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Viernes, 15 de enero de 2016

MONDO FISHION

El santo de la moda

 Por Victoria Lescano

“Tuvimos una linda vida” sentenció David Bowie en The stars are out tonight, el fashion film que en 2013 protagonizó junto a Tilda Swinton: componían una pareja mayor con acentuadas extravagancias y simetrías de estilo. Elijo esa imagen junto a la de su canto de cisne, en el videoclip Lazarus, donde emergió con camisa-camisón a tablas cual toile mortuoria que mutó en un pijama a rayas para el baile final, antes de sepultarse en su guardarropas-ataúd.

Lo que Bowie legó a la moda fue la infinita capacidad para mutar, reinventarse y construir artificios haciendo oídos sordos a las tendencias. El listado de sus influencias en las pasarelas remite a una colección de Jean Paul Gaultier de 2013, Rock Stars, donde los modelos llevaron el pelo color zanahoria y una réplica de su enterito que dejó una pierna al descubierto y la colección de Dries Van Noten que emuló a Bowie cuando estuvo radicado en Alemania.

Los y las diseñadoras de siglo XXI lo citaron una y otra vez en su galería de influencias: la diseñadora inglesa Phoebe Philo aseguró cimentar su colección de 2011 en la foto de un traje color mostaza que usó Bowie y Hedi Slimane, al remozar Dior Homme colgó una foto de Bowie vestido con un traje negro de amplias solapas, un sombrero fedora y una corbata pajarita. Por estas pampas, la diseñadora Andrea Urquizu trazó una colección a imagen y semejanza de Ziggy Stardust. Bowie ofició de estampita y santo patrono de todxs.

El lunes 11 de enero cuando trascendió su muerte, el diseñador Paul Smith reveló que estaban trabajando en una colección de remeras con estrellas negras. La devoción sartorial que predicó Bowie en su etapa cual Duque Blanco (trajes y camisas) se reformuló con el saco de estilo Unión Jack inspirado en trajes de motociclistas y con prints de la bandera inglesa que le diseñó Alexander Mc Queen. Las monoprendas tan en boga en las pasarelas de 2015 resumieron algunos ropajes favoritos de Ziggy. Muchas de ellas fueron diseñadas por el japonés Kansai Yamamoto- no confundir con Yohji , el actual diseñador de Y’3s y precursor en vestir de negro a las parisinas. Del enterito con trazos y silueta de traje de ciencia ficción realizado en negro y dorado a conjuntos cortos de seda bordada con dragones respondieron a los encargos del músico para recrear una estética samurai y sci fi: modelo tejido en rayas verdes y blancas, un escote asimétrico y mangas y piernas desmontables que en el escenario complementó con una boa de plumas azulinas.

Freddie Burretti, (un amigo de Bowie y de su mujer Angela, y habitué de la escena del club gay “El Sombrero”) había comenzado a delinear la sastrería para él y su banda con telas para cortinas compradas en la tienda Liberty, mientras que la costume designer Natasha Korniloff bosquejó un atuendo de Pierrot color plata a la medida de la espigada figura de Bowie.

El vasto listado de sus cautivantes estilos admite y remite una prenda de la colección llamada Vestidos para hombre, que fue el atuendo escogido para la edición inglesa del disco The Man Who sold the World (1971) pero también el experimento sartorial más rico en tablas plisadas 24 veces el pantalón holgado que visitó en la portada de Young americans.

Según revelan las fotografías del experto Mick Rock en el libro The Rise of David Bowie (Taschen) el kit que Bowie usó para componer a Ziggy Stardust contempló latas de spray para el pelo, pequeños potiches de cerámica con témperas de los tonos que colorearon su cara, un par de gafas de sol, un frasco de perfume Eau Sauvage de Christian Dior y una caja de herramientas devenida contenedor de make up. El método de maquillaje Bowie fue consecuencia de sus experimentos con el teatro kabuki y de sucesivas colaboraciones en espectáculos con el mimo y coreógrafo Lindsay Kemp. Pero el rayo trazado sobre un ojo, que popularizó desde la portada de Aladdin Sane, (fotografiada por Brian Duffy) lejos de todo gesto amateur, fue ideado por Pierre Larroche, un maquillador nacido en Argelia y radicado en Londres que supo colaborar con la firma Elizabeth Arden hasta que lo contrataron en editoriales de moda y devino maquillador de Bowie y también de Mick Jagger. Ese artilugio copiado por lxs fans y la industria de la moda tuvo su altar cuando el Victoria &Albert Museum consagró en 2013 una muestra al acervo de Bowie que reunió sus trajes, fotografías, recreaciones de sets para filmaciones y conciertos, manuscritos de las canciones exhibidos a modo de collage y legado estético.

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