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Viernes, 4 de noviembre de 2016

LITERATURA › LUIS NORIEGA, GANADOR DEL III PREMIO HISPANOAMERICANO DE CUENTO GABRIEL GARCíA MáRQUEZ

“Me siento un pesimista esperanzado”

El primer colombiano en recibir el galardón señala que no tenía ninguna expectativa de llevárselo. “Me costó tres novelas ganarme el derecho a publicar un libro de cuentos”, señala.

El primer sorprendido en el Teatro Colón de Bogotá es un narrador colombiano que suele definirse a sí mismo como “un pesimista al que le cuesta mucho trabajo tomarse en serio su propio pesimismo”. Cuando Luis Noriega, ganador de la III edición del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez por su libro Razones para desconfiar de sus vecinos (Literatura Random House), escuchó que pronunciaban su nombre y apellido, durante unos breves segundos lo asaltó la oscilante vacilación de que había una confusión, que el sonido lo traicionó, que oyó lo que deseaba oír, no lo que dijeron. Cuando las miradas se orientaron irrevocablemente hacia él, expulsó la duda con un envión, se puso de pie, se acercó al escenario para recibir este premio dotado con 100.000 dólares, y confesó que había acudido a la gala con el convencimiento de que no iba a ganar. Noriega se impuso en el grupo de finalistas a los argentinos Samanta Schweblin y los relatos de Siete casas vacías (Páginas de Espuma) y a Tomás Downey con Acá el tiempo es otra cosa (Interzona); al guatemalteco Eduardo Halfon y su Signor Hoffman (Libros del Asteroide) y al español Gonzalo Calcedo y los cuentos de Las inglesas (Menoscuarto).

Noriega es el primer escritor colombiano en ganar el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, después del argentino Guillermo Martínez, que lo obtuvo en la primera edición en 2014 con Una felicidad repulsiva (Planeta), y la boliviana Magela Baudoin, ganadora en 2015 con La composición de la sal (Libros del Zorzal). El jurado integrado por Hebe Uhart (Argentina), Alberto Manguel (Argentina), Héctor Abad Faciolince (Colombia), Javier Rodríguez Marcos (España) y Carla Guelfenbein (Chile), destacó que Razones para desconfiar de sus vecinos presenta “una realidad versátil y sorprendente contada con un humor agudo y original”. “Es un mundo cotidiano y familiar narrado con inteligencia literaria que se mueve hábilmente entre la alta cultura y la cultura popular sin perder la frescura”, fundamentó el jurado la elección del narrador colombiano, que nació en Cali en 1972 y vive en Barcelona desde fines de los años 90, y agregó que en los nueve cuentos que integran el libro de Noriega conviven el cine de Hollywood, los coics, epígrafes de la Biblia, el erotismo y la violencia. Noriega considera que este reconocimiento está llamado a convertirse en el más importante para un libro de cuentos publicado en español. “Es un estímulo también para el mudo editorial, donde sabemos que el género tiene problemas para difundirse”, advirtió el autor de las novelas Iménez (2011), Donde mueren los payasos (2013) y Mediocristán es un país tranquilo (2014).

“García Márquez fue fundamental en mi formación, en el sentido en que cuando leí Cien años de soledad me cambió la vida. Fue como un hito en mi vocación de dedicarme a escribir. Yo he salpicado mi obra con referencias a García Márquez, como las tengo de muchos otros autores”, reconoció Noriega y aclaró que forma parte de los autores que lograron distanciarse de la poderosa sombra del Premio Nobel de Literatura. “Yo hago el chiste de que me costó tres novelas ganarme el derecho a publicar un libro de cuentos. Yo básicamente me siento un escritor de cuentos”, se definió el narrador colombiano y comentó que dos de sus novelas nacieron primero como cuentos que “se le salieron de las manos”. El propio escritor analizó algunas características que emergen en sus relatos. “El lector del libro puede encontrarse con dos cosas: primero mucho humor, que es un elemento que el lector agradece. Hay humor en muchas formas: desenfadado y hay otro mucho más siniestro, con una mirada más irónica. El otro eje es la vida en las grandes ciudades y la presencia de la violencia cotidiana”. Noriega admite que su literatura está muy marcada por su propia manera de ser y estar en el mundo. “Yo me siento un pesimista que no es capaz de tomarse en serio su propio pesimismo. Soy un pesimista esperanzado. Entonces, la visión que suelo mostrar en mis obras es una visión bastante siniestra en algunos cuentos, más tranquila en otros, pero sin dejar de señalar esos puntos oscuros de nuestra vida cotidiana”.

Otro tópico que despliega en sus relatos invita a reflexionar sobre la idea de la vanidad humana. “Yo supongo que en todos los gremios la vanidad es un subcomponente muy importante. Siento que en unos grupos más que en otros. Yo hago una serie de juegos y de bromas sobre el mundo literario, que en realidad he conocido muy poco, pues finalmente vivo en un pueblito alejado de Barcelona”, cuenta Noriega. Una de las curiosidades del libro premiado es que cada uno de los nueve cuentos tiene un epígrafe de la Biblia, lo que se debe en parte a que estudió once años con los jesuitas. “Me gusta el contraste entre la seriedad del texto bíblico y el tono irónico y, en ocasiones, claramente jocoso de los relatos”, admitió el colombiano. “Todas esas horas leyendo y estudiando la historia sagrada tenían que salir por algún lado”.

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Noriega nació en Cali en 1972 y vive en Barcelona desde los años 90.
 
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