SOCIEDAD › UN EXPERTO DEL CLINICAS EXPLICA EL PROCEDIMIENTO

Secretos de la tanatopraxia

 Por Pedro Lipcovich

“La tanatopraxia debiera aplicarse en todos los casos en que se requiere autopsia, por si es necesario repetir el procedimiento”, explica el especialista que, en el Hospital de Clínicas, está dispuesto al desafío de restaurar el cadáver de Juan Perón. Daniel Carunchio observó también que el embalsamamiento científico contribuye a evitar riesgos de infecciones en los velatorios e incluso a prolongarlos tanto como para permitir la llegada de deudos distantes.
“La gente cree que embalsamar un cadáver implica abrirlo y retirarle los órganos, pero no es así –aclara el especialista Daniel Carunchio, subjefe de la morgue de la Facultad de Medicina de la UBA–: básicamente se trabaja mediante inyecciones en las arterias, a partir de pequeñas incisiones de no más de dos centímetros.”
Por las arterias se inyectan diversas sustancias; las más comunes son “el formol, el alcohol etílico, el borato de sodio, el ácido fénico y la glicerina, pero también se utilizan ceras y otros productos”.
Otro malentendido, según Carunchio, consiste en “suponer que el embalsamamiento apunta a conservar los cadáveres para siempre, pero no es necesariamente así. En principio, una conservación de seis meses es más que suficiente para una función básica de la tanatopraxia, que es preservar la salubridad: cuando una persona fallece, muchos virus mueren pero otros nacen y pueden trasmitirse al familiar que toque el cuerpo”.
Por razones de este orden, “la Asociación Internacional de Transportes Aéreos (IATA) exige que los cadáveres que se transporten sean previamente sometidos a este procedimiento”, señala el especialista, que depende de la Cátedra de Patología de la Facultad de Medicina de la UBA.
La tanatopraxia permite también “velatorios más prolongados: si hay que esperar la llegada de un familiar que viene del extranjero, se puede hacer sin problemas, o incluso, eventualmente, el cuerpo podría ser velado en distintos lugares o ciudades en forma sucesiva”, comenta Carunchio.
En opinión del especialista, “la policía debiera utilizar la tanatopraxia para todos los cadáveres en los que se efectúan autopsias, a fin de asegurar la posibilidad de reautopsias, que de otro modo muchas veces fracasan”.
Carunchio ya efectuó trabajos con la Dirección de Investigaciones de San Nicolás, y participó en el Primer Congreso de Investigaciones Judiciales, que se efectuó en Colombia. En ese país, la carrera de tanatopraxia tiene nivel universitario, a diferencia de lo que sucede en la Argentina.
La morgue donde Carunchio efectúa su trabajo cotidiano y donde espera recibir el cadáver de Juan Domingo Perón, dispone de “mesas y lámparas especiales para la tanatopraxia”.

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