban en la calle.
 
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