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Domingo, 25 de mayo de 2014

TRAZADO DE LA LINEA H DE SUBTE Y LA VILLA 31

Eficiencia y eficacia

La construcción de una estación de subte en la Villa 31 puede ser el puntapié para su urbanización e implicaría un proceso de integración y justicia espacial sin precedentes en la Ciudad.

 Por Verónica Ocvirk

La semana pasada el suplemento Cash publicó una nota en la que se cuestiona la llegada de la línea H del subte a la Villa 31 de Retiro, señalando que el nuevo trazado “parece ser de bajo alcance y costo muy alto”. Ese artículo responde a otro del domingo anterior en el que se celebraba la estación en ese barrio como un caso inédito de inclusión urbana.

Es preciso aclarar que el hecho de llevar el subte a la Villa no tiene que ver con una decisión aislada, sino que forma parte de un proyecto mucho más ambicioso, que consiste en unir la línea H con el extremo de la C en Retiro, configurando así una sola línea de carácter casi circular. Será ésta entonces la única traza subterránea que vincule todos los corredores ferroviarios de la ciudad –Belgrano Sur en Pompeya, Sarmiento en Once, los dos ramales del Mitre, Belgrano Norte y San Martín en Retiro y Roca en Constitución–, contribuyendo a la integración de estos dos modos de transporte que, como es sabido, resultan los más eficientes para la movilidad de grandes caudales de pasajeros.

De hecho, la idea original del retrazado no se basó en sí en la estación en la Villa, sino que esto fue más bien un corolario. “Hay una metrópolis que integrar, una línea de subte que unificar, 700.000 pasajeros que atender, siete ferrocarriles que servir, una terminal de ómnibus que conectar y, recién después de todo eso, disponer una estación en cada barrio por el que pasa esa línea, como es el caso de la estación Carlos Mugica”, explica Jorge de Mendonça, integrante de la organización Reddes, cuya propuesta de unión de la H con la C fue utilizada para el proyecto que finalmente se convirtió en ley.

La nota señala además que el retrazado plantea un tramo de 1,7 kilómetros sin estaciones, cuando la distancia media entre estaciones de la red es de 600 metros, lo que prevería un bajo tráfico. Es verdad que la distancia puede resultar excesiva, pero sólo porque la red de subtes porteños tiene el record de tener las estaciones muy cercanas. En el resto del mundo el promedio duplica esa longitud: 1,1 kilómetros en San Pablo, 1,2 en México DF y 1,9 en Beijing, por ejemplo.

“Según datos no confirmados, habitarían en la Villa 31 hoy día unas 10.000 familias. Esto implica que la inversión a realizar en el subte representaría un importe de unos 15.000 dólares por familia”, se señala también en el artículo. Pero observando la traza completa se nota que este valor de inversión por familia no es del todo correcto, porque se estaría asignando todo el monto a sólo a una parte de la población. Faltaría incluir a los usuarios potenciales de la Facultad de Derecho, Terminal de Omnibus y edificios públicos de Retiro, como la Casa de Moneda, Edificio Cóndor, Edificio Libertad, Tribunales de Comodoro Py e incluso los varios miles de trabajadores portuarios.

La nota cuestiona asimismo que los terrenos sobre los cuales se establecería la estación sean deseables para especuladores inmobiliarios. “El suelo de la ciudad se ha convertido en los últimos años en un recurso escaso. Y como todo lo escaso se cotiza, se puede inferir que los terrenos de Retiro son apetecibles para el capital”, advierte Raúl Avila, ingeniero en transporte y delegado de la Asociación de Personal de la Empresa Subterráneos de Buenos Aires. “Quizá lo que despierta encendidas críticas es que la idea de la nueva traza de subte surgió de la clase política, no de los técnicos ni de consultoras”, concluye Avila.

El costo altísimo de la obra no es ninguna novedad: los subtes son caros de por sí, más allá del lugar donde se los construya. Son caros de crear y caros de operar, por eso la decisión de por dónde va a correr una línea es de suma importancia, ya que en cualquier caso va a representar un peso grande para la economía de la ciudad. Promover ampliaciones donde no son justificables puede ser un error grave, es cierto. Pero aun teniendo en cuenta esas consideraciones, llevar el subte a la Villa 31 es un proyecto que reviste sentido, porque en esa área estan viviendo 30.000 personas que hoy carecen de accesibilidad, porque puede ser el puntapié para la urbanización y porque implicaría un proceso de integración y justicia espacial sin precedentes en Buenos Aires.

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En la Villa 31 viven 30.000 personas que hoy carecen de accesibilidad.
Imagen: Leandro Teysseire

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-Llevar el subte a la Villa 31 no tiene que ver con una decisión aislada, sino que forma parte de un proyecto mucho más ambicioso.

-El proyecto consiste en unir la línea H con el extremo de la C en Retiro, configurando así una sola línea de carácter casi circular.

-El costo altísimo de la obra no es ninguna novedad: los subtes son caros de por sí, más allá del lugar donde se los construya.

-Son caros de crear y caros de operar, por eso la decisión de por dónde va a correr una línea es de suma importancia.

 
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