SOCIEDAD › DENUNCIAN AL DIRECTOR DE MIGRACIONES

Deportar morochos

 Por Horacio Cecchi

El director nacional de Migraciones, Horacio García, fue intimado para que en forma “urgente” permita el reingreso al país de Rigoberto Bernal, un ciudadano paraguayo habitante de la Villa 31, detenido por Gendarmería el 28 de julio pasado y en el acto deportado a Ciudad del Este porque no tenía su DNI, que se encuentra en trámite judicializado. Bernal salía de una farmacia en la zona de Retiro, donde había ido a comprar un medicamento para su pareja, madre de una nena de 4 años y por entonces embarazada de 7 meses de mellizos. El hombre intentó retornar al país varias veces y en todas las ocasiones lo volvieron a rechazar. Una jueza federal y un juez de Instrucción penal ordenaron el cese inmediato de la prohibición de ingreso, lo que hasta ahora es incumplido por García, montado en la retórica de la cárcel para migrantes. Ayer, el titular de Atajo, Julián Axat, dependiente de la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, presentó la intimación al funcionario de Migraciones. En caso de no cumplir en 48 horas (vence mañana) lo denunciará penalmente.

El caso llegó a la oficina de Atajo en la Villa 31 el 2 de agosto, cuando Mercedes Penayo denunció la desaparición de su pareja ocurrida cuatro días antes. “Esperé desde las 18 horas a que llegara del trabajo, pero nunca llegó”, relató Penayo, quien para esa fecha cursaba un avanzado embarazo de mellizos. La mujer sostuvo que como no volvía se comunicó a la medianoche con un compañero de trabajo de su marido, quien le confirmó que Rigoberto “se había retirado a la misma hora que todos los días”. Desesperada, la mujer se dirigió en las primeras horas del día siguiente a la comisaría 46ª “y como no tenían registrado su nombre me recibieron una denuncia por desaparición de personas”. Recién a las cuatro de la tarde de ese día recibió un llamado telefónico de su marido, quien le explicó que “se encontraba en la casa de su madre en Ciudad del Este”.

Bernal fue detenido el 28 de julio, de regreso a su casa luego del trabajo, cuando ingresó a una farmacia a comprar un medicamento para su mujer. Los gendarmes lo demoraron porque en sus registros figuraba erróneamente que sobre el hombre pesaba una orden de expulsión del país, resuelta en el expediente abierto en la Dirección Nacional de Migraciones en el que solicitaba su radicación definitiva en la Argentina.

La DNM sostenía su criterio en una condena que había recibido Bernal en 2008 a dos años y medio por tenencia de estupefacientes, la fórmula empleada por la Federal contra los consumidores en su presunta guerra contra las drogas. La condena quedó cumplida pero la DNM dispuso la expulsión, por cinco años, más extensa que la propia condena. La expulsión fue recurrida y actualmente se encuentra suspendida por la Cámara Federal de Apelaciones, que el 3 de mayo pasado había ordenado suspender la orden de la DNM. Pero los gendarmes, cuando detuvieron a Bernal no se fijaron en pequeñeces. Lo internaron en una celda de la DNM en Retiro, una cárcel para inmigrantes bajo cuerda, y al día siguiente sin siquiera mediar una comunicación telefónica con su mujer embarazada, fue subido a una camioneta y trasladado fuera del país.

Atajo informó a la Defensoría Oficial que venía representando a Bernal en su reclamo de documentación y a la Comisión del Migrante, que funciona en el Ministerio Público de la Defensa. Las presentaciones de la Defensoría derivaron en un fallo de la jueza María José Sarmiento, del juzgado Contencioso Administrativo Federal Nº 11, María José Sarmiento, quien ordenó a la DNM que “se inhiba de actuar impidiendo el reingreso al país” del migrante. Pero la DNM incumplió la orden. Bernal intentó reingresar varias veces por el puesto fronterizo de Iguazú, portando una copia de la suspensión de la expulsión, pero el ingreso le fue denegado, sin que el rechazo fuera asentado en los registros.

El 24 de octubre se presentó un hábeas corpus porque Bernal no aparecía y se temía que hubiera ingresado y hubiese sido secuestrado por fuerzas de seguridad. Finalmente apareció internado en un hospital porque había sufrido una descompensación. En la resolución del juez Ernesto Botto, del juzgado de Instrucción 39, el 26 de octubre, ordena al director Nacional de Migraciones a que “de inmediato deje sin efecto la prohibición de ingreso al país” a Rigoberto Bernal.

Pero la DNM mantiene la prohibición, desoyendo las órdenes judiciales. “Si la Dirección de Migraciones está pensando la creación de un centro de detención de deportados, en un cierre de fronteras, en un censo de migrantes, está queriendo forzar, poner en cuestión los criterios de la justicia –dijo Axat a Página/12–. Lo que tiene que quedar claro es que el director fue intimado y si en 48 horas no cumple la orden judicial lo denunciaremos penalmente por incumplimiento.”

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