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Lunes, 2 de enero de 2006

MUSICA › LA MUSICA POPULAR VIVIO UNA TEMPORADA INTENSA

Un año para gozar del tango, el folklore y las nuevas voces

Hubo cuidadas reediciones, grandes homenajes a Osvaldo Pugliese y Eladia Blázquez, festivales bien organizados, regresos y buenas obras de artistas consagrados, pero sobre todo la música popular encontró una renovación generacional que augura un excelente futuro.

 Por Karina Micheletto

¿Qué dejó el año que pasó en materia de música popular? Lo primero que marca el repaso por la escena local es la sensación de cantidad y variedad: en todos los géneros se verifica un importante número de nuevos intérpretes, autores y compositores, fenómeno materializado en una producción discográfica prolífica y abrumadora, en su gran mayoría con producciones independientes. Hasta el tango, donde hasta hace poco escaseaban las letras nuevas, empezó a hablar de la Buenos Aires 2005. Y son en su mayoría los nuevos intérpretes los que se animan a cantarlas, pagando el precio del doble derecho de piso.
Dentro del tango, por un lado la celebración del centenario del nacimiento del autor de La yumba instauró el 2005 como Año Pugliese, multiplicando los homenajes musicales. Por otro, la muerte de Eladia Blázquez habilitó el homenaje y el reconocimiento tardíos, pero también la revisión de un género que todavía seguía nombrándola como responsable del “nuevo tango” por sus creaciones del ’60.
En cuanto al folklore, las preferencias del público por el género (ver aparte) no se reflejan en grandes producciones, dentro de una música que no explotó en una moda mundial como el tango, y que ya agotó el filón del “folklore joven”. Las compañías discográficas, de todos modos, recogieron el guante desempolvando sus catálogos y reeditando un par de colecciones importantes. Claro que el género no necesita de grandes producciones para gozar de buena salud. Estos son los hechos sobresalientes de la música popular del año que pasó:
- El regreso de Mercedes Sosa: Volvió tras dos años de ausencia de los escenarios, y lo hizo con un par de recitales memorables y un disco bello y austero, Corazón libre, editado por el prestigioso sello alemán Deutsche Grammophon, que la eligió por considerarla “una de las mejores voces del mundo entero”. Pasó momentos difíciles, con internaciones, deshidrataciones y descompensaciones varias. Reapareció primero tímidamente, con una pequeña presentación en la Casa Rosada. Después, en el Festival Músicas de Provincia, donde hasta se animó a bailar la última canción al ritmo de los tambores de La Chilinga. Sobre fin de año, cumplió con el deseo de volver a actuar en Tucumán, y el recital que dio en la Plaza Independencia fue una fiesta.
- Gieco y Heredia, en la carretera: Dos de los grandes iconos de la música popular actual mostraron nuevas producciones. León Gieco editó Por favor, perdón y gracias, un disco que, más allá de las polémicas que despertó (le valió hasta una citación judicial por su tema Santa Tejerina), lo mostró en su mejor forma. Heredia eligió rodearse de los afectos: editó Tiernamente amigos, un disco de duetos en el que participan compañeros de ruta como Silvio Rodríguez, Chico Buarque y Joan Manuel Serrat, además de Sosa y Gieco.
- Intérpretes y discos sobresalientes: El Dúo Coplanacu festejó sus 20 años de carrera con Corazón sin tiempo, un álbum que suma nuevos instrumentos al formato clásico. Liliana Herrero mostró con su CD doble Litoral su estrecha ligazón con la música que suena junto a los ríos. Juan Falú editó Manos a la obra, y siguió ampliando el ya clásico Festival Guitarras del Mundo, que ya va por su 11ª edición, este año con conciertos en cincuenta ciudades del país. Raúl Carnota, uno de los principales referentes de la nueva generación de intérpretes y compositores, editó Espejos, un disco doble en el que muestra sus obras primero solo, y después acompañado de una lujosa lista de invitados (o al revés, según desde dónde se comience la escucha).
- Reediciones folk: El proyecto pionero en el cruce del rock con el folklore, De Ushuaia a La Quiaca, fue reeditado en cuatro CD, con bonus tracks y pista multimedia. De paso, el disco devuelve a fundamentales como Cuchi Leguizamón y Sixto Palavecino. En lo estrictamente folklórico, SonyBMG editó una colección de veinticuatro discos con la obra de José Larralde, y la colección Argentinísima, con intérpretes como Jorge Cafrune, Ariel Ramírez o Ramona Galarza. Además, reeditó la discografía completa de Soledad. Universal, por su parte, lanzó una completa antología de Horacio Guarany.
- Juanjo Domínguez se despide: El guitarrista anunció su retiro como solista, tras cuarenta años de carrera, veinticuatro discos propios y unas 130 participaciones en discos ajenos. Mostró un último álbum de estudio, Eterno, y explicó: “De esta fiesta me quiero ir feliz”. En esta nueva etapa piensa dedicarse a pasar la posta, como con su nuevo ahijado tanguero Andrés Calamaro.
- Música en las fábricas: Una iniciativa de la Secretaría de Cultura de la Nación llevó a tocar a la Orquesta Sinfónica Nacional en los históricos Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo, Tucumán; a Peteco Carabajal en la Cooperativa de Trabajo Hospital Israelita o a Raúl Barboza en la Fábrica Recuperada Gatic, de Corrientes. Una buena forma de elegir dónde hacer sonar la música.

