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El gobierno de la Iglesia

En su primera aparición como máxima autoridad de la Iglesia Católica, hace un año, Francisco se presentó en la Plaza San Pedro como “obispo de Roma”. Esto significa, en la jerga eclesiástica, ser igual a todos los obispos, aunque haya sido elegido para ocupar el lugar de primus inter pares (primero entre iguales).

Bergoglio intenta recoger la tradición eclesiástica del gobierno sinodal, compartido, de la Iglesia. Por eso ha dado pasos, en primer lugar, para internacionalizar la curia y el colegio cardenalicio, disminuyendo poco a poco el peso de los italianos y, en general, de los europeos. Los cardenales “creados” en el último consistorio, el mes pasado, provienen mayoritariamente de lugares de Asia, Africa y América latina, de sedes antes no consideradas para ese tipo de designaciones.

En esa línea, designó al grupo internacional de los ocho cardenales (el C-8), coordinado por el hondureño Rodríguez Maradiaga, a quienes les asignó la función de asesorarlo en la reforma del gobierno de la Iglesia. Tomó esta decisión apoyándose en atribuciones que el derecho canónico le confiere al Papa, pero instalando al C-8 por sobre toda la estructura burocrática vaticana y con poderes aún por encima de ésta.

Ha dicho que la curia es “una aduana burocrática y pesada” y una de las tareas que le encargó al nuevo secretario de Estado (una especie de primer ministro que hace las veces de segundo en la jerarquía vaticana), el ahora cardenal Pietro Parolin, es precisamente la de reformar el funcionamiento de la curia. Parolin suplantó en el cargo a Tarcisio Bertone, el cardenal fuertemente sospechado de corrupción y de manejar intrigas palaciegas en el Vaticano. También el norteamericano Raymond Burke, antiguo hombre fuerte de la Congregación para los Obispos –la encargada de señalar quiénes serán designados obispos en todo el mundo– fue suplantado por Donald Wuerl, arzobispo de Washington, un obispo cercano al pensamiento de Bergoglio. Mauro Piacenza, cardenal cercano a Bertone, dejó su cargo en la no menos poderosa Congregación para el Clero.

En octubre se celebrará un sínodo (encuentro del que participan obispos delegados de todas las conferencias episcopales del mundo) cuyo tema central será La Familia. Para llegar hasta allí, momento en que se tomarán decisiones para toda la Iglesia, Bergoglio impulsó una consulta mundial incluyendo temas tales como matrimonio sobre personas del mismo sexo, aborto, divorcio y control natal.

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