PSICOLOGíA › CARACTERISTICAS DEL “BURN-OUT” EN LA PROFESION MEDICA

Angustia y caída del grandioso doctor

Por Elsa Wolfberg *

Los médicos, los educadores, el personal de justicia, son grupos que administran el distrés psicosocial, y cuando fallan las ideologías defensivas funcionales no es de extrañar que aparezcan en los últimos años cuadros llamados “síndrome de burn-out”: extenuación emocional, cinismo y pérdida de eficacia profesional.
La “ideología defensiva funcional”, concepto propuesto por el psicoanalista francés C. Dejour, tiene como objetivo principal enmascarar, contener y ocultar una ansiedad grave; es un mecanismo específico de grupo; se dirige, no contra angustias intrapsíquicas resultantes de un conflicto, sino para luchar contra un peligro real; esa defensa, para ser operativa, tiene que ser de todos, el que no la comparte es excluido; reemplaza los mecanismos individuales, que sólo pueden volver a usarse cuando está asegurado un mínimo control sobre la realidad peligrosa.
Por ejemplo, los obreros de la construcción resisten las consignas de seguridad, como si fueran inconscientes de los riesgos, hasta como si sintieran algún placer; desafían el peligro con orgullo y temeridad. Sin embargo conocen el riesgo, lo sienten a flor de piel y cuando estallan las revelaciones sienten mucha ansiedad. Esta es habitualmente contenida por los sistemas defensivos; si no, no podrían trabajar por el miedo. Para conjurarlo hacen alarde de habilidad y valentía, y parece que son ellos los crean el riesgo y no que está fuera de su voluntad. El miedo es una causa de “inadaptación profesional” y sólo aparece en síntomas medicalizables de la ansiedad: cefaleas, vértigos, impotencias funcionales diversas (el cuerpo es un efector de signos de microprotesta social que es bueno escuchar y descifrar). Al que no aguanta, lo echan por timorato. Curiosamente, esta defensa garantiza la productividad.
La profesión médica tiene algo en común con ellos. Desde primer año, se “vacuna” a los estudiantes con los cadáveres que deben disecar, los trozos de cuerpo muerto que tienen que manipular, en una intensiva desensibilización frente al miedo y el horror de la muerte y la mutilación. Por otra parte, los “bautismos de guardia”, donde las bromas agresivas ponen a prueba la resistencia del joven, son una iniciación a la temeridad, y a quien no soporte se encargarán los colegas de hacerle sentir que no sirve. Como los obreros de la construcción, aprenden defensas de negación frente al dolor, el miedo, el cansancio, el sufrimiento.
Los médicos tienden a disociar la mente del cuerpo y el cuerpo del contexto, no sólo en el paciente sino también en sí mismos, con lo cual devienen una mente sin cuerpo ni emociones, sobreadaptados. La neotecnología, en esas condiciones, se presta para favorecer la disociación y la renegación.
En los médicos, los efectos del distrés empiezan por malestares triviales y cotidianos que constituyen precursores de enfermedad, y es importante diagnosticarlos a tiempo. Son efectos del burn-out.
El primer año de recibido es el más crítico: un estudio encontró que un 30 por ciento de los médicos con un año de ejercicio tienen depresión clínica; se habla de un 22 por ciento en el segundo año y un 10 por ciento en el tercero, en diversos estudios hechos a lo largo de veinte años. El tenor de depresión en la población es del 15 por ciento, o sea que los médicos jóvenes doblan a la población común.
Hay una distancia enorme entre la imagen del médico grandioso y triunfal y el médico-operario que debe reparar mecánica y rutinariamente partes de personas una tras otra y de la mañana a la noche. Parte de la grandiosidad del primero la aportó la práctica liberal de la profesión dando imagen de no estar sujeto a los avatares comunes de un trabajador, ni de tener que rendir cuentas a casi nadie. Pero fundamentalmente la idealización surge como defensa frente al sufrimiento no sólo por parte del paciente sino del mismo médico, la autoidealización.

* Miembro didacta de la APA y presidenta del Capítulo de Psiquiatría Preventiva de APSA. Texto extractado del trabajo “La salud de los profesionales de la salud: riesgos y prevención”, incluido en Prevención en salud mental (Lugar Editorial).

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