Todo el tango 05
- Nuevos autores: Si hasta hace poco faltaban nuevas letras en el tango, el año pasado empezaron a aparecer. En rigor, lo que aparecieron fueron intérpretes que se animan a grabarlos, condición imprescindible para que existan. Nuevos letristas como Marcela Bublik, Alejandro Szwarcmann, Marcelo Naraveckis y Ernesto Pierro (algunos agrupados en la Asociación Letrango) pintan la Buenos Aires 2005, y ahora se los puede escuchar.
- Juan “Tata” Cedrón, de regreso: El año pasado Cedrón decidió volver a vivir en la Argentina, tras 30 años de exilio en París. Este año publicó un nuevo álbum, Piove en San Telmo, un notable disco que hace pie en el lunfardo de autores como Luis Alposta y Carlos de la Púa. Editó con Página/12 dos antologías del legendario Cuarteto Cedrón y presentó en vivo nuevas canciones, sobre poemas inéditos de Homero Manzi.
- Reediciones tangueras: Furor del tango mediante, las compañías echaron mano a los catálogos. Sony BMG editó colecciones de D’Arienzo y Goyeneche, y una notable Edición crítica de la obra de Astor Piazzolla. El año puglieseano ameritó varios homenajes: Universal sacó una colección de ocho discos originales registrados para el sello Philips, más uno con inéditos. EMI lanzó una caja con cuatro CD con lo mejor de Pugliese en esa compañía.
- Café de los Maestros: La foto parecía difícil de lograr, pero Gustavo Santaolalla la consiguió, y reunió en una misma súper producción a los históricos del folklore: Horacio Salgán, Ubaldo De Lío, Leopoldo Federico, Atilio Stampone, Mariano Mores, Nelly Omar, Emilio Balcarce, Osvaldo Berlingieri, Virginia Luque, la uruguaya Lágrima Ríos, Alberto Podestá, Fernando Suárez Paz, y siguen las firmas. Al disco doble editado este año le seguirán un libro y una película.
- Selección Nacional del Tango: Unos veinte intérpretes, compositores, directores y arregladores que integraron orquestas históricas y que siguen haciendo tango, más integrantes de la nueva guardia tanguera, se reunieron en una gran orquesta de cracks. Leopoldo Federico, Ernesto Baffa, Julio Pane, Osvaldo Piro, Rodolfo Mederos y Mario Abramovich, entre otros, integraron el equipo.
- Más “glorias mayores”: En distintas circunstancias pudo escucharse a maestros como Leopoldo Federico o Mariano Mores al frente de sus orquestas. Nelly Omar brilló en el Luna Park, y Alberto Podestá y Lágrima Ríos formaron una dupla A dos orillas, que sigue este mes en el Torquato Tasso.
- Tango electrónico: Los dos grupos-emblema que se pelean la paternidad del subgénero tocaron este año: Gotan Project (un francés, un suizo y un argentino, Eduardo Makaroff, que hicieron punta desde París) actuó en el Gran Rex. Bajofondo Tango Club estuvo en el Festival Buenos Aires de Tango y, recientemente, gratis en Puerto Madero.
- Los festivales: Organizados por organismos estatales, distintos festivales relacionados con el tango crecen y se perfeccionan en la medida en que logran su continuidad en el tiempo. El Festival Buenos Aires Tango, entre febrero y marzo pasados, fue un ejemplo de cómo es posible pulir programaciones, con una edición caracterizada por el cruce de géneros y de artistas, que abrió espacios interesantes e inéditos.
- Más música, menos lugares para escucharla: Las clausuras post-Cromañón no sólo modificaron los escenarios del rock, también acotaron espacios para la música popular. Sobre todo aquellos ligados a los más jóvenes, como el Club Atlético Fernández Fierro, antro tanguero de la orquesta que este año dio el salto definitivo hacia las giras por el mundo. Como muchos otros, los Fernández Fierro siguen sosteniendo su base del Abasto, pagando el alquiler de un espacio que no lograron habilitar en todo el año porque tras cada reforma y cada inspección, como se dice en criollo, faltan cinco pa’l peso.

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Gieco, un muy buen disco y un par de polémicas.
 
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