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Viernes, 2 de julio de 2010

ARTE

Rescate emocional

En la caja de herramientas de Fabiana Barreda están su formación como psicóloga, sus lecturas sobre filosofía y su capacidad para apresar esos instantes en que lo sagrado se devela. Poniéndolas en juego es como construye su obra, así es también como consigue convertir la vulnerabilidad en fortaleza.

 Por Laura Rosso

Una casita-objeto unida a una manocorazón es una pequeña performance. La casita se apoya sobre la palma de la mano y eso hace que la planta coincida con el propio mapa, con las líneas del cuerpo de quien la sostiene que unen mano, brazo y corazón. La obra cierra ahí, en ese instante o en los instantes en que la casita permanezca sobre esa mano. Y es irrepetible. La pieza se llama “Mi hogar son las líneas de mi mano” y es parte del proyecto que la artista Fabiana María Barreda llamó Artetropía. Esa pieza toma uno de los temas más importantes en la obra de Barreda: la construcción de los modelos más complejos del proyecto de hogar o de familia. “Te conecta con vos mismo”, dispara Barreda, y continúa sin dar tregua: “Hoy estaba leyendo Anna Karenina, de Tolstoi, y decía algo así como ‘todas las familias felices son iguales, sólo las familias infelices tienen una particularidad’. El texto describía una escena familiar, una pre separación o algo así... Ya desde el siglo XVIII o XIX todo era igual. Cada sujeto tiene una particularidad. Tu marca biográfica, que puede ser tu máxima vulnerabilidad, es tu máxima fuerza. Esa paradoja es la que me interesa. Lo bueno del arte es que habilita paradigmas nuevos de subjetividad que permiten encontrar un imaginario posible para lo que uno siente. Porque los sistemas sociales más normativos claramente marcan otros patrones, una felicidad a priori, un cuerpo a priori, con una modalidad normativa”.

Fabiana Barreda es además psicóloga y dirige la Galería de la Facultad de Psicología de la UBA. Se formó en el postestructuralimo francés con grupos de estudio que dirigían Germán García u Oscar Masotta, donde estudiaban Foucault, Lacan, Delleuze. Por eso encuentra parecidos entre el psicoanálisis y el arte. “En los dos casos –esgrime– no es que te recibís de... hay una autorización de uno mismo que te legitima, una legitimación ética, estética y política. Lo ético remite a las consecuencias del deseo que no siempre son muy cómodas y eso genera una especificidad estética. Muchas veces luchamos contra nuestra propia esencia porque es el lado que nos da miedo, que no conocemos, que nos parece oscuro, que no se adapta, pero que a la vez resulta ser nuestra máxima fuerza, nuestra especificidad, nuestra máxima sensibilidad. Y ahí está la paradoja, que es el procedimiento conceptual en el que yo me formé. La lógica de sentido son los contrarios, no es ni uno ni otro, es la dualidad, lo rizomático, lo azaroso. Yo creo que uno se identifica con ciertos aparatos teóricos porque subjetivamente son el retrato de uno mismo, vos encontrás en esos aparatos una forma de poder delinearte que te resulta familiar.”

El arte fue la posibilidad que le permitió a Fabiana Barreda encarnar en lo sensible sus sensaciones emocionales. “Gracias al arte y a todo lo que aprendí de filosofía y psicoanálisis obtuve las herramientas que me dieron la posibilidad de hacer cuerpo lo que yo siento, de hacer obra para poder mirarme, aceptarme, ser feliz, y después trasmutar a nivel cultural. Lo bueno del arte –y ahí pasamos a la política– es la posibilidad de que una nueva subjetividad tenga visibilidad, de construir un imaginario social. Hay ahí una veta revolucionaria que le permite al sujeto reconstruirse.”

Sus comienzos como artista contemporánea fueron con la fotografía, no obstante ésta sigue siendo un eje estructurador en su obra en tanto la entiende como construcción de subjetividad. “Yo trabajo con personas y la fotografía es la toma directa, es el vínculo con el otro, la estructura es la conciencia del otro. El arte, como la vida, trabaja con materialidad viviente.” Fabiana explica que hay una categoría de Marcel Duchamp que se llama infraleves. Un infraleve –dice– es el calor de un cuerpo cuando se levanta de la silla, el gusto de un cigarrillo cuando sale el humo de la boca, el aliento de una respiración sobre un piano laqueado negro. Y continúa: “Duchamp dice que el infraleve es la materia del arte, que son percepciones existenciales que se materializan y que el artista designa como obra de arte, eso es lo que hace el artista contemporáneo. Yo tomo ese concepto en relación con cómo entender el arte contemporáneo y con cómo hace obra. El instante fotográfico es irrepetible, es único y es en presencia, en tiempo real”.

Fabiana Barreda trabaja con desnudos, con el tema del hogar, hace escritura sobre el cuerpo, videoinstalaciones y fotoperformances. Cuando escribe en el cuerpo de la gente, la pregunta que se repite en cada ceremonia es: ¿cuál es el recuerdo más feliz de tu casa cuando eras chico? Así escucha al otro en su experiencia y genera el dibujo. Descubre en los otros las formas de la felicidad, del miedo y del deseo. Luego sigue otra ceremonia, la de la fotografía. A Barreda le gusta mediatizar. Cuenta que necesita herramientas tecnológicas para vincularse emocionalmente con las personas, para poder transmitir ese estado emocional, por eso muchos de sus procedimientos son de mucha posproducción, pero a la vez mantienen la esencia de la emoción. A sus fotos las llama fotos-performances porque son instantes únicos, alquímicos y mágicos, momentos muy cercanos con quienes fotografía donde el grado de entrega en la toma es muy fuerte. “Eso es lo que después resuena en el efecto de la obra. Y el espectador en eso es superbrillante porque siempre se va a parar en la pieza en la que mayor intensidad generaste, donde aparece esa conexión emocional que lográs con el otro, y con vos mismo primero.”

