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Domingo, 12 de junio de 2011

Economía y...

 Por Mario Rapoport, Julio Fernandez Baraibar y Alfredo Zaiat

Las bonanzas, como las crisis, se presentan en la historia económica argentina como fruto de la suerte o de la desgracia divina. Por la fortuna de un venturoso contexto internacional en épocas de vacas gordas; o por la culpa de sus dirigentes –políticos, empresarios, sindicales–; o por una sociedad incapaz de construir una nación integrada, pese a sus inmensas riquezas, en los desdichados años de vacas flacas.

La sucesión de auges y derrumbes se observa como ciclos desconectados, como si no fueran parte de un mismo proceso, con raíces que se van entrelazando. Relacionar y mirar el pasado para entender el presente evitaría muchos de los errores que se repiten, a la vez que se ahorrarían enfrentamientos y desencuentros innecesarios.

La Argentina puede mantener con sus productos agrícolas a más de 300 millones de habitantes y apenas supera los 40 millones. Tuvo y está volviendo a tener un desarrollo industrial propio que permite ocupar a una masa de trabajadores considerable y abastecer en gran medida el mercado interno.

Desempeña un papel significativo en los mercados mundiales por la cantidad y calidad de sus productos. Creó un sistema educativo que provee recursos humanos de alto nivel tanto en el campo tecnológico como en la actividad artística y cultural. Dispone de petróleo, minerales, agua e innumerables bellezas naturales. Posee ciudades magníficas que pueden competir por su calidad y urbanismo con las mejores del orbe.

Los gobiernos y las políticas económicas estuvieron siempre ligados a grandes dilemas. El crecimiento, la inflación, el comercio exterior, el mercado interno, las crisis cíclicas, los movimientos sociales, la distribución de los ingresos y los niveles de vida dependieron de una sociedad envuelta en tendencias, y modelos cruzados y contradictorios. Unos, pugnando por su integración y trabajando para el desarrollo común; otros, procurando que ese proceso sea en su propio beneficio, sin temor a contribuir a la fragmentación y al conflicto social.

Esta muestra audiovisual retrata doscientos años de evolución de la economía argentina, desde 1810 hasta la actualidad. De su recorrido surge una explicación histórica razonada y amplia de los hechos y de las políticas económicas, de la personalidad de los protagonistas, de la elocuencia de las cifras, de la opinión de los expertos y de las imágenes de un pasado que nos revela el presente y nos permite proyectar, a partir de sus enseñanzas, un futuro mejor para el conjunto de nuestra sociedad


Muestra “Economía y política. 200 años de historia”,

Casa Nacional del Bicentenario, Riobamba 985,

abierto de martes a domingos y feriados de 14 a 20 horas.

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SUBNOTAS

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-La muestra “Economía y política. 200 años de historia”, con el asesoramiento de Mario Rapoport, Julio Fernández Baraibar y Alfredo Zaiat, se presenta en la Casa Nacional del Bicentenario.

-Es un guión expositivo, cuya museografía y diseño de montaje proponen al visitante un recorrido ágil.

-Se presentan documentos, fotografías, objetos, material audiovisual de archivo o producido especialmente.

-También se exhiben obras e instalaciones de reconocidos artistas que invitan a transitar los temas desde diferentes perspectivas.

-En los cuatro pisos de la Casa se organiza la exhibición en cuatro grandes temas: “La Argentina agroexportadora”, “La Argentina industrial”, “La crisis de 2001” y “Los logros y desafíos desde 2003 hasta hoy”.

 
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