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Domingo, 16 de julio de 2006

DEBATE › POLíTICA ENERGéTICA NACIONAL

¿Qué intereses privilegiar?

La matriz energética argentina concentra el 90,3 por ciento de la oferta primaria en el petróleo y gas natural. Dichos recursos tienen un horizonte de reservas comprobadas en el país muy estrecho.

 Por Por Federico Bernal *

La Argentina cuenta con un horizonte de reservas comprobadas de petróleo y gas natural de 8,6 y 9,4 años, respectivamente. Presenta, asimismo, el agravante de ser un país hidrocarburífero dependiente, es decir, un 90,3 por ciento de la oferta de energía primaria proviene de dichos recursos. En 2005, la generación de energía eléctrica nacional fue de 92.176 Gw/hora (5,8 por ciento de aumento respecto del 2004) y su consumo de 87.778,5 Gw/hora. Del total, un 55 por ciento fue aportado por termoeléctricas (alimentadas mayormente en base a gas natural) y un 40 por ciento entre centrales hidroeléctricas (31) y nucleoeléctricas (9).

Diversos analistas energéticos coinciden en señalar que en 2005 la producción de crudo cayó un 5,2 por ciento y la de gas un 1,4 respecto de 2004. Por su parte, especialistas del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas y empresarios del sector abrazan iguales cifras y responsabilizan la angustiante realidad a la creciente madurez de los yacimientos productivos y a la falta de incorporación de nuevos descubrimientos. Para ellos, la solución pasa por ampliar las fronteras de exploración, o bien, resignarse a comprar hidrocarburos en el exterior. No obstante, puntualizan que la viabilidad de la primera alternativa dependerá de la concreción de alianzas estratégicas entre el sector privado y el Estado nacional. Esto es, sin la participación estatal no habrá inversiones en cuencas improductivas.

Ahora bien, ¿es correcto analizar esta cuestión en base a estadísticas abstractas o a los discursos de los petroleros? ¿Acaso no resulta crítico comenzar por estudiar la diferencia entre los intereses empresariales y los nacionales? Para identificar aquellas políticas energéticas contrarias al desarrollo sustentable es necesaria la reflexión sincera y objetiva. Por ejemplo, se omite que la producción de crudo viene cayendo sin pausa desde 1998, año que se alcanzó el pico de extracción y que, de no haber mediado una explotación irracional, debería haberse tocado recién en 2010. De igual forma, nada se dice de la relación entre producción y reservas certificadas, cuyo detrimento en perjuicio de esta última se disparó a partir de 1989. Para el gas natural, se olvida que desde 1991 los volúmenes de extracción superaron los de reservas.

Se oculta, además, que muy a pesar de la declinación de las reservas, de la atrasada matriz energética y de la carencia de acceso al gas natural por redes para el 40 por ciento de los argentinos, se permite exportar un 25 por ciento del petróleo y un 15 del gas extraídos. En relación con la energía eléctrica, 2 millones de compatriotas se privan involuntariamente de este servicio esencial, pero el 66,7 por ciento de las empresas del sector considera adecuada la capacidad instalada. Sin duda, es una grave incongruencia.

El último Informe Indicador Sintético de Energía del Indec –abril de 2006– evidencia la amenaza a la que se enfrentan generaciones presentes y futuras. Un 42,9 por ciento de las firmas gasíferas y un 87,5 de las petroleras exportarán en los meses sucesivos. En cuanto a inversiones en el segundo trimestre, el 57,1 por ciento de las firmas pertenecientes al sector petrolero tiene previsto desembolsar iguales montos que en períodos anteriores, mientras que el 21,5 prevé realizar nuevas inversiones y el 21,4 restante no tiene previsto ejecutarlas. Al analizar más puntillosamente el destino de los desembolsos, merece destacarse que el 33,4 por ciento se orientará a mejorar la calidad del producto o servicio (marketing), el 29,2 a optimizar el aprovechamiento de insumos, el 13,9 a aumentar su participación en el mercado interno (marketing), el 9,7 a aumentar la producción e igual magnitud a competir con el exterior.

La Argentina agotará sus reservas de hidrocarburos entre 2013 y 2015. En sintonía con un reciente anuncio emitido por el Indec: “Las empresas multinacionales registran ganancias record –superan las obtenidas en los’90–, pero reinvierten menos del 10 por ciento de las utilidades”, el destino de las inversiones y las ganancias, la liquidación del 70 por ciento de las divisas en el exterior, el resurgimiento de la falsa dicotomía provincias-Estado nacional y la continuidad de las exportaciones lejos están de atenuar la escasez mencionada o de resolver el problema de fondo. Estas empresas saben que sólo el 3 por ciento de las cuencas sedimentarias argentinas corresponde a lotes de bajo riesgo, esto es, zonas comercialmente explotables. Por tal motivo resulta claro por qué invertirán migajas del presupuesto total en exploración de nuevos pozos (siempre y cuando sean auxiliados por el Estado). Las inversiones se destinan a satisfacer sus propias necesidades; no ven más allá de su propio ombligo.

* Bioquímico y biotecnólogo (UBA). Investigador del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (USAL).

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Federico Bernal: “La Argentina agotará sus reservas de hidrocarburos entre 2013 y 2015”.
Imagen: DyN

• “Argentina cuenta con un horizonte de reservas comprobadas de petróleo y gas natural de 8,6 y 9,4 años, respectivamente.”

• “En 2005 la producción de crudo cayó un 5,2 por ciento y la de gas un 1,4 respecto de 2004.”

• “Esa realidad se da por la creciente madurez de los yacimientos productivos y por la falta de incorporación de nuevos descubrimientos.”

• “Pese a la carencia de acceso al gas natural por redes para el 40 por ciento de los argentinos, se permite exportar un 25 por ciento del petróleo y un 15 del gas extraídos.”

 
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