SOCIEDAD › LA CIENCIOLOGíA Y SU IMPACTO EN LAS VANIDADES

Tom dice que hay que comer placenta

A no temer a la muerte. Los humanos son seres inmortales y sus almas pueden ser reencarnadas, ya muchos han vivido en otros planetas del universo. Al menos eso propuso el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard cuando, en 1952, fundó la cienciología: una religión en la que los artistas son considerados seres superiores y a la que, vanidad mediante, adhieren estrellas de Hollywood como John Travolta, Tom Cruise y su esposa Katie Holmes. No reconocida como religión en varios países, sus “auditores” abren las puertas de las iglesias de la cienciología para revisar las almas de quienes se acercan y después de aprontar honorarios o dejar donaciones reciben la prédica de cursos de “purificación” para que el ser humano recupere su naturaleza perdida con la ayuda de vitaminas, drogas y largos saunas.

Los adeptos a la cienciología prometen un mundo sin crímenes ni guerras. Pero la fama mundial del culto llegó con las declaraciones de Cruise durante la gira de presentación de la película La Guerra de los Mundos, donde el actor reconoció que había instalado una carpa donde se ofrecían “ayudas” –masajes administrados por voluntarios del movimiento– y bibliografía.

Cruise, que amagó con comer la placenta y el cordón umbilical de su hija por ser “muy nutritiva”, también se encargó de protagonizar un video de “adoctrinamiento” de nueve minutos en el que afirmaba que “con la cienciología podemos crear nuevas realidades en mejores condiciones. Somos el camino hacia la felicidad. Podemos rehabilitar criminales. Podemos traer la paz y unir las culturas”.

Por si eso falla, los cienciólogos creen en la llegada de extraterrestres para salvar al planeta. Por eso, en Londres, existe un edificio de seis pisos que por 50 millones de dólares se convirtió en una base logística del culto.

Travolta es otro de los defensores de la fe creada por Ron Hubbard y, al igual que su colega Cruise, defiende la creencia que promueve el conocimiento del ser individual y atacó a la psiquiatría como una “ciencia nazi” por el uso de sustancias químicas para resolver problemas mentales. Sin embargo, son conocidas las prácticas con drogas para la “purificación” de las almas que proponen los cienciólogos.

Juliette Lewis intentó que Brad Pitt, cuando eran novios, abrazara el culto y de paso a ella, y sólo logró lo segundo por un tiempo. Kristie Alley es otra de las actrices seguidoras del culto que en sus primeros mandamientos indica que los artistas son “el ser más alto que construye mundos nuevos”, según Hubbard.

Lisa Presley, hija de Elvis, fue introducida al culto por John Travolta, uno de los que funcionó como difusores en Hollywood. Abandonó el culto cuando se casó con Michael Jackson. No logró solucionar su vida ni antes ni después.

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Tom Cruise.
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