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Domingo, 11 de octubre de 2015

ADELANTO > ARGENTINA-CHINA

El aliado inesperado

La Universidad de Villa María, Córdoba, acaba de lanzar una colección de libros y la segunda entrega es del periodista e historiador Néstor Restivo. Colaborador de Cash, columnista de Radio Nacional y codirector de la revista y portal de noticias Dang Dai, dedicado a las relaciones entre nuestro país y China, escribió para la colección Ideas Argentinas, que dirige Hernán Brienza, el libro China, el aliado inesperado. Presente y futuro de las relaciones entre Argentina y la República Popular China, del que aquí reproducimos un capítulo.

 Por Nestor Restivo

En el número 11 de Dongwujie, barrio de Sanlitun, Beijing, la actividad es intensa día a día. Es un área “occidentalizada”, de embajadas, y en la argentina, comandada por Gustavo Martino, la agenda es cargada. Martino es licenciado en Economía e ingresó al Servicio Económico y Comercial Exterior de la Nación en 1981. Fue, entre otros cargos, director general de Promoción de Exportaciones de la Cancillería y cónsul en Chicago, Estados Unidos, su último destino antes de viajar a la República Popular China en abril de 2011.

Los dos días que nos recibió, uno en octubre de 2012 y otro en el mismo mes pero de 2014, fueron jornadas típicas, plenas de actividades. Unas horas antes de la primera entrevista había estado el ministro de Planificación de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, Julio De Vido, buscando inversores para construir represas en la Patagonia, lo que se concretaría dos años después cuando tras una licitación, el grupo Gezhouba asociado a Electroingeniería se alzaría con esas obras. También estaba una delegación del Conicet y otra encabezada por el entonces ministro de Agricultura, Norberto Yauhar. Martino preparaba valijas para Shanghai, donde se organizaba una ronda de negocios sobre alimentos, la Feria Food and Hospitality, donde Argentina tiene siempre una participación destacada. Esa vez fueron más de cuatrocientos compradores, por ejemplo de vinos, un filón al que le va muy bien a las bodegas de Mendoza y de otras provincias. De hecho estaba llegando por esos días el entonces gobernador Francisco Pérez, otro asiduo viajante a Oriente, acompañando a empresarios del sector. Y el embajador acababa de participar de una cumbre empresaria en Hanchou, donde hubo treinta empresarios de la Cámara Argentina China de la Industria, el Comercio y la Producción buscando negocios. “Todos los días es así –dijo el diplomático en 2012–, la relación con China se ha vuelto muy intensa.” No mentía, cuando lo volvimos a visitar en octubre de 2014, en esa misma semana ocurría lo siguiente: un workshop de turismo del Inprotur, al que asistieron operadores argentinos, latinoamericanos y chinos que trabajan con el turismo oriental hacia Argentina y sus países vecinos; un seminario sobre inversiones con empresas y promoción de provincias como, entre otras, Río Negro y Catamarca, incluida una serie de rondas de negocios. Y, como todos los años, Argentina participó de Coifair Beijing. En la misma semana se desarrolló la feria China Horse. Equitación y polo crecen en demanda y van llegando a China los primeros caballos directamente desde Argentina, exportación que antes se concretaba vía Europa o Estados Unidos. En este mercado “de lujo”, China Horse no es sólo promoción de equinos y deporte argentino, muy valorados (Argentina, por ejemplo, ganó en 2014 el China Open de polo) sino también negocios de talabartería, artesanías hípicas, servicios anexos y hasta una “terapia para chicos con capacidades diferentes que el Club Hípico argentino desarrolló con un tratamiento con animales que los chinos desconocen y por lo cual han manifestado interés”, dijeron en la Embajada. El día previo a la entrevista había estado en Beijing el subsecretario de Agricultura, Gabriel Delgado, que continuó la relación comercial, muy solidificada en ese campo, y exploró las posibilidades de inversiones chinas en materia de tecnologías de riego. Finalmente, por esos mismos días estuvo el secretario de Minería, Jorge Mayoral, en la Expo China Mining, en Tianjing, donde también hubo un seminario con ronda de negocios organizado por el gobierno nacional. Y la Fundación Exportar preparaba para noviembre el stand para la Feria Food & Hotel en Shanghai. También ese mes se había inaugurado una estatua de San Martín en el museo de Arte Jin Tai y se anunció que el Banco Nación argentino fue autorizado por la Comisión de Regulación Bancaria China para abrir una Oficina de Representación en Beijing. La misión llevó varios meses de tarea para que se tomaran exámenes y se aprobara la solicitud. Las oficinas estarán al mando de Gustavo Miguel Martín, quien asumió como Chief Representative Officer del Banco de la Nación Argentina, el mayor banco argentino y de carácter público.

