las12

Viernes, 20 de julio de 2007

VIOLENCIAS

Hipotesis en conflicto

Hace un año, la agente Constanza Vivas Arce apareció muerta en su departamento: el informe no aclara quién alertó sobre su posible suicidio, la investigación no tomó recaudos con las pruebas, las pericias no fueron prolijas. La familia descree de la versión oficial, sospecha que pudo tratarse de un femicidio y vincula a un comisario que fue novio de Constanza. Hasta ahora sólo la Oficina Anti-Impunidad prestó atención a sus reclamos.

 Por Luciana Peker

El pasto crece en el sendero, crece sin ley y sin cupo, arriba de las cabezas, al final de la calle, al lado del agua que no es río sino vacío flotante, crecen los plumerillos salvajes, los mismos que puestos en macetas de cemento alisado parecen mar o pampa o moda y que aquí, en Gonet, al fondo de la calle, demuestran casi una irrupción, una seña, una coartada entre las calles de la potencialidad de la naturaleza de ser, también, salvaje. Acá, en Gonet, casi La Plata, casi llegando al pastizal, casi terminando el camino de la calle, vive Elsa Beatriz Arce, adentro de una casa donde la puerta tiene escrita en tiza la frase “te quiero mucho”, tanto como sus nietas pueden repetir –mucho– el “te quiero” a su abuela. Lo gritan a palabras para tapiar el silencio.

Elsa perdió, hace un año, a su hija menor, Carmen Constanza Vivas Arce, que para ella, claro, sigue siendo Cony. La palabra perdió es un eufemismo. Uno más de los que trae la muerte, cuando la muerte llega a los 23 años y no tiene explicación. Pero no sólo no tiene explicación por lo salvaje de la muerte a los 23 años, sino porque Elsa –y el resto de los familiares de Cony– no confía en la explicación oficial sobre la muerte de Cony –suicidio– y creen que, aun si esa hipótesis fuera posible, la investigación tiene tantas irregularidades que ya no creen, ya no esperan, ahora piden: verdad y justicia.

El 10 de julio se cumplió un año de la muerte de Constanza, que era oficial de policía, y Elsa y su familia marcharon al Ministerio de Seguridad y la Dirección de Asuntos Internos de la Policía Bonaerense para denunciar irregularidades en la investigación. Carmen Constanza Vivas apareció muerta en el departamento donde vivía sola en Berazategui y la versión policial no dudó en asentarla como un suicidio. Cony estaba en pareja con el comisario José Luis Pernigotti –actualmente inspector de la Superintendencia de Seguridad Vial, según informó a Las/12 la oficina de personal del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires– y la familia sospecha que Cony no se suicidó, sino que su muerte fue un femicidio, ese nombre que no se nombra, pero que es la mayor causa de muerte de las mujeres en la provincia de Buenos Aires, la muerte por ser mujeres, por ser tomadas como objetos y no sujetos, por ser abusadas de poder y después asesinadas.

“A un año del fallecimiento de Cony queremos la verdad, aunque las mentiras tienen nombre y apellido y la Dirección de Asuntos Internos no investiga ni sanciona, por ejemplo, a José Luis Pernigotti por ocultamiento de pruebas y mal desempeño de sus funciones. La comisaría 1ª de Berazategui, los peritos y personal afectado manejó y nos mintió sistemáticamente, subestimando nuestro dolor y el valor de la vida, aunque ésta debiera ser su principal premisa como funcionarios. Mientras la desidia judicial siga, aportará a que siga la corrupción de esta corporación, en este y en todos los casos de abuso de poder”, firmaron Elsa y el papá de Cony, César Alberto Vivas, en un volante para convocar a la marcha del 10 de julio pasado.

El magistrado que lleva la causa, Martín Nolfi –del Juzgado de Garantías Número 2 de Quilmes–, deriva las respuestas sobre la causa al fiscal de la UFI Número 3, Gustavo Farina. El está a cargo de la investigación sobre la muerte de Constanza y responde a los cuestionamientos: “Si yo creyera solamente en la hipótesis del suicidio la causa estaría archivada. Pero si estoy investigando es porque no está descartada ninguna hipótesis”. La fiscalía asegura que se trabaja intensamente. Incluso, que el 18 de julio se esperaba la declaración del primer policía en encontrarse con el cuerpo de Constanza, Guillermo Núñez. Sin embargo, el testigo no fue a declarar (por segunda vez). Ante las dudas sobre el posible encubrimiento judicial o trabas para llegar a la verdad, Farina responde: “No descarto que se haga una exhumación del cuerpo y una nueva autopsia”.

