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Viernes, 27 de agosto de 2010

DIEZ PREGUNTAS > A NORA SCHIAVONI *

Tomando nota

 Por Clarisa Ercolano

1) Decís que hace 42 años buscás un éxito... ¿Te parece que las mujeres tienen cierta obligación de tener un éxito?

—En la sociedad de hoy tod@s tenemos obligación de tener un éxito. Sólo que las mujeres estamos condenadas a tener éxitos laborales. Y, además, ser exitosas con la crianza de nuestros hijos, con el matrimonio, con el físico, con los amigos, con la familia. ¡Mirá si te tocan el timbre y te hacen el desafío de la blancura!

2) ¿Qué quiere decir una mujer cuando pide “mirame cuando te hablo”?

—Quiere decir: “Ya sé que no me estás dando pelota, pero por lo menos tené el buen gusto de hacer de cuenta”. Y ése es un poco el eje de la obra de teatro que me tiene como una de las protagonistas.

3) ¿Para vos, hombres y mujeres hablan distintos idiomas?

—No creo que pase porque hablemos lenguajes distintos... ¡En todo caso, ellos hablan en lengua de señas!

4) ¿Cómo llegaste a formar un grupo mixto de stand up?

—Somos cuatro en total. A Fernanda la conocí trabajando en Fox Life y me encantó. A Luciano y a Lio los conocí este verano en un ciclo de stand up que producía. Anteriormente produje y formé parte de shows de stand up conformado únicamente por mujeres. Pero este año volví al formato mixto, ya que el formato de mujeres solas tiene una convocatoria más limitada. Los hombres son reacios a ver sólo humoristas mujeres; y algunas mujeres, si están en pareja, también.

5) ¿Cómo es el feedback con el público?

—Muy bueno. El que habla de lo difícil que es ser hijo, está haciendo humor sobre los padres; y el que habla de ser madre, está haciendo humor sobre lo que son los hijos. Por eso todos se sienten identificados en algunas de las situaciones. Es un show muy amplio en ese sentido y uno de los únicos con un abanico tan grande de identificaciones a través del humor.

6) ¿Cuánto de la vida de cada cual se pone sobre el guión o las tablas?

—Una de cal y otra de arena, como diría mi abuelo. Siempre la mirada desde donde se ve el mundo parte de la vida real. Luego viene el absurdo, la exageración, la pregunta, la duda, lo tonto de las situaciones, que es lo que va llevando al humor y a ese lugar común donde todos nos identificamos.

7) Si pudieses elegir un tema de conversación en donde el hombre te mire cuando hablás, ¿cuál sería?

—Las cosas que me hacen feliz. Que te miren cuando hablás es que te dediquen un tiempo y un espacio, una concentración. No es ni más ni menos que lo que hacían cuando estabas de novia. El tema es que con el correr del tiempo muchas veces el diálogo se transforma en un pase de mensajes y lo que verdaderamente te importa, te pasa o lo que sentís —que es lo que compartías cuando estabas noviando—, se lo contás a una amiga o a tu psicóloga. De todas maneras, no es exclusivo de los géneros. Esto les pasa todo el tiempo a los hombres con sus hijos que, por lo general, cuando les hablan están mirando la tele, jugando a la play o mandando mensajitos...

8) ¿El humor, o la ironía, ayuda a comunicar?

—El humor sí porque cuando alguien se ríe, se relaja, se afloja y permite que otra idea o cosa le suceda. La ironía siempre tiene esa cuota de superioridad por parte de quien la dice, haciendo quedar al otro por lo general en una posición inferior, con lo cual lo único que produce en quien la recibe es que levante toda su barrera de defensa para preservarse. La comunicación no puede existir cuando alguien se cierra y eso es lo que para mí genera la ironía.

9) ¿El teatro independiente garantiza más libertad?

—El teatro independiente da lugar a muchísimas propuestas que —ya sea por su texto, porque los actores no son figuras, porque el director no es tan conocido o porque el formato, como el stand up, es relativamente nuevo— el teatro comercial no da. Pero la cartelera de teatro de Buenos Aires, en general, es muy diversa, muy amplia y de muy buen nivel.

10) Madre, actriz y taquígrafa en el Congreso de la Nación. Cansador, ¿verdad?

—Cansador y divertido también. Mis hijos me preguntan siempre cómo me fue en el teatro o cómo me fue en el trabajo, y mi marido apoya y colabora en el armado de todo esto. Lo importante es acostumbrarlos a que una no va a dejar de hacer nada porque todo, cada una de esas cosas, es igual de importante. Y desmitificando la idea popular —creada y dicha por los varones— de que las mujeres nos llevamos mal entre nosotras, todo se hace con la ayuda de las otras mujeres. Las mujeres trabajamos en cadena. Si las mujeres no tuviéramos una red de mujeres para hacer las cosas, no podríamos hacer ni la mitad de las cosas que hacemos.

* Nora Schiavoni es guionista y actriz de Mirame cuando te hablo, un stand up que hace un año y medio subsiste de modo independiente en el espacio Colette del Paseo la Plaza. Es taquígrafa en el Congreso de la Nación - www.miramecuandotehablo.com.ar

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