futuro

Sábado, 16 de diciembre de 2006

LIBROS Y PUBLICACIONES

Aprender a contemplar el cielo

Astronomía para chicos y no tan chicos
Diego Galperin
Editorial Dunken, 63 págs.

 Por Federico Kukso

La astronomía (y, convengamos, el resto de la ciencia) siempre tiene un "pero", un problema divulgativo: como si fuese una misión imposible, una dificultad inherente al género y a la disciplina, sufre una especie de carencia de stock en lo que respecta a la divulgación destinada al público infantil. Así de sencillo: ni hay grandes autores ni grandes colecciones que piensen en los chicos desde la propuesta en general, el lenguaje o la especificidad de los textos. La divulgación científica infantil es una rara avis en este espacio, tanto que llega a rozar lo excepcional. Por eso cuando aparece (y se mantiene) una iniciativa que busca con todas las ganas tapar ese bache, simplemente se destaca, se muestra reluciente; no sólo por el riesgo inherente que afronta sino por todos los obstáculos que sortea: la escueta paciencia de un lector especial (inquieto al extremo) o la dificultad de amoldar un estilo a un destinatario que exige y mucho.

La serie de libros Aprender a contemplar el cielo de Diego Galperin, profesor de enseñanza media y superior en física que reside en la localidad de El Bolsón (Río Negro), es un ejemplo palpable de tal empuje. Con dos títulos ya en circulación (El movimiento de las estrellas y Constelaciones para ver todo el año), esta serie de libros para niños está relacionada con los fenómenos que pueden verse a simple vista en el cielo (las constelaciones, los movimientos de la Luna, del Sol, de las estrellas, de los planetas). Como señala su autor, "en general, ésta es un área en la que no existen libros para niños ya que la mayoría de ellos habla de las cosas que no se ven a simple vista o que muestran fotos que sólo se logran con naves espaciales".

Con un tono ameno y hasta íntimo (Galperin remite siempre a sus experiencias personales para transmitir no sólo conocimiento sino también sensaciones), citas atractivas, gráficos algo básicos pero rescatables, ofrece guías de observación, un rico glosario de términos astronómicos, y datos básicos para salir de noche a un lugar descampado y fuera de la ciudad (para huir de la contaminación luminosa) y disfrutar el cielo con todo: qué cosas ver, cómo identificarlas y cómo encontrar los planetas. Así el autor (que da su dirección de mail, [email protected], para que se comuniquen sus lectores con él) presenta una especie de manual tan básico como entretenido (y hecho a todo pulmón) para leerlo y salir hecho un astrónomo amateur hecho y derecho.

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