“Por supuesto que sería conveniente una nueva autopsia realizada por una fuerza ajena a la que ha intervenido en el caso”, señala la abogada Verónica Hernández, del Programa Nacional Anti-Impunidad, donde la familia ha presentado el caso. Ella recomienda: “Habría que hacer una investigación completa sobre las posibles irregularidades por parte del personal policial que intervino en el procedimiento”.

Pero, además, Hernández va a presentar un pedido de informes al Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires para saber cuántas nuevas integrantes de la fuerza se han quitado la vida, ya que interviene en otro caso de características similares al de Constanza que podría revelar una ola de suicidios entre las jóvenes policías o abusos sistemáticos contra mujeres en la fuerza.

Valeria González era policía, murió el 25 de septiembre del 2001, tenía 23 años y, supuestamente, se suicidó en La Plata. También había estado de novia con un policía y todavía se está investigando su muerte. Pero en el caso de Valeria se abrió una causa en contra de personal de la bonaerense por incumplimiento de deberes de funcionario público y encubrimiento.

Abuso de poder

¿Ustedes consideran que pudo haber sido un asesinato y que Pernigotti es sospechoso?

–Sí –dice su mamá.

Constanza estaba, desde octubre del 2005, en pareja con Pernigotti, que tenía un rango más alto y había sido su superior cuando ella trabajaba –en el área vial– en la rotonda de Alpargatas. Después, Cony pidió el pase para ser instructora en el Instituto Juan Vucetich. Ella tenía 23 años. El 42 y seguía viviendo con su esposa, aunque decía estar separado e, incluso, Constanza podía cuidar a los dos hijos de él. La relación, igualmente, no era clandestina. Al punto de que él –según la familia de Constanza– era el garante del departamento donde ella vivía sola en Berazategui. Pernigotti, en el medio de la investigación, fue ascendido al cargo de inspector por la Policía Bonaerense.

La hermana de Cony, Valeria Vivas Arce, licenciada en Comunicación, pone reparos al tratamiento de algunos medios de La Plata que hacen foco sobre la relación sentimental como si eso ensuciara la imagen de su hermana o atenuara la posible violencia de género existente en la fuerza. “No me gusta poner el acento en la vida personal de Constanza, que se metan con el estigma y el prejuicio de la mujer policía que salía con un superior que estaba casado y no con las cosas que se hicieron mal en la investigación. Se habla de crimen pasional como si en el amor no hubiera ley y la pasión hiciera que desapareciera la razón...”

“Yo nunca vi rasgos de violencia porque no hubiera permitido que mi hija tuviera una relación así, aunque ella tenía 23 años y vivía sola. Después me enteré que él era muy celoso. Al punto que quitó de su cargo a otro policía que pretendía a mi hija”, relata Elsa. “Como si ella fuese un objeto y un superior pudiese aprovechar su poder para manejar la relación con una subalterna”, acentúa Valeria.

Pero, además, también sospechan de la variable de la corrupción institucional. “Mi hija era muy inteligente y en Alpargatas (donde se congrega la unión entre Capital y Buenos Aires) ya había jueces que no querían que interviniera otro policía que no fuera ella. Tal vez puede tener algo que ver con los piratas del asfalto o con que ella conoció cosas que no debería haber conocido”, piensa ahora su mamá. Y su prima Rocío cuestiona: “¿Por qué pidió el pase a la Vucetich, que no era un lugar mejor ni más conveniente?”. Elsa se pregunta: “Si fue un suicidio con su propia arma reglamentaria y es tan sencillo probarlo: ¿Por qué tantas irregularidades?”.

