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Domingo, 21 de enero de 2007

NOTA DE TAPA

Africa...

 Por Natalia Aruguete

El comercio exterior argentino tuvo un intenso dinamismo en los últimos años. Sólo en 2006, el país realizó ventas cercanas a los 46 mil millones de dólares, compras por casi 34 mil millones y logró un superávit apenas por debajo de los 12 mil millones. En ese escenario, el intercambio con Africa mostró dos comportamientos particulares: creció en promedio más que el total y representó el segundo ingreso neto de divisas después de Chile. En números, el superávit con ese continente –fundamentalmente con Sudáfrica, Argelia, Egipto, Marruecos y Angola– fue superior a los 2600 millones de dólares el año pasado. Las exportaciones hacia los países africanos se duplicaron entre 2002 y 2005 y llegaron a su récord histórico de 2624 millones de dólares en los primeros once meses del año pasado.

Un informe de la consultora Estrategia y Gestión, dirigida por el economista Marcelo Paz, señala que en 2006 Argentina incrementó sus exportaciones e importaciones totales en 14 y 20 por ciento, respectivamente. Excepto con el Mercosur, el flujo comercial con el resto de las zonas fue superavitario. El mayor saldo positivo lo explicó Chile con 3796 millones de dólares, fundamentalmente por las ventas de combustible (gas). En segundo lugar, se ubicó Africa. El saldo de 2624 millones de divisas superó al que Argentina tiene con la Unión Europea (2347 millones), Asia (1400 millones) y el Nafta (404 millones), y casi compensó el déficit con el Mercosur de 2972 millones, causado por el rojo bilateral con Brasil.

Para el economista Andrés López, investigador principal del Centro de Investigaciones para la Transformación (Cenit), el comercio con el continente africano se puede ver de dos maneras. “Los productores argentinos muestran una superioridad tecnológica, lo que les permitiría insertarse de manera competitiva no sólo exportando productos sino invirtiendo en proyectos de complementación en algunas industrias.” Pero no es el socio “más dinámico que uno imagine”, dijo a Cash. Africa es el continente que menos creció en los últimos 200 años, no tiene una población abundante ni un importante ingreso per cápita. Con excepción de Sudáfrica, la mayoría de los países muestra un ingreso per cápita menor a los 1000 dólares.

Desde Cancillería sostienen, en cambio, que las posibilidades de comercio con el continente negro son grandes. El ministro Jorge Taiana presidirá una misión multisectorial en Sudáfrica el próximo mes, donde participarán más de 40 empresas productoras de maquinaria eléctrica y agrícola, tecnología agropecuaria, autopartes, cueros, pieles y tubos para la construcción. “La Cancillería ve nichos de mercado importantes en países como Sudáfrica, donde las exportaciones crecieron un 31 por ciento en 2006, o en Angola, donde las ventas se incrementaron un 400 por ciento desde la devaluación”, afirmó a Cash Gustavo Martino, director de Promoción de Exportaciones de la Cancillería. Este funcionario calculó que las importaciones de Sudáfrica fueron de 55.200 millones de dólares en 2005. De esas compras, Argentina participó con el 5 por ciento. “Africa ofrece potenciales nichos de mercado donde podemos exportar productos con valor agregado y brinda importantes oportunidades de complementación”, remarcó el funcionario.

López coincidió en que sería “interesante explorar posibles acuerdos de libre comercio con Sudáfrica, por ejemplo, porque es una potencial oportunidad de diversificar mercados”. Por su parte, el Presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Sudafricana, Oscar Hansen, afirmó a Cash que “las perspectivas del sector privado de crecer en el comercio (con Sudáfrica) son excelentes. Hoy el intercambio es ampliamente favorable a la Argentina, pero esperamos que el negocio crezca hacia ambos lados”. Un estudio de la Embajada de Sudáfrica revela que Argentina podría proveerse de 25.400 productos de ese país si dejara de importarlos de otras naciones.