Por otro lado, Martino y su equipo estaban abocados a la búsqueda del mejor predio posible para abrir el Centro Cultural Argentino, producto de los acuerdos entre Cristina Fernández de Kirchner y Xi Jinping.

Martino organiza, además, y con el apoyo de la red de consulados argentinos en China (los hay en Shanghai, Guangzhou, Hong Kong y Beijing), actividades de promoción cultural como el tango –entre 2012 y 2013 con el apoyo de un fanático del asunto, el entonces encargado de Cultura de la Embajada, Santiago Martino– o deportivas, como el polo y el fútbol. En la primera visita, el entonces encargado de prensa de la Embajada, Guillermo Devoto, nos mostró un cuadro con la camiseta de Diego Maradona autografiada para la Embajada, en uno de los viajes del Dios del fútbol a la capital china. Maradona, como Messi, abre infinidad de puertas con los chinos, que los adoran. Fue testigo en la misma sala un enviado de la Universidad Nacional de La Plata: también el intercambio educativo es una apuesta fuerte de esta gestión diplomática.

“Con China –dijo el embajador Martino en las entrevistas– las relaciones culturales avanzan día a día, por ejemplo en exhibiciones de cine nacional, feria de libros, espectáculos de música como el tango o el rock, polo, fútbol y otros deportes. Prácticamente no hay un día en que no tengamos alguna actividad con alguna delegación argentina que anda por aquí.”

Su equipo aboga por un mayor intercambio cultural que vaya de la mano del creciente flujo comercial. No son extraños las muestras de cine de Sebastián Borenszstein, Damián Szifrón, Pablo Giorgelli o de Daniel Burman, un concierto de Ingrid Fliter o Miguel Angel Estrella u otro con música de Astor Piazzolla en “El Huevo”, el Centro Nacional de Artes Escénicas de Beijing; los torneos de Polo; una gira de la radio La Colifata o de numerosos grupos de tango, o inclusive promociones de turismo hacia Argentina, espectáculos roqueros de Capitán Tifus o del disc jockey argentino Diego Harispe. La sede diplomática también es espacio de promoción social, como la presentación de Cascos Blancos argentinos.

Sobre consensos políticos, Martino destaca “intereses comunes, coincidencias en foros diversos de cara al mundo, ante la agenda política global. Por ejemplo en las Naciones Unidas, el Grupo de los 20, el G77, o claramente el respaldo de China a nuestro reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, una tradición de Beijing. China, recordemos, es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. O sea, tenemos fundamentos muy sólidos en nuestra ‘relación estratégica’ más allá de lo comercial, que presentan oportunidades de negocios y de inversión muy claros”.

En lo estrictamente comercial, Martino opina: “La Argentina, uno de los productores y exportadores de productos alimenticios más importantes del mundo así como un país rico en recursos naturales, puede contribuir a satisfacer la demanda china de bienes de consumo y de productos energéticos a corto y mediano plazo. En tal escenario, además de los commodities que hoy representan la parte más sustancial del comercio, a nuestro país se le presentarán inmejorables oportunidades para aumentar las exportaciones al mercado chino, especialmente en sectores en donde contamos con tradicionales ventajas comparativas”.

Afirma que el objetivo nacional “no es ser proveedor de productos primarios. Son importantes pues China es un importador confiable y eso pesa en nuestra balanza comercial y en la generación de divisas, pero el objetivo va más allá”, y menciona la cooperación en materia nuclear y espacial (China quiere llegar a la Luna en 2016 y desde Neuquén hay apoyo satelital, no exento de críticas furibundas de la oposición política y mediática argentina) o exportaciones de tubos de acero sin costura, maquinaria agrícola, equipos petroleros y para gas natural comprimido, caramelos y golosinas, vinos finos embotellados, aceites comestibles, productos cárnicos, quesos, suero lácteo y leches maternizadas, productos veterinarios, genética animal, biotecnología, tabaco elaborado, semillas en contra estación, frutas frescas, caballos y ponies”. Cuando le preguntamos sobre las perspectivas argentinas en alimentos a exportar, la respuesta fue contundente: “infinitas”.

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