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Domingo, 14 de septiembre de 2014

CRECIMIENTO EXPONENCIAL DEL MERCADO DE APLICACIONES PARA TODO TIPO DE PANTALLAS

Fiebre de las apps

La tecnología produce corridas similares a las que provocó el oro entre 1848 y 1855, cuando cerca de 300.000 personas llegaron a California. Hoy una corrida similar existe con los desarrollos de apps.

 Por Esteban Magnani

En 2012, Rovio, la empresa creadora de Angry Birds, declaró una facturación cercana a los 200 millones de dólares, de los cuales 71 millones quedaron como ganancia neta. Casi todo el éxito se debió a su juego estrella, los Angry Birds, que le permitió colocar publicidad en cualquier tipo de pantallas, pero también hacer películas y vender merchandising. El éxito inicial fogoneó el boom global de apps gracias a los medios que difundían la novedad y al mismo tiempo la fomentaban.

Desde entonces, cada tanto llega el “nuevo Angry Birds”. Uno de los herederos más conocidos fue el efímero Flappy Bird, un juego aún más simple que su antecesor, que requería no más de 3 o 4 segundos de aprendizaje. Su creador, un diseñador de juegos vietnamita, lo había desarrollado en un par de noches, lo que no impidió que llegara a recaudar cerca de 50.000 dólares por día. Una vez más, esos números alimentaron el fervor comunicacional hasta el punto de que su creador decidió retirar el juego, agobiado por la fama repentina.

Decenas de estas historias aparecen en los medios no sólo de juegos, sino de aplicaciones o apps que generan millones a sus desarrolladores, con casos extremos (más profesionales) como WhatsApp, vendido a Facebook por 19.000 millones de dólares. En no pocos casos los supuestos herederos del éxito intentaban maniobras de prensa capaces de generar profecías autocumplidas. Así se fomenta en miles de estudiantes, informáticos, creativos o personas con una nueva idea, crear la nueva app que lo haga millonario.

¿Cuál es la realidad de esta economía?

Vision Mobile es una empresa dedicada a investigar el mercado de las apps. Todos los trimestres publica un estudio que da cuenta de la situación del negocio. El último informe corresponde al tercer trimestre de 2014 y se basa en encuestas a 10.000 desarrolladores de 137 países. Se trata de una economía en la que el ganador se queda con todo. Según sus cálculos, el 47 por ciento de las app recaudaron menos de 100 dólares mensuales, el 22 por ciento entre 100 y 1000 dólares en el mismo período, el 19 por ciento entre 1000 y 10.000. Sólo el 11 por ciento supera estos montos, los únicos capaces de sostener una empresa con diseñadores, programadores, community managers o estudios de mercado.

La forma en que se distribuyen los ingresos puede resultar aún más gráfica: “El 1,6 por ciento de los desarrolladores recauda más de 500.000 dólares por aplicación por año y algunos de ellos ganan decenas de millones de dólares cada mes. El siguiente 2 por ciento, quienes ganan entre 100.000 y 500.000 dólares, suman más dinero que el 96,4 por ciento restante”. Con estos números, concluye, si éste fuera su único ingreso, el 64 por ciento de los desarrolladores que trabajan con Android viviría debajo de la línea de pobreza en los Estados Unidos, al igual que el 50 por ciento de los que producen para iOS. Finalmente habla de la “desaparición de la clase media de los desarrolladores de apps”.

Maximiliano Contieri, un programador argentino que vive de elaborar aplicaciones sobre todo para redes sociales sobre las que se montan avisos, explicó a Cash que “en la industria del desarrollo de aplicaciones pasa lo mismo que con el entretenimiento: se hacen famosos un par de casos y nunca la gran cantidad de fracasos. El ciclo de éxito de un producto es cada vez más efímero. Antes era de décadas –como la Coca-Cola–, luego de años –como el CD–, después de meses –como Angry Birds– o días –como el 2048–; los memes directamente son microéxitos”. De esta manera, concluye “no se puede sostener el desarrollo de apps. Una de poca calidad lleva al menos unos días de programación, otros de diseño, agregar imágenes, sonidos, música, sacar la cuenta en los correspondientes ‘stores’ y esperar –en algunos– el proceso de revisión”.

En los markets de aplicaciones se acumulan “zombies”, es decir, apps que prácticamente nunca son descargadas. El mercado de aplicaciones de Apple, por ejemplo, recibe cerca de 60.000 novedades por mes. El 80 por ciento termina como muertos-vivos. Buena parte de estos zombies pueden ser el trabajo de principiantes que hacen así sus primeras armas con el sueño de jugar en primera. Ellos suman experiencia que les servirá en el futuro sin grandes riesgos, pero también fracasan intentos más serios y con inversiones importantes.

La incertidumbre es grande, como explica Contieri: “Es un juego muy cruel e insostenible. La fórmula para ganar dinero es sencilla: apostar en el mediano plazo, reconvertirse muy rápidamente todo el tiempo, tener perseverancia, matarse intentando ser el mejor y muchísima suerte. El riesgo es altísimo. La fórmula a posteriori es muy conocida, pero antes no se pueden garantizar resultados”. Contieri aclara: “Yo tengo una pyme, no un start-up. Me reconvierto todo el tiempo y tengo una masa crítica estable”.

La tecnología produce corridas similares a la que provocó el oro entre 1848 y 1855, cuando cerca de 300.000 personas llegaron a California para buscar el mineral. Obviamente no había suficiente para todos. Lo más positivo fue el desarrollo de ciudades como San Francisco, que creció y mejoró rápidamente tanto en infraestructura como en cuestiones agrícolas o educativas. Algo similar ocurrió con las puntocom y probablemente lo mismo sucederá con las app hasta que el negocio se estabilice dentro de un marco realmente acorde con la potencialidad del emprendimiento.

En esta actividad las iniciativas no tienen garantizado el éxito. Rovio, montado en el éxito (y el dinero) que le dejó Angry Birds, declaró en 2013 menos de la mitad de las ganancias de 2012, pese a multiplicar sus inversiones. Puede verse como un fracaso o como la prueba de que no resulta muy probable encontrar dos pepitas seguidas en el mismo río

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Rovio es la empresa creadora de Angry Birds, que se lanzó al mercado en 2012.

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-La empresa creadora de Angry Birds declaró una facturación cercana a los 200 millones de dólares, de los cuales 71 millones quedaron como ganancia neta.

-El 1,6 por ciento de los desarrolladores recauda más de 500.000 dólares por aplicación por año.

-En la industria del desarrollo de aplicaciones pasa lo mismo que con el entretenimiento: se hacen famosos un par de casos y nunca la gran cantidad de fracasos.

-El mercado de aplicaciones de Apple, por ejemplo, recibe cerca de 60.000 novedades por mes. El 80 por ciento termina como muertos-vivos.

 
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