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Viernes, 24 de octubre de 2008

VIOLENCIAS

La eterna sospecha

Noelia Herrera tenía 26 cuando fue detenida por efectivos de la comisaría 1ª de Marcos Paz, en la que pasó cuatro horas. Después fue abandonada en un hospital, donde murió una semana después. En su cuerpo se contaron 51 golpes, pero aunque el comisario fue desplazado, quienes la detuvieron siguen en actividad y a más de un año del hecho la única sospechosa parece ser la víctima: no sólo se investigaron sus hábitos y relaciones, también se la acusa de haberse autoinfligido los golpes.

 Por Elisabet Contrera

Estuvo lejos de su hija por poco más de un mes. El fin fue noble: ayudar a su otro hijo, que sufría de artrosis. El doctor le recomendó que viajara a lugares con climas más amigables para el cuerpo del pequeño. Creyó que Noelia estaría segura. Transcurrió casi un año de ese día. Un álbum de fotos la recuerda. Retratan a Noelia y a su hija de paseo por los Bosques de Palermo. Otras imágenes también la recuerdan: las fotografías que tomó Lucía del cuerpo de su hija plagado de moretones. Con una cámara prestada, pudo registrar sólo una parte de los 51 golpes contabilizados por una autopsia que, además, reveló indicios de violación. El 24 de diciembre de 2007 Noelia fue detenida por la policía de Marcos Paz, que la encerró en una celda por cuatro horas y luego la trasladó moribunda al hospital local. En este tiempo, tres fiscales tuvieron en su mano la causa y aún no hay ningún detenido. En este tiempo, el pedido de justicia de la madre resonó en todas las calles de la localidad y todavía los oficiales involucrados están libres y siguen en sus puestos.

“Sé que sigo respirando para que se haga justicia”, dijo Lucía Vázquez, mientras muestra una a una las fotos del álbum: “Se las sacó unos días antes de que la agarrara la policía. Estaba muy feliz”, agregó. Hoy, la vida de Lucía gira en torno de su hijo, de 10, y su nieta, también de 10 –recién cumplidos–, que hace poco le empezó a decir mamá. “Cuando ocurrió lo de Noelia estaba en Misiones. Era parte del tratamiento de mi hijo. Mi hermana me avisa que le había pasado algo a Noe. Llego al hospital de Marcos Paz y la encuentro en la camilla llena de tubos. Ahí me ve la doctora que me dice ‘dónde estaba mamá cuando golpeaban y violaban a tu hija’. Cómo va a decir eso”, se lamentó. “También me dijo que le había inyectado AZT, que es para evitar el sida cuando es violada.”

Era 24 de diciembre de 2007. Noelia Herrera, de 26 años, y su hija, de 9, caminaban hacia la casa de una amiga. En el trayecto, aparece un patrullero que responde a un llamado al 911. Un joven denuncia que Noelia lo habría amenazado con una navaja, según informó el fiscal general de la Fiscalía Nº 1 de Mercedes, Juan Bidonde. El arma nunca fue encontrada para anexar como prueba al expediente. Pese a la resistencia de la joven, los dos oficiales la suben al vehículo junto a su hija y las llevan a la comisaría Nº 1 de Marcos Paz.

Noelia permanece detenida por cuatro horas y su hija es trasladada a la casa de la amiga. “Los policías le preguntaban si tenía papá, o algún familiar, le dijeron que la mamá se había desmayado y que habían llamado a la ambulancia”, contó Lucía. “Todo ese procedimiento fue irregular. Le entregaron la nena a una amiga de Noelia. Nunca pidieron intervención del Juzgado de Menores”, denunció Claudia Ferrero, la abogada de Vázquez. Mientras la policía saca de la comisaría a la niña, su mamá ingresa al hospital zonal y muere el 1º de enero a causa de un distress respiratorio. Según Ferrero, una de las causas de esa enfermedad es la contusión pulmonar, afección que podría haberse provocado por un golpe que recibió en la espalda a la altura de los pulmones. En cambio, para el fiscal las causas del distress son más difusas, prácticamente, indeterminables. “Puede haber sido por su adicción a las drogas, por la situación con la policía, por la abstinencia”, respondió.

Una autopsia posterior determinó que la joven había recibido 51 golpes. La coartada de los siete policías involucrados –presentes en la causa sólo como testigos– es que Noelia se habría dado ella misma los golpes. Usan como prueba un video grabado por un policía con su celular. “Eso quedó totalmente descartado en el peritaje que hizo hace un par de semanas con la Gendarmería Nacional. Tanto la estructura, el espacio y el tipo de reja que hay en la celda donde estuvo Noelia no cuajan con las golpes que sufrió Noelia”, aseguró la letrada. El fiscal no quiso dar precisiones sobre el tema escudándose en que no están los resultados oficiales.

La autopsia además arrojó que Noelia habría sido violada. “Se encontró semen tanto en la ropa que llevaba la chica ese día como en el cuerpo, pese que había pasado ocho días internada”, señaló Ferrero. A casi un año del hecho, todavía no se sabe a quién pertenece este fluido. “Ya tomamos las muestras de ADN de los policías que intervinieron en el caso, armamos un perfil genético, pero no contamos con los medios técnicos aquí para realizar la investigación. Posiblemente se haga en los laboratorios de la UBA”, informó Bidonde. Al ser consultado específicamente por los restos de semen encontrado en el cuerpo de la víctima, el fiscal corroboró el dato dado por la familia y agregó: “Es llamativo eso por la excitación psicomotriz en la que estaba, no se la podía controlar, estaba excitada, hubo forcejeos para ingresarla al patrullero”. “Ni el estado de excitación psicomotriz ni que ella se drogara justifica en ninguna forma lo que le hicieron a Noelia. La levantaron de la calle, la golpearon, la violaron y la tiraron en un hospital”, sostuvo Ferrero.

“En todo este tiempo, la Justicia se encargó de investigar la vida de la víctima, si se drogaba o no, si tenía novio, cuántos novios había tenido”, sostuvo Angélica Guiot, una de las integrantes de la Comisión de Vecinos contra la Impunidad y los Derechos Vulnerados, que nació a partir de la historia de Noelia y que ayuda a Lucía en su búsqueda de justicia. “Este caso revela el grado de impunidad con el que se mueve la policía en Marcos Paz”, aseguró. El 27 de mayo pasado, día en que Noelia hubiera cumplido 27 años, Lucía encabezó una marcha pidiendo justicia. Toda la localidad la acompañó y la repercusión social de esa protesta llevó al desplazamiento del comisario, el capitán y el primer oficial de la dependencia policial. “Pero eso no alcanza. Los oficiales que la detuvieron ese 24, más los que estuvieron golpeándola en la celda siguen en sus puestos. Lo que no sabemos es qué más hace falta para que estos policías queden imputados en la causa”, se preguntó Guiot. Lucía muestra por última vez las fotos de Noelia. Sonríe, entre lágrimas, y guarda el álbum en su cartera.

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