futuro

Viernes, 23 de agosto de 2002

NOVEDADES EN CIENCIA

Cirugía solar

Más allá de sus conocidas aplicaciones y sus innegables ventajas, la energía solar podría tener otros usos no tan tradicionales. Y sobre este tema, la revista Nature acaba de publicar una novedad sumamente interesante: en Israel, un grupo de investigadores está realizando las primeras pruebas de lo que bien podría llamarse “cirugía solar”, un sistema que a partir de la luz del Sol genera un potente y fino haz de luz, capaz de cortar o quemar tejidos. Y, según dicen, sería una interesante variante respecto del uso medicinal de los rayos láser.
Durante los últimos meses, un equipo de científicos del Instituto Jacob Blaustein, dependiente de la Universidad Ben Gurion, ha estado trabajando en el infernal Desierto de Negev con un curioso dispositivo. Básicamente, se trata de un disco metálico, del tamaño de un plato grande, que concentra la luz solar en un punto. Allí la recibe un cable de fibra óptica que la transporta hasta donde sea necesario. Según sus inventores, el sistema, una vez refinado, podría montarse perfectamente en la parte externa de un hospital, y el cable de fibra óptica podría llevar el haz de luz solar llegar hasta la sala de operaciones.
Según Jeffrey Gordon, uno de los investigadores que participa de este proyecto, el haz de luz que brota de la fibra óptica es tan intenso y concentrado que puede quemar tejidos del mismo modo, y con la misma precisión, que un rayo láser de uso medicinal. Y por eso el sistema también serviría para realizar operaciones muy delicadas (como, por ejemplo, extirpación de tumores o cortes muy precisos). Pero con una notable ventaja: el costo de una cirugía solar sería muchísimo menor. “La mayoría de los pacientes no puede pagar una intervención con láser –dice Gordon– por lo tanto, ésta sería una muy buena alternativa, especialmente para los países en desarrollo”. Los números lo dicen todo: el costo de una unidad láser actualmente ronda los 100 mil dólares, mientras que la creación de estos científicos de la Universidad Ben Gurion apenas superaría los mil dólares.
Hasta ahora, la cirugía solar no ha sido probada en pacientes humanos. Pero Gordon y los suyos han testeado su dispositivo en tejidos y órganos de animales, como la carne o el hígado de pollos. Y parece que esas pruebas han tenido resultados bastante alentadores: “Los efectos sobre esos tejidos son comparables a los que provoca un láser”, explica Solly Mizrahi, que también participa de esta ingeniosa novedad científica. Más allá de sus virtudes, este sistema también tiene un lógico y esperable defecto: no funciona cuando está nublado. Por lo tanto, no es confiable para operaciones de urgencia o de muy larga duración, porque unas nubes podría estropearlo todo. “La verdad —reconoce Gordon en un ataque de humor— es que si uno vive en Londres, este sistema sería inútil”.

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