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Viernes, 15 de diciembre de 2006

TENDENCIAS

En busca del tiempo perdido

Sylvia do Pico tiene una hipótesis: el principal obstáculo entre una mujer y su deseo es la falta de tiempo personal. En Mujer sin fin, la conspiración del cronófago, explica por qué es más fácil canibalizar el tiempo femenino y afirma que hasta las que lograron un cuarto propio e independencia económica se ven afectadas por una cuestión que atraviesa todos los ámbitos.

 Por Maria Eugenia Ludueña

Sylvia do Pico jamás olvidará el día que le tocó entrevistar a Ricardo Darín en Córdoba, hace varios años. Era su primer viaje como periodista, pero las razones que hicieron de aquella una jornada inolvidable no tuvieron que ver estrictamente con su entrevista. Unos días antes de viajar leyó en el cuaderno de comunicaciones de su hijo una nota dirigida a “papis”, invitando a participar de un té con los chicos antes de la salida del colegio. El evento escolar era el mismo día en que Do Pico volvería de entrevistar a Darín, así que acordó con el padre de su hijo, él se ocuparía de ir al té. Cuando Do Pico llegó a su casa aún con olor a avión, se encontró con un mensaje de la escuela: nadie había pasado a recoger al chico. Salió disparada al colegio y explicó lo ocurrido. La maestra le entregó el cuaderno de comunicaciones con una nota. Por si la escena no hubiera sido suficiente, el cuaderno decía: “Mami, ¿qué pasó que no viniste? Tu hijo hizo scones y los tuvo que comer solito”. Esa noche Do Pico llamó a su ex marido, se puso a llorar y le reclamó llorando el no haber ido a buscar a su hijo. El no levantó la voz ni se puso nervioso, le respondió: “Yo trabajo”.

La del cuaderno de comunicaciones, con la invitación para los papis y el reproche para mami, fue una de las gotas más gordas. El vaso se fue llenando con otras más pequeñas, sutiles, o tan cristalinas e incoloras que pasan inadvertidas. Pequeños gestos, frases hechas, conversaciones oídas al pasar, cócteles de culpas y otras hierbas fueron abonando durante años la hipótesis central que Sylvia do Pico desarrolla en Mujer sin fin, la conspiración del cronófago (Ediciones B). Porque a los ojos de este libro, lo que distingue a un hombre de una mujer en el siglo XXI es la posesión total de su propio tiempo personal.

“Una mujer tiene muy poco tiempo personal, menos que el de un varón de su misma edad, condición, estado civil y capacitación”, escribe Do Pico. Según la autora, la mujer dona gratuitamente a otros un tiempo que no tiene un producto observable y la sociedad la presiona permanentemente a que lo haga. El tiempo regalado y el tiempo obtenido durante ese tiempo ofrendado son invisibles, parece que no existen. “Pero sin tiempo personal no hay evaluación posible, sino supervivencia y frustración”, advierte.

¿Por qué el tiempo y la energía de una mujer no le pertenecen?, se preguntó la autora. Para responderse inventó un sustantivo: el cronófago. El cronófago, explica Do Pico, es un caníbal consumidor de tiempo femenino.

Al final pareciera que este libro es para amas de casa desesperadas.

–Lo que digo del tiempo atraviesa a las mujeres en diversos aspectos: por eso hablo de la porosidad emocional, de las reglas del mundo laboral, de cómo nos educan dependientes de las miradas de los otros y de por qué la mayoría de los filósofos son hombres. Mi intención fue explicarme por qué en las notas que salen en los medios parece una excepción la mujer que logra llegar a un punto de su vocación, ser bien paga, y tener pareja e hijos. Empecé a observar el tema del tiempo, a analizar por qué el tiempo de las mujeres vale menos o es gratis.

¿Aprendiste algo al observar cómo construimos nuestros tiempos mujeres y hombres?

–Me impresionó lo bien que defienden los varones su tiempo. Hay que anotar ¡y copiar! Son maestros. Cuando una mujer se niega a ceder su tiempo, paga un costo emocional. Además del costo interior, que arrastramos en algún rincón primitivo de la época en que realmente no teníamos voz ni voto. En el día a día logro mucho más pidiéndole algo a mi hija a mi madre o a una amiga que a cualquier varón.

¿Por qué es tan incómodo para una mujer negarse a ceder el tiempo?

–Por un lado hay una memoria celular de otros tiempos, una zozobra, una angustia de decir “no”. Además el entorno presiona a la mujer para que entregue su tiempo de servicio gratis. Alguien pide algo y la primera en ocuparse es una mujer. Es tanta la resistencia a dejarnos disponer de nuestro tiempo y tal el tironeo que sobreviene, que a veces es más fácil ceder.

Mujeres del mundo unios

A lo largo del libro Do Pico expone con sentido del humor una galería de cronófagos coloridos y reconocibles en diferentes ámbitos. Los describe entre reflexiones, fragmentos de diarios íntimos, cartas, retazos de otras vidas, anécdotas de la literatura (¿por qué Sylvia Plath sirvió el desayuno a sus hijos antes de meter la cabeza en el horno?) y construye pruebas.

–Entre nosotras sobrevuela la idea de que no podés ser parte de dos mundos. Tal idea nos deja escindidas. O sos una mujer que no cobra su tiempo, madre, ama de casa, hermana, amiga. O sos una mujer que cobra su tiempo y entra en cierta categoría, aunque subyace una voz que dice que te prostituiste. Las prostitutas son las primeras en cobrar su tiempo, unas ídolas en este sentido.

¿Por qué te parece que no nos hacemos el aguante?

–Las que trabajan no quieren estar mucho rato con las que no trabajan. Sienten que no tienen mucho en común o las contacta con la culpa de haber dejado el nido. A las otras, estar con las que trabajan las contacta con su frustración.

¿Qué papel jugaron y juegan las mujeres que nos precedieron?

–Las primeras, las abuelas feministas, tuvieron que salir con el cuchillo en la boca por temas cruciales como la independencia. Quedaron otros pendientes. Personalmente les estoy muy agradecida a esas mujeres porque si no mi vida hubiera sido infinitamente más difícil. La generación de las que están teniendo hijos hoy quizá pueda lograr una síntesis y hacer camino. Ojalá lo logren, ayudadas por las abuelas. El rol de la abuela, mujer grande y sabia, es una figura que hay que rescatar.

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