SOCIEDAD › TESTIMONIO DEL CIENTIFICO QUE COMANDO LA EXPEDICION A FOJA

“Un lugar de increíble sabor salvaje”

Por Bruce Beehler *

Para cuando las nubes nos apartaron del mundo exterior, el helicóptero había lanzado tres tandas de gente y se había dirigido a un pequeño claro pantanoso en la selva montañosa. Nos recibió el silencio, excepto por el sonido de los pájaros, de las ranas y las cigarras. En este punto estábamos todos entusiasmados y nerviosamente exaltados por llegar finalmente a esta tierra prometida. Habíamos superado los numerosos inconvenientes y desafiado los obstáculos para llegar a Foja. A los pocos minutos, cada uno de los científicos se había ido a los variados rincones del pantano.

Más tarde, algunos de los del grupo mencionaron sus encuentros con un extraño pájaro con papada naranja que le colgaba como a un pollo. Yo mismo no vi al pájaro durante los siguientes cinco días pero, en esencia, el primer pájaro que nuestro grupo encontró en el campamento era una especie nunca vista por científicos occidentales. No había imaginado que tan rápidamente haríamos tal descubrimiento. Este pájaro fraile con papada se parece mucho a su pariente, el pájaro fraile común. De hecho, los primeros que avisté, los ignoré. Así aprendí que hay que mirar cuidadosamente todo cuando se está en un nuevo ambiente. No hay posibilidad de confundir las nuevas especies con las viejas.

El nuevo pájaro es una rareza. La parte de abajo de su cara termina en una papada colgante del mismo color de su cara, como la de ningún otro pájaro fraile de Nueva Guinea. Ya había abandonado la idea de encontrar nuevas especies. Todos pensábamos que habría grandes cosas en Foja, pero creíamos que los descubrimientos serían menores.

Pero habríamos de tener otras sorpresas, un ave del paraíso “perdido” que hace tiempo había sido olvidado, además de nuevas especies de mariposas, plantas, ranas y mamíferos. Estos descubrimientos y la ausencia de la presencia humana en esas montañas nos señaló algo: ésta era una fuente increíble de biodiversidad de significancia global. Más aún, esta zona de selva montañosa pareciera estar libre de los impactos de la civilización. No encontramos caminos, ni señales de cazadores, ni chozas, nada. ¿Cuántos lugares en la Tierra se mantienen vírgenes? No muchos.

Entonces, ¿qué será de esta cadena de montañas raramente visitada y su abundante vida salvaje poco conocida? Hay varios temas que deben señalarse. Primero, la mayoría estaría de acuerdo con que el área debe ser conservada y manejada para preservar su increíble sabor salvaje. Estos ecosistemas prístinos son cada vez más raros. Segundo, esta área debería ser mejor estudiada por los científicos de la biodiversidad, por su asombroso laboratorio de evolución, dándonos una idea de cómo una cadena de montañas aislada en Nueva Guinea genera nuevas especies. Tercero, es importante para entender mejor la relación entre las comunidades indígenas locales y la fuente de selva montañosa.

Conocen bien estas selvas, y están en mejor posición para mostrárnoslas. Son los socios lógicos en el avance para desarrollar un plan para el futuro de esta área. Los pájaros, las plantas, las ranas y los canguros arbóceos dependen de nosotros.


* Vicepresidente del Centro Internacional de Conservación de la Biodiversidad de Malasia y codirector de la expedición a las montañas Foja.
De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12. Traducción: Celita Doyhambéhère

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