La hipótesis del suicidio tiene un pilar importante. Constanza dejó una serie de cartas que se leen como una clara despedida de alguien que piensa en quitarse la vida. ¿Alguien conocía esas cartas escritas en un momento de angustia y las usó para encubrirse? ¿O el suicidio es real? “Yo no descarto que sea un suicidio –apunta su hermana Valeria–, lo que no voy a tolerar es que no tengamos derecho a saber las circunstancias de su muerte. El acta policial es burda, los peritajes no se hicieron correctamente, balística no actuó como corresponde. En la comisaría decían ‘con esta arma se mató’ y te la mostraban con la mano. Y en la policía hablan de un proceso depresivo por un cáncer terminal que ella no tenía.”

El dolor por un supuesto cáncer de útero –que no está probado en la autopsia ni en los informes médicos anteriores a su muerte– y la angustia de Constanza porque sus padres se habían separado recientemente son nombrados en el proceso como causales del suicidio. Elsa cuestiona: “A todos los hijos les duele la separación de sus padres. Pero hoy es una situación normal. ¿Me quieren echar a mí la culpa por la muerte de mi hija? ¿Cómo es posible que con todos los tests psicológicos que se les hacen a los aspirantes de policía antes, durante y después de recibirse, igualmente le den un arma a una persona con tanto desequilibrio como para suicidarse por eso?”.

Elsa se sorprende permanentemente de las irregularidades policiales que encuentra en el desvelo por el duelo de la muerte de su hija. Y cada día se encuentra con más espinas en un sendero mucho más salvaje del que conocía, aunque estuviera frente a sus ojos. “Si a mí me sorprende esta realidad, no me quiero imaginar lo que le pasó a mi hija, que antes de entrar a la fuerza había estudiado para maestra jardinera. La Policía Bonaerense hace propaganda engañosa porque les dice a las chicas que las van a formar para algo nuevo, pero siguen siendo lo mismo que siempre.”

Las críticas a la investigación de la Bonaerense

CONSTANZA CUANDO ESTABA EN PAREJA CON EL COMISARIO JOSE LUIS PERNIGOTTI.

En una nota presentada a la División Asuntos Internos de la Policía Bonaerense, la familia denunció irregularidades cometidas por el personal policial en la instrucción de la causa “Vivas Arce, Carmen Constanza s/ averiguación de causales de muerte” que podrían constituir faltas administrativas o delitos de acción pública.

¿Quién informó del suicidio de Constanza?

La familia denuncia que no consta en el acta de instrucción quién o quiénes informan sobre el suicidio. En el acta consta que “habiéndose tomado conocimiento que un efectivo femenino (...) se encontraría en su domicilio particular y posiblemente se habría quitado la vida por encontrarse muy deprimida se dispone comisiónese personal a dicho domicilio”. Pero en ningún momento se dice cómo se tomó conocimiento ni quién informó del presunto suicidio.

¿Hubo falsos testimonios y ocultamiento de pruebas?

La familia de Constanza denuncia por falso testimonio y ocultamiento de pruebas a José Luis Pernigotti por contradicciones en sus propias declaraciones y con los dichos de Elsa Beatriz Arce y otros testigos que, por ejemplo, habrían visto al policía a las 7.30 de la mañana en el lugar, sin que él haya declarado su presencia ahí a esa hora. También acusan de los mismos delitos a Guillermo Raúl Núñez, el primer policía en encontrar el cuerpo de Constanza, por no preservar el arma (con la que Cony se habría suicidado) debidamente. La familia dice que el policía sabía que se habían omitido en la pericia medidas clave como las huellas dactilares y rastros de pólvora.

¿Por qué no fueron preservadas las pruebas?

También Elsa Arce y César Vivas piden a la Dirección de Asuntos Internos de la Policía Bonaerense que se investigue por incumplimiento de los deberes de funcionario público a los peritos subteniente Jorge Heredia y Angel Alegre, ya que los dos peritos entraron al mismo tiempo pero describen escenas disímiles. Además, Alegre dijo en una declaración testimonial que no habían podido encontrar la bala porque “(el lugar) no fue preservado de manera correcta por el personal que ingresó en primera instancia”.

La familia, finalmente, denuncia con el aval de su abogado Juan Carlos Nievas: “Los efectivos actuantes barrieron no solamente con la escena del crimen, sino también con sus efectos personales”.

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Elsa Beatriz Arce
Imagen: Pablo Piovano
 
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