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Conclusiones no concluyentes

La jueza federal y ex esposa del fiscal Alberto Nisman, Sandra Arroyo Salgado, brindó ayer una conferencia de prensa en la que expuso las principales conclusiones del informe elaborado por los peritos convocados por la querella. Allí descartó “de plano” las hipótesis de suicidio y aseguró que “a Nisman lo mataron”. La jueza alegó que, en contraposición con lo que afirmaba la pericia oficial, “Nisman tuvo agonía”, que “el cuerpo fue movido” y agregó datos sobre la trayectoria del proyectil y de la hora de la muerte. Consultados por Página/12, profesionales forenses afirmaron que lo expuesto por Arroyo Salgado no confirma la hipótesis de homicidio, aunque tampoco avalaron que hubiera indicios concluyentes para decir que el fiscal se quitó la vida.

“Se afirmó en la autopsia oficial que el cadáver de Nisman presentaba espasmo cadavérico de la mano derecha (los dedos rígidos en posición de disparo), lo que induciría a pensar en suicidio, pero podemos afirmar con certeza que ese signo no existió”, aseguró la jueza y agregó que, en contraposición, “Nisman tuvo agonía”. El criminólogo Luis Olavarría explicó que el “espasmo cadavérico” es un indicio de muerte instantánea y que es excluyente respecto de la agonía. Pero señaló que la agonía no tiene por qué ser evidencia de un homicidio: “Como la propia jueza dijo, el espasmo es raro de ver, significa que hay muchos suicidios con agonía”, redondeó.

Arroyo Salgado agregó en la conferencia de prensa que la trayectoria del disparo fue “de derecha a izquierda, de abajo hacia arriba y de atrás hacia adelante”. Olavarría explicó que lo más frecuente en casos de suicidios es una trayectoria “de adelante hacia atrás”, pero que eso tampoco puede ser utilizado para reafirmar un asesinato: “La trayectoria de atrás hacia adelante no me dice que es un homicidio, me dice que hay un disparo poco frecuente. Yo he visto disparos en la nuca que respondían a suicidios, es una cuestión de la personalidad de la víctima”, señaló. El forense Juan José Fenoglio coincidió en este punto al afirmar que “no existe el manual del buen suicida”. “Favaloro se suicidó con un tiro en el corazón, es un suicidio atípico. Lo que es relevante es si la posición de disparo es factible: si uno puede apoyarse el revólver en ese lugar, puede tratarse de un suicidio, aunque no sea la posición de disparo más frecuente”, añadió. Los peritos de la querella también afirmaron que “el cuerpo fue movido”, sin dar mayores precisiones al respecto. En ese sentido, Fenoglio agregó que, en algunos casos, “el mismo estudio pericial te mueve el cadáver”. “Si el cuerpo estaba cerrando la puerta, para acceder a la escena tenés que empujar el cadáver”, ilustró.

Olavarría señaló que las discrepancias en los resultados hablan de “diferentes interpretaciones” y admitió que los datos adquieren diversos significados dependiendo de la perspectiva desde la que se los mire. Sin embargo, agregó que es “un error” partir de una premisa: “No hay que formular una hipótesis y en base a eso ajustar los resultados, eso es peligroso. Imagine que esto no es un homicidio y se caratula así: nunca más se resuelve el caso”, explicó. En contraposición, Fenoglio consideró que, si hay dos resultados diferentes, es porque uno es erróneo. “Yo siempre cito a Aristóteles y hablo del principio de no contradicción, que dice más o menos que si dos personas están viendo una cosa no pueden opinar cosas diferentes sobre lo mismo”, señaló.

Informe: Delfina Torres Cabreros.

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