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Domingo, 6 de noviembre de 2016

MITOS ECONOMICOS › LA POBREZA

“La AUH la perpetúa”

 Por Andrés Asiain

Un reciente informe del IDESA, un instituto integrado por los ex-funcionarios de la gestión Cavallo, sostiene que “la Asignación Universal por Hijo no alcanza para salir de la indigencia y, tal como está diseñada, perpetúa y reproduce intergeneracionalmente la pobreza”. Para fundamentar esa opinión se apoyan en el “sinceramiento del sistema estadístico” que indicó que el 32 por ciento de la población es pobre. Además, el costo de la canasta alimentaria para una familia conformada por una mamá soltera con dos hijos es de 2714 pesos, superior a los 2206 pesos que recibe por la AUH. De ahí concluyen que la pobreza cero se alcanzará cuando se deje de “sobreestimar el asistencialismo” y se valore “la estabilidad de precios, la sexualidad responsable y el trabajo femenino como políticas de inclusión social”.

El informe del IDESA es una muestra de cómo la campaña para inflar los números de pobreza iniciada por el observatorio de la UCA, seguido por grupos de todos los colores políticos y continuada por la actual gestión del Indec, da pasto de comer a los grupos conservadores que quieren barrer con las políticas redistributivas de los últimos años. También que la manipulación de las estadísticas por la gestión anterior tuvo como principal “éxito” ocultar los resultados positivos de sus políticas redistributivas y facilitar la tarea de sus críticos. Al respecto, el 32 por ciento de pobreza que “sinceró” el Indec es el resultado no sólo de corregir los precios de las canastas que subestimaba la gestión anterior, sino también de un cambio metodológico que amplía la canasta alimentaria y el coeficiente para calcular la canasta total.

En el informe “Pobreza e indigencia en Argentina (2003-16)” del CESO, se detalla como esos cambios metodológicos incrementan en unos 15 puntos porcentuales la población bajo la línea de pobreza. Es decir, el sinceramiento de las estadísticas indicaría una pobreza cercana al 17 por ciento de la población, mientras que el 15 por ciento adicional se debe a cambios en la forma de medir pobreza. Al respecto, no está mal modificar la forma en que se mide pobreza, siempre que no se trate de una operación política para decir que la pobreza no cayó y que, por lo tanto, las políticas redistributivas no tuvieron impacto. Esa conclusión es falsa, ya que al cambiar la forma de medir pobreza, sus resultados son incomparables con los datos de años anteriores.

En el mencionado informe del CESO se indica que si se aplica la nueva metodología del Indec a los años anteriores, 1 de cada 3 argentinos salió de la pobreza entre 2003 y 2015. Por su parte, la indigencia que afectaba al 9 por ciento de la población en 2009 cuando se implementó la AUH, descendió hasta el 4,7 por ciento de la población hacia finales de 2015, para crecer hasta el 6,3 por ciento tras el programa económico de la nueva gestión. Por eso, el hecho de que el Indec haya incrementado las calorías y, por lo tanto, la cantidad de alimentos y el costo de la canasta que se considera necesaria para no ser indigente, no debe llevar a concluir que la AUH se vuelve inútil por no alcanzar a cubrirlo. Sino que necesita una readecuación de su monto, tal como propone el proyecto de ley de emergencia social presentado en el Senado

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