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Viernes, 28 de agosto de 2009

SALUD

Anticoncepción: La revolución permanente

Todos los anticonceptivos orales tienen el mismo nivel de efectividad, pero los más avanzados y caros generan beneficios adicionales a los que no acceden las mujeres de menores recursos. Aunque además de la inequidad social hay novedades que no están suficientemente difundidas. Por ejemplo, las inyecciones –que son económicas y se ponen una sola vez por mes– disminuyeron sus efectos adversos y son cada vez más recomendables. Las investigaciones del anticonceptivo masculino están paradas (una gran desilusión en la búsqueda de equidad), mientras continúan en desarrollo otras maneras de evitar embarazos no buscados que sigan revolucionando la salud sexual femenina.

 Por Luciana Peker

A pesar de las expectativas por volver equitativa la prevención de embarazos no buscados entre varones y mujeres, prácticamente hay que despedirse del sueño de la anticoncepción masculina –anunciada hace unos años como una realidad– y que ahora está caratulada por los/as investigadores en el rubro ciencia ficción. Sin embargo, la anticoncepción hormonal tiene cada vez fórmulas más efectivas. Pero la inequidad –de precio, acceso y calidad– entre mujeres de distinto poder adquisitivo sigue presente. Por ejemplo, los anticonceptivos más económicos con levonorgestrel (que pueden provocar una leve reacción de acné o seborrea) cuestan de $ 12 a $ 35; otras pastillas con gestodeno (y menos efectos colaterales) salen de $ 25 a $ 48, mientras que los últimos desarrollos en anticonceptivos con drospirenona (que no sólo evitan el acné sino que tienen beneficios corporales adicionales como la pérdida de peso) elevan su precio a un costo que ronda los $ 40 y $ 70.

Pero no deja de ser interesante qué avances –y qué fracasos– anuncia y reconoce la industria farmacéutica. Por eso, Las12 conversó con el ginecólogo Julio Seoane, asesor médico de Salud Femenina de Bayer Schering Parma que, por ejemplo, cuenta que las inyecciones anticonceptivas –que se ponen una sola vez al mes– son una realidad cada vez más efectiva y con menos efectos colaterales (y sin la desdicha de vivir mortificadas por no olvidarse la pastillita) a un precio (entre $ 16 y $ 21) un poco menos restrictivo que las últimas novedades en dispositivos intrauterinos o anticoncepción hormonal.

La píldora hizo una revolución. ¿Pero cómo sigue la historia de los anticonceptivos?

–Hasta la década del sesenta no había muchas maneras de cuidarse y la gente tenía más prácticas anticonceptivas –coitus interruptus o contar los días– que métodos anticonceptivos. Cuando llega la píldora, lo único que interesaba era que la anticoncepción fuera efectiva. Poder evitar el embarazo tomando una sola pastilla revolucionó la historia. Pero, a lo largo del desarrollo de anticonceptivos, se fue mejorando la tolerabilidad y disminuyendo los efectos secundarios.

¿Cuál es la diferencia e inequidad que se genera entre las mujeres que pueden pagar anticonceptivos más avanzados y caros y las que acceden a los más básicos a través del Estado?

–El anticonceptivo oral, sea cual fuere, nunca va a variar en la eficacia. Una paciente que recibe un anticonceptivo de parte del Estado no tiene un anticonceptivo menos eficiente que una mujer con dinero. Lo que cambia entre las distintas pastillas son algunos beneficios adicionales de los últimos desarrollos que se produjeron a partir del año 2000 y que disminuyen el acné y el pelo graso. También los anticonceptivos de última generación contrarrestan la retención de líquido y, por eso, previenen el aumento de peso (o ayudan a bajar algunos gramos) y los efectos adversos tienen menos severidad.

El problema más clásico de las pastillas es la posibilidad de olvidarse de tomar alguna píldora... ¿Cómo se mejora eso?

–Yo recomiendo colocar el blister en el vaso donde se cepillan los dientes y, entonces, es muy difícil que las mujeres se olviden de tomar la pastilla, salvo que no duerman en su casa. Por eso, también recomiendo siempre tener un paquete de más en la cartera. Pero, en el caso de las adolescentes, que no quieren que la familia se entere que tienen relaciones sexuales hay métodos anticonceptivos que no requieren de una toma diaria y ahí apuntan nuestras nuevas líneas de investigación.

¿Cuáles son los métodos recomendados para adolescentes que suelen olvidarse de tomar las pastillas o las tienen que tener escondidas y eso las pone en riesgo de un embarazo no buscado?

–Los inyectables. Los primeros métodos tuvieron mala prensa porque tenían muchas hormonas y producían un exceso de sangrado. Pero los más nuevos tienen muy buena tolerancia y se aplican una sola vez por mes, por parte de un médico, un enfermero/a o en la salita de salud. Son muy recomendables porque son económicos y evitan la posibilidad del olvido con las chicas o mujeres que tienen problemas con la toma diaria. Por eso, cada vez se está utilizando más y ganan más terreno entre las usuarias.

¿Qué pasa con el tan esperado anticonceptivo masculino?

–Se inició la investigación hace muchísimos años, pero inhibir la producción de espermatozoides es muy difícil sin producir afectos adversos. En un momento parecía que se estaban obteniendo resultados alentadores en formatos de inyectables o implantes, pero después no se logró avanzar. Por eso, se decidió detener las investigaciones.

¿Hay un nuevo DIU especial para mujeres anémicas que no pueden exponerse a grandes pérdidas de sangre?

–Hay un endoceptivo, que no es un dispositivo intrauterino sino un sistema intrauterino. Habitualmente el DIU de cobre tiende a elevar el volumen de sangrado menstrual. Por eso, este nuevo sistema es recomendable como anticonceptivo y es sumamente efectivo (aunque el ciclo se sigue manteniendo) para la prevención del aumento del sangrado menstrual y es excelente para las mujeres anémicas.

Un cuarto de las argentinas no se cuida

25 por ciento de las mujeres en edad reproductiva no utiliza actualmente ningún método de planificación familiar en Argentina.

29 por ciento de los embarazos se producen en personas que declaran estar utilizando un método anticonceptivo en forma regular y tuvieron algún error en la utilización en la prevención del embarazo que permitió la concepción.

33 por ciento de los embarazos no buscados se producen con las parejas que utilizan el sistema de calendario para intentar evitar un embarazo no buscado.

Fuente: Celsam
Más información: (011) 4762-7842, de lunes a viernes, de 9 a 16 horas, o a www.cuidarteesquererte.com.ar o a Celsam: 0800-888-235726

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