Hasta ahora, Argentina hizo sus mayores colocaciones en Sudáfrica, donde casi duplicó sus ventas el último año pasando de 430 a 820 millones de dólares, Argelia con exportaciones por 490 millones, Egipto con colocaciones por más de 300 millones de dólares y, en menor medida, Marruecos con 222 millones y Angola con más de 120 millones. Aunque con un sustancial aporte de divisas, la importancia relativa de Africa en el comercio argentino sigue siendo baja, apenas el 3,5 por ciento. El autor del citado informe de Estrategia y Gestión, Carlos Gaspar, opinó que “más allá del signo de estas relaciones, lo relevante es el alza y el monto de los intercambios bilaterales, ya que el sentido que da origen a la creación de bloques comerciales es justamente la creación de comercio”.

En este sentido, Cancillería está generando actividades de promoción para alentar la participación de pequeñas y medianas empresas en el comercio exterior. Hasta ahora, las pymes se enfrentaron con varias dificultades para venderles a los africanos: los costos de flete son altos, los empresarios desconocen esos mercados y los canales de comercialización no son del todo transparentes, aclararon fuentes del sector. Pero si las pyme lograran superar esos escollos, “la oferta exportable tendría buenas oportunidades de negocios, dado que el tipo de tecnología argentina se adapta muy bien a las necesidades de los africanos”, puntualizó Martino.

El perfil del intercambio Argentina-Africa está marcado fundamentalmente por la venta de productos agropecuarios (2000 millones de dólares), del complejo oleaginoso como aceites y soja (1200 millones) y, en menor medida, de cereales (370 millones) y lácteos (130 millones). Las compras de productos primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario son mínimas, mientras que los productos industriales representan el 58 por ciento y los combustibles el 39 por ciento, describe el estudio de Estrategia y Gestión.

Distinta es la situación de Brasil. Desde la inquietud que surgió en 2003 por parte de los diplomáticos de Brasil, Sudáfrica e India hasta la firma de acuerdos trilaterales el año pasado, las relaciones comerciales y culturales crecieron significativamente. En 2006, el intercambio con Africa representó el 7 por ciento del comercio total brasileño, el doble que Argentina. Del flujo total brasileño de 228.400 millones, el comercio con ese continente alcanzó casi 16 mil millones de dólares, con la particularidad de que las exportaciones brasileñas a Africa fueron menores que las importaciones, 7309 millones frente a 8462 millones.

En términos generales, los datos del comercio internacional muestran un crecimiento de las exportaciones relativamente rápido pero sin gran diversidad, aclaró Andrés López. “Argentina mantiene una dependencia de mercados tradicionales y exporta poco en productos intensivos en conocimiento, que es lo que está creciendo en el comercio mundial. Africa podría ayudar en esa diversidad pero con mercados chicos y un intercambio que es costoso”, concluyó el investigador del Cenit.

El intercambio con Africa mostró dos comportamientos particulares: creció en promedio más que el total y representó el segundo ingreso neto de divisas después de Chile. El superávit con ese continente –fundamentalmente con Sudáfrica, Argelia, Egipto, Marruecos y Angola– fue superior a los 2600 millones de dólares el año pasado. Los productores argentinos muestran una superioridad tecnológica, lo que les permitiría insertarse de manera competitiva en ese mercado. El perfil del intercambio Argentina-Africa está marcado fundamentalmente por la venta de productos agropecuarios: 2000 millones de dólares. También son relevantes los despachos del complejo oleaginoso, como aceites y soja: 1200 millones. En menor medida, se exportan cereales (370 millones) y lácteos (130 millones). Los datos del comercio internacional muestran un crecimiento de las exportaciones relativamente rápido pero sin gran diversidad.

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El intercambio con Africa mostró dos comportamientos particulares: creció en promedio más que el total y representó el segundo ingreso neto de divisas después de Chile.

El superávit con ese continente –fundamentalmente con Sudáfrica, Argelia, Egipto, Marruecos y Angola– fue superior a los 2600 millones de dólares el año pasado.

Los productores argentinos muestran una superioridad tecnológica, lo que les permitiría insertarse de manera competitiva en ese mercado.

El perfil del intercambio Argentina-Africa está marcado fundamentalmente por la venta de productos agropecuarios: 2000 millones de dólares.

También son relevantes los despachos del complejo oleaginoso, como aceites y soja: 1200 millones.
En menor medida, se exportan cereales (370 millones) y lácteos (130 millones).

Los datos del comercio internacional muestran un crecimiento de las exportaciones relativamente rápido pero sin gran diversidad.

 
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