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Viernes, 4 de mayo de 2012

PANTALLA PLANA

Lo que mueve al mundo

En las sitcoms americanas que pueblan la televisión por cable local hay chicas por todos lados. La novedad es que ya no están dedicadas al romance o al chisme, ahora lo que importa es la independencia y para eso, se sabe, el dinero es lo que cuenta.

 Por Marina Yuszczuk

Indudablemente es la hora de las chicas en el mundo de las series: al estreno de 2 broke girls en septiembre del año pasado (ya saben, y si no lo saben véanla ya: es esa donde la hipertetona Kat Dennings hace chistes de camionero y dice desde el principio que tiene un consolador en la mesa de luz) se sumó por la misma fecha el de New girl, donde Zooey Deschanel, objeto amoroso en 500 días con ella, Yes man, Elf y tantas otras, hace de sí misma al cuadrado y por fin tiene el protagónico que se merecía. Y hace dos semanas, para completar el espectro de chicas sexuadas e independientes o en vías de serlo, apareció Girls, la nueva serie de HBO creada, escrita, dirigida y protagonizada por la veinteañera Lena Dunham y coproducida por Judd Apatow, el responsable de Ligeramente embarazada y Virgen a los 40. Girls, girls, girls ya no es solamente el nombre de un disco de Mötley Crüe, sino también el estribillo que suena en una pasada rápida por el cable.

Claro, no es que antes no haya habido series con o sobre chicas, como lo demuestran Gilmore Girls o Gossip Girl. Pero si hay un factor en común que convierte a esta nueva tanda de estrenos en una novedad es que acá se trata siempre de chicas que trabajan; las historias de amor, sobre todo en 2 broke girls, aparecen como satélites o directamente no aparecen. Por eso estas series presentan una variación “realista”, si se quiere, con respecto a la pionera Sex and the city, donde las chicas tenían dificultades laborales o económicas pero siempre se podían pagar unos Manolo Blahniks de varios cientos de dólares, y eso les permitía hacer foco en las relaciones (de pareja, sexuales, one night stands o las que fueren). Las nuevas girls no se juntan a hablar de los novios ni de sexo, o por lo menos sus mundos no giran alrededor del (perdón) sexo opuesto. En cambio, cuentan plata.

Y la cuentan literalmente: cada capítulo de 2 broke girls termina con un cartel donde aparece la cifra que indica cuánto les falta ahorrar a las protagonistas, Max y Carol, para poder abrir su propio negocio de cupcakes, mientras que Girls comienza con Hannah (Lena Dunham) recibiendo de sus padres la mala noticia de que ya no le van a pasar plata, y pensando desesperada cómo puede hacer para mantenerse y al mismo tiempo ser una escritora. La situación económica se lee también en la vivienda colectiva. En New girl, Jess (Zooey Deschanel) es una maestra de escuela que debe compartir un departamento con tres chicos después de una ruptura amorosa; Max y Carol también viven juntas y Hannah alquila un departamento con una amiga. Las búsquedas laborales, el drama de hacer pasantías gratuitas que nunca se convierten en empleos pagos como se prometió y la incertidumbre de no tener resuelta la situación económica, incluso a veces rozando los treinta, están en primer plano como motivos centrales en la vida de las chicas, al punto de que exhibir la economía parece un gesto tan revolucionario como exponer la sexualidad.

El primer capítulo de Girls (y uno de los tres emitidos hasta el momento) es el ejemplo perfecto: no sólo Hannah negocia con sus padres una prórroga en la manutención, y luego con su jefe la posibilidad de cobrar por su trabajo, sino que también, para despejarse entre tantas presiones, visita al chico con el que mantiene una relación que por lo pronto no tiene ni quiere tener nombre. Los dos se sientan un rato en el sofá, ella le cuenta sus problemas y él le dice que también recibe 800 dólares mensuales de su abuela. Después empiezan a besarse entusiasmados y enseguida tenemos a la protagonista sin bombacha ni medias y boca abajo en un sillón, pidiéndole a su compañero que se ponga un forro.

En el segundo capítulo se presenta más artillería pesada que termina de dar forma al combinado plata-sexo. Tres de las protagonistas van a una clínica para acompañar a Jessa (la más gordita y la más cool) a hacerse un aborto y ahí se enteran de que Shoshanna –paradójicamente, la única de las cuatro que es fan de Sex and the city y tiene un poster de esa serie en la pared– es virgen. Con esa declaración de principios comenzó Girls, que promete una buena dosis de lucidez neoyorquina encarnada en un cuerpo de veinticinco. Un poco más naïf, Jess tiene el flequillo tupido y los ojos increíblemente abiertos de Zooey Deschanel, y en New girl interpreta a una chica que irrumpe literalmente en la vida de tres varones que ya vivían juntos. Si al principio ellos se molestan por todo lo girlie de esta maestra que se pone a bailar tap, optimista, en medio de cualquier pelea, Jess se impone a fuerza de candor, revoleos de párpados e imitaciones pésimas, para demostrar que ser dulce, usar polleritas y llevar un flequillo de nena no está reñido con ser una chica que se masturba, cambia de parejas (Jess ya estuvo con Justin Long y Dermot Mulroney, nada menos) y pone en escena en clave de comedia, tanto como las chicas de Girls y 2 broke girls, la aventura de ser independiente.

New Girl, por FOX, martes a las 22 y domingos 14.30.
Girls, de estreno anunciado en HBO puede empezar a verse en cuevana.tv.

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