LA VENTANA › MEDIOS Y COMUNICACIóN

Actualizar la formación

Para Ernesto Martinchuk los progresos tecnológicos, unidos a los acontecimientos políticos que implican un cambio cultural, demandan una revisión de los planes de estudio en periodismo.

 Por Ernesto Martinchuk *

La “aldea global” fue un término, acuñado por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan (1911-1980), para expresar que, debido a la velocidad de las comunicaciones, toda la sociedad humana comenzaría a transformarse y su estilo de vida se volvería similar al de una aldea. Debido al progreso tecnológico, todos los habitantes del planeta empezarían a conocerse unos a otros y a comunicarse de manera instantánea y directa.

Desde el 2003 en nuestro país se está combatiendo la conciencia pastoril y dependiente de la oligarquía terrateniente. Por primera vez en muchos años, la política está por encima de la economía. Están cayendo los valores neoliberales y se debilitan sus instituciones de transmisión de la cultura.

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) y el apoyo del Gobierno a los medios públicos y no comerciales están construyendo una pluralidad de voces, frente a la tiranía mediática imperante desde los monopolios comerciales. Los grupos mediáticos, los factores de poder concentrado, junto al aparato de prensa del extranjero, ya no están solos. El renacer de una nueva cultura es producto de la reconstrucción de la conciencia nacional, que surge tras el letargo político producido desde la dictadura de 1976. La revolución cultural en marcha se encarna en acciones del Gobierno como son la Ley SCA, el programa científico y universitario estatal, la promoción del matrimonio igualitario o en la recuperación de la conciencia histórica a partir de la política de derechos humanos, la galería de los Patriotas Latinoamericanos, el contenido de los actos del Bicentenario o en la sanción del feriado recordatorio de la Vuelta de Obligado. A partir de éstas y otras medidas, la revolución cultural va desarmando el programa neoliberal y el contenido de sus instituciones.

Debemos ver a la globalización, más que como una jerarquización de desigualdades, como una verdadera oportunidad para que tenga cabida la sociedad del conocimiento a través del desarrollo de las posibilidades competitivas con lo cual, la educación pasa a tener un protagonismo especial.

La competitividad depende cada vez más del conocimiento y es necesario empezar a definir el papel que puede jugar la globalización educativa, y la integración universitaria a través de la formación, con un nuevo esquema de contenidos, para los futuros periodistas, que desde hace más de 30 años siguen manteniendo los perfiles de formación de universidades norteamericanas.

El temor de hoy es el retorno al neoliberalismo. Es necesario que Cristina Fernández profundice el modelo para no volver atrás en la historia. Por tal motivo, es necesario considerar a la educación como factor principal de integración y cambio en los países del bloque Unasur. Surge la pregunta: ¿Qué necesita aprender el estudiante para lograr su formación y cómo debe aprehenderlo? Necesita transferir lo aprendido, tiene que enfrentar nuevas situaciones y resolverlas. No le sirve una respuesta mecanizada, tiene que crear la respuesta apropiada. Esta conducta no podrá lograrse si no ha sido preparado para percibir la situación en los variados marcos en que puede presentarse, si no ha sido nutrido conforme a sus características específicas y a las de la sociedad a la que pertenece. Hay que superar paradigmas obsoletos, para que el estudiante sea una persona con sólidos principios morales y colabore activamente en la búsqueda de soluciones a los conflictos individuales y sociales existentes. Para generar soluciones para la región y para su país.

No existen tecnologías ni sistemas superiores a las aptitudes de los que las utilizan y las posibilidades de aplicación de las tecnologías digitales de información no dependen de variables tecnológicas, sino humanas y culturales. En el periodismo, las tecnologías digitales se manifiestan en la dinámica de la construcción de la noticia, donde la mayor necesidad en términos de formación es aprender a contar historias en video, donde la narrativa está dominada por el texto, y la fotografía.

Muchas universidades siguen preparando a los futuros periodistas para los medios analógicos. Para abordar el tema han creado una asignatura con el nombre de “periodismo digital”, cuyos contenidos no ocultan su baja calidad. Hasta el momento, no existe un replanteamiento total de los programas, a la luz de esta nueva realidad, que contemple los ejes periodísticos, digitales y de gestión, teniendo en cuenta que Internet representará la opción laboral para miles de egresados que no han sido capacitados para crear emprendimientos. Difícilmente haya otra actividad en la que la palabra globalización tenga tanto significado como en el periodismo digital. Ante la nueva Ley de SCA, es necesario redefinir el perfil del nuevo periodista y de quienes quieran generar contenidos para la web.

* Periodista. Docente de la Escuela de Periodismo Círculo de la Prensa.

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