SOCIEDAD › CASOS DE VIOLENCIA DE GENERO

Otra vida es posible

El programa Ellas Hacen, a nivel nacional, se hizo en base a dos ejes de la población elegida: incluye a mujeres que tienen más de tres hijos y cobran la Asignación Universal, o que padecen situaciones de violencia familiar. Mariana Gras, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, dependiente del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, presidido por Alicia Kirchner, explicó a Página/12 que “para el abordaje del programa se puso a disposición en cada lugar un equipo interdisciplinario del Consejo que evaluaba si esta línea de programa era adecuada para las mujeres que se acercaban”.

“Se evaluaba cuál era el mejor desarrollo para la mujer, muchas veces conseguir un trabajo no era suficiente porque necesitaban un patrocinio legal o atención psicológica.” De acuerdo con las cifras del propio Consejo de las Mujeres, alrededor de un 40 por ciento de las inscriptas eran víctimas de violencia doméstica.

Asimismo, se capacitó a los tutores del programa en una perspectiva de género. Según Gras esto implicó “una doble intervención, en el lugar y con los capacitadores de las mujeres”. Destacó también que el Plan se construyó desde las necesidades locales. “Es muy completo porque apunta a reconstruir la autoestima de la mujer, mediante el plan Fines, las nuevas capacidades del nuevo oficio y la independencia económica que se les brinda.” La adquisición de estas nuevas capacidades es fundamental para que una mujer pueda salir de una situación de violencia de género.

“Sabíamos que no estábamos llegando a todas las que tenían necesidad de ayuda”, dijo Gras. “Para resolver una situación de violencia doméstica lo que primero que se necesita es un techo, que la mujer pueda salir del lugar de situación de violencia y este programa intenta garantizarlo”, resaltó.

Respecto del tipo de trabajo que se les enseña a las mujeres, Gras aseguró que “un oficio siempre es importante, y si encima es en un campo dominado por los hombres es un doble incentivo para esa mujer con la autoestima baja”.

“El programa, en verdad, no discrimina, ya que no creemos que haya labores destinadas a los hombres y otras distintas para las mujeres. Se rompe con muchos estereotipos.”

“Hoy ves mujeres a las que les cambió la vida. Muchas están viviendo otra vida. La mujer que sufre violencia se siente avergonzada. A veces no puede sostener la mirada y mira el piso. Con el correr del tiempo vimos mujeres que comenzaron a levantar la mirada. Se va reconstruyendo de a poco su autoestima. Pasamos por casos muy duros, de mujeres que estaban siendo realmente atormentadas, tener que ir a buscarlas a la casa con la policía. Sin embargo, puedo decir que otras vidas son posibles. Entre ellas ven que la otra puede y toman coraje”, apuntó Gras.

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