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Domingo, 3 de agosto de 2008

TAKAHIRO SHIDARA, EXPERTO DEL GOBIERNO JAPONES

“Con la energía hay un problema cultural”

De visita en Argentina, el especialista reconoció el temor de las empresas japonesas radicadas en el país a que en algún momento les falte energía. Recomendó generar conciencia para un uso racional.

 Por Sebastián Premici

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizó un seminario conjunto con la Organización Japonesa para el Fomento del Comercio Exterior (Jetro) y la Fundación Okita para promocionar la transferencia de tecnología para el uso eficiente de los recursos energéticos. Cash entrevistó a Takahiro Shidara, director general de Jetro, quien detalló las políticas energéticas de Japón y dio su visión sobre la situación energética argentina.

–¿Cuál es la política japonesa en cuanto al uso eficiente de la energía?

–Estamos en un tiempo en que los recursos naturales energéticos son escasos y sus precios se han disparado. Lo que estuvimos haciendo desde Japón es aprovechar al máximo esos recursos, y al mismo tiempo cuidarnos de no dañar el medio ambiente. Las empresas japonesas desarrollaron diferentes tecnologías en los diferentes sectores industriales para lograr este objetivo. La necesidad de utilizar al máximo esos recursos provocó que desde el gobierno se impulsaran nuevos procesos industriales para ahorrar energía. Jetro trata de promocionar en el mundo las tecnologías japonesas para que puedan exportarse.

–¿Cuáles serían los beneficios de esta transferencia de tecnología?

–Es diferente para cada sector. Por ejemplo, en la industria del acero se crearon sistemas para la generación de energía por recuperación de gases de altos hornos; a su vez se incorporó equipamiento para la recuperación de energía a partir del calor residual en los procesos de producción. Resultado: un ahorro energético cercano al 20 por ciento. En la industria del cemento, los hornos pasaron de trabajar en base al clásico sistema húmedo al sistema seco. También se aplicaron cambios drásticos para abandonar el petróleo y volcar esa producción al carbón. En la industria del papel se aprovecha la generación de energía eléctrica a partir del vapor de las calderas. También se reemplazaron los combustibles derivados del petróleo a través de la incorporación de calderas a carbón y otras fuentes energéticas alternativas. El ahorro para esta industria ronda entre el 25 y el 50 por ciento.

–¿Cuánto tiempo invirtió Japón para que su ecuación energética sea favorable al ahorro?

–Japón comenzó con su política a finales de la década de 1980, con la Ley de Ahorro de la Energía, y actualmente seguimos trabajando con otras fuentes, como la eólica y la solar. Ya llevamos en el tema más de veinte años y es algo que nunca acaba. Como creció el precio del crudo, siempre que un país sea consumidor de hidrocarburos, representa una problemática que nunca acabará hasta tanto no se modifique la matriz energética de las diferentes industrias.

–¿Cuál es su visión sobre la situación energética de Argentina?

–Argentina tiene sus propios recursos naturales pero la sorpresa que me llevé cuando llegué al país –hace un año y medio– es que se habían calculado reservas de hidrocarburos para cuarenta años que disminuyeron drásticamente a ocho. Cuando llegué al país percibí el temor de las empresas japonesas en relación a una posible falta de energía. Por eso es importante pensar en readecuar los sistemas energéticos para el ahorro. Esto puede conllevar, en un principio, una inversión muy grande que luego se verá reflejada en el ahorro de energía. Con el ahorro conseguido durante dos años –calculado en un 30 por ciento– se lograría amortizar la inversión realizada. Además, si el gobierno argentino está buscando su reindustrialización debería contribuir para lograr la maximización de cada sector industrial, realizando aportes (N. d. R.: entiéndase subsidios o beneficios fiscales) para que las empresas puedan incorporar tecnología que les permita consumir menos hidrocarburos.

–¿Japón financiará algún proyecto de transferencia de tecnología?

–El tema es que si el país no resuelve su deuda con el Club de París, no se podrá avanzar en financiar nuevos proyectos. La postura del gobierno japonés es que no se puede avanzar en ningún tipo de financiamiento hasta tanto no se resuelva la deuda. El comercio bilateral luego de 2001 ha caído bastante. Las exportaciones de Japón hacia la Argentina representaron el año pasado 841.296.000 dólares y las importaciones, 787.916.000. Argentina le vende menos a Japón, esto ocurre porque la política local es venderle más a China, ya que paga mejor.

–Argentina está impulsando el cambio de lámparas incandescentes por las de bajo consumo. ¿Cuán efectiva resulta una política de estas características en el ahorro de energía?

–Es un principio para el ahorro pero también hay que profundizar un cambio más básico, ya que también forma parte de un problema cultural. Por un lado está el tema de la falta de inversión, que ya se resolverá. Detrás del cambio de lamparitas, hay que apuntar al cambio cultural en las empresas y en los ciudadanos. Existen electrodomésticos que están destinados al ahorro de la energía, aires acondicionados que consumen menos electricidad, que acá no se utilizan. Resulta primordial que las empresas piensen en el largo plazo e incluyan dentro de sus políticas el ahorro energético como tema central. Con el largo plazo vendrán las ganancias, fruto del ahorro energético. En España, por ejemplo, el gobierno aporta subsidios para los casos donde se introduzcan paneles solares. La Argentina podría apuntar en este sentido. Otra fuente energética muy en boga son los biocombustibles, pero eso incluye la política empresarial de si se quiere vender soja como alimento o como combustible.

–Sin embargo, por cada litro de biocombustible que se genera se gasta 1,36 de petróleo. ¿Cierra la ecuación de los biocombustibles para el ahorro energético?

–Es verdad, se gastan muchos hidrocarburos en su generación. Pero por otro lado existen otras formas de hacer biocombustibles, por ejemplo a través de algas marinas o desperdicios. Por eso me parece que es un tema en el que hay que seguir avanzando sin caer en conclusiones apresuradas. No es la única alternativa sino una más para lograr ahorros en el uso del crudo.

–¿Cuáles son las consecuencias económicas del cambio climático y los problemas energéticos?

–Los biocombustibles están causando, de alguna manera, el alza de los precios de los productos comestibles, incluso en muchos lugares del mundo se están deforestando áreas para ampliar los márgenes de las plantaciones. Por eso me parece relevante tomar sector por sector para tratar el tema del ahorro y así equilibrar la matriz energética. Argentina tiene un territorio siete veces más grande que Japón, por eso podría pensar en plantar soja en diferentes regiones y evitar, en el caso de los biocombustibles, un mayor daño al medio ambiente.

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Imagen: Rafael Yohai
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Claves

“Detrás del cambio de lamparitas, hay que apuntar al cambio cultural en las empresas y en los ciudadanos.”

“Existen electrodomésticos que están destinados al ahorro de energía, como aires acondicionados que consumen menos electricidad, que acá no se utilizan.”

“Resulta primordial que las empresas piensen en el largo plazo e incluyan dentro de sus políticas al ahorro energético como tema central.”

“En Japón, en la industria del papel se aprovecha la generación de electricidad a partir del vapor de las calderas.”

“En España, el gobierno aporta subsidios para los casos donde se introduzcan paneles solares. Argentina podría apuntar en esa dirección.”

 
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