Fabiana habla de marcas. Marcas biográficas, marcas en el cuerpo, marcas indelebles, emocionales. Sostiene que marca es una palabra que conlleva una dualidad. Las marcas –explica– son subjetivas, anímicas y físicas, se asocian a las sensaciones inquietantes del deseo, a situaciones que causan un poco de dolor, pero que están relacionadas con la intensidad.

“Insisto sobre la dualidad dolor-placer, vulnerabilidad-fortaleza, amor-odio. Lo que hay son ambivalencias, no formas unidireccionales de sentir, y eso es muy tranquilizador. El otro día mi hijo me dijo enojado: ‘Grrr... te odio’, y es muy duro escuchar que alguien te odia y que es la persona que más amas en la Tierra, pero está bien entender que hay momentos en que no te quiero, pero no es que no te quiero, sino que me duele quererte porque tengo que estar a tu lado y no me entendés nada... Entonces hay algo de las marcas emocionales que uno tuvo en la infancia que hacen que veas el mundo desde cierto punto de vista, irreversiblemente. ¿Qué se puede hacer con eso? Lo que tiene el arte de particularidad es crear imágenes de eso y el arte contemporáneo quebrar la normativa.” Para Barreda las marcas biográficas del sujeto son únicas y de ahí deviene el estilo. “Poder construir una obra de arte es unir nuestra situación más íntima de emociones a un proceso visual. Unir lo que sentimos a la imagen. El instante fotográfico sigue siendo eso, qué siento yo con esa persona en ese instante en el momento de disparar. Esa energía, en ese instante de creación es la que hace resonar en una obra de arte las emociones en las personas cuando la ven.” Fabiana confiesa que cuando hace sus muestras recibe oleadas de sensaciones de aquello que hace resonar en los otros. Y describe esos estados como placenteros, indeterminados o intempestivos “como cuando te enamorás o cuando chocás con alguien, no sabes qué puede pasar...”

En esta dinámica se mueve Fabiana, uniendo a través de su arte imágenes a emociones. Y cree en las vidas pasadas. Por eso siente que alguna vez fue el Medioevo el ambiente donde se movió. Durante su adolescencia se sintió identificada con la estética romántica del exceso que –dice– pudo trabajar y equilibrar. Y así pasó del negro al rosa inclusive como proceso de obra. “¿Puedo construir un alter ego de mí misma? Y sí, se puede. Ahora estoy volviendo después de veinte años a mi esencia. Hay un retorno pero desde otro lugar. Estoy trabajando con catanas (espadas japonesas), con objetos que tienen que ver con la práctica del guerrero espiritual. En mi muestra Satori hablo de nuevo de esto, del dolor que se transforma luego en otra cosa.”

Desde hace un tiempo, Fabiana descubrió un particular interés en la práctica del arco y flecha y la esgrima. “En la práctica del arco y flecha es interesante lo que se llama tiro intuitivo, que es cuando te sacan la mira. Eso mismo es lo que hizo mi profesor. Tenés que conectarte con vos mismo y la flecha llega al blanco por ese estado de ser. No llega voluntariamente. Es poder ver más allá de lo que mirás. Tirar al blanco es unir el cuerpo a la emoción. Hacer esgrima es lo mismo. Es suspender la razón normativa y conectar con el deseo.” Admite que son prácticas peligrosas, como el peligro del arte y el peligro de enterarse de lo que uno desea, “porque cuando uno se entera de lo que desea tiene que hacer un acto al respecto”. “Si estás, como digo yo, en un estado de congelamiento emocional, nada te afecta, pero cuando te enterás de que alguien te gusta, que querés tener un hijo, que querés formar una familia, tenés que hacer algo al respecto. Y el deseo puede estar enmarcado por situaciones poderosísimas, muy Eros, o por situaciones más indeterminadas, pero nunca son sin el otro, no es sin lo otro.”

Otra de las muestras de Barreda que se pueden visitar es Proyecto Hábitat. “Cada muestra tiene que ver con un ciclo de vida, con reflexiones sobre ese ciclo de la vida, son momentos específicos. Tengo ahora cuarenta y dos años, y la mitad de la vida no es lo mismo que los veinte. Pero lo bueno del arte es que siempre te conecta espiritualmente de una manera muy poderosa con vos mismo y con el todo. Es una experiencia especial. Es como cuando entrás a un museo o a una biblioteca... Me acuerdo de que cuando viajaba sola me daba muchísimo miedo, me iba siempre o a un museo o a una librería y terminaba comiendo ahí, creaba situaciones en las cuales el entorno terminaba como cuidándome... (risas). Yo creo que el arte construye para cada uno la posibilidad de un lugar en el mundo. El arte te devuelve la oportunidad.”

www.fabianabarreda.com
Satori Lágrima de nieve / Espada de fuego.
Hasta el 16 de julio. Fundación Esteban Lisa, Rocamora 4555.
Proyecto Hábitat. Hasta el 12 de julio.
Praxis, Arenales 1311.

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Artetropía.

Proyecto Hábitat.

Satori.
 
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