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Viernes, 4 de enero de 2013

MONDO FISHION

La fiesta de vestirse

 Por Victoria Lescano

Inspirándose en la estética de los superhéroes, el arte, la literatura y las celebraciones, porque sus desfiles transcurren en el contexto de festivales en plazas de Colegiales, la firma de ropa para niños ideada por Manuel Brandazza (el diseñador que en 2000 revolucionó las pasarelas locales con simulacros de animé) y su actual socia, la diseñadora Vanina Scolavino, creadores de Chango, proponen otro abordaje a la indumentaria infantil y la transformación de disfraces en prendas de uso cotidiano.

¿Cúales son las tipologías y las estampas más representativas de Chango?

–Nos encantan las piezas menos comunes para pibes, de remerones a capas o enteritos; que remiten a superhéroes animados, pero entendiendo que no se trata de disfraces sino de moda para niños. El desafío fue lograr hacer el camino desde el disfraz hasta la prenda. Chango fue pensada como algo nuevo, fresco, sin referencias directas al placard de los grandes. Sin embargo, está ocurriendo que luego de ver las prendas infantiles algunos quieren ropa Chango de su talle. Al observar las marcas de pibes que ofrece el mercado local es notable que visten a los chicos igual que como se visten sus padres ahora o cuando ellos mismos eran niños. Las prendas se caracterizan por los recortes muy marcados, de trazos simples, espontáneos y rápidos; como un gesto de color sobre una pared blanca. Así son las estampas de Chango: siluetas de manos animales, selvas tropicales y geométricas, manchas automáticas. Lo más marcado a nivel visual es el gesto gráfico de las estampas y de las prendas, como un buzo con espalda de un color y mangas y capucha en otros distintos, mientras que del frente, que es de otro color más, pende una gotita acrílica.

¿Cuál es su mirada sobre la indumentaria infantil de la escena local e internacional y el baby boom que disparó ropas casi tan elaboradas como las de adultos y con precios notoriamente altos?

–A nivel internacional, la ropa infantil llega a ser casi tan sofisticada como la de adultos. Los padres, hoy más que nunca, construyen el guardarropa de sus hijos según su status y estilo de vida, obedeciendo las mismas “reglas” y mecanismos del mundo fashion en el que viven. De hecho, se habla de íconos de la moda infantil como Suri Cruise (que a los tres años ya usaba minitacos), o en su momento Lola León, hija mayor de Madonna. Tal es el alcance de este mercado que el comercio web en sitios especializados de Europa y EE.UU. resulta inabarcable. Pero la escena local se está reformulando de a poco, gracias a que el mercado infantil parece estar reactivándose y cada vez más diseñadores de distintas áreas (juguetes, accesorios, decoración) trabajan desarrollando nuevos universos. Como decíamos antes, en la indumentaria para chicos observamos todo el tiempo una vuelta algo melancólica a los atuendos de los adultos, ocasionando que las grandes marcas muchas veces se dediquen a la reproducción de básicos ya vistos en chicos y grandes, sin fantasía (léase chicos cual roqueritos o como a una mamá o papá en miniaturas). Pero a nosotros tal la mirada del diseño infantil no nos gusta, por el contrario queremos llevar diseño e identidad propia al placard de los chicos, y sobre todo a precios que no interfieran a la hora de interesarse y comprar. Hay una idea de que el diseño se paga carísimo y nosotros queremos acercarlo al público, es decir, no pensándolo para una elite con capacidad económica sino para todo aquel adulto que se interese por las prendas de autor, en este caso para niños.

¿Cómo y cuándo se conocieron y decidieron crear Chango?

–Nos conocemos hace muchos años, nos fuimos cruzando en fiestas, muestras y porque tenemos muchos amigos en común. Pero las primeras charlas sucedieron cuando la pequeña hija de Vanina desfiló en el primer desfile de la marca de Manu a su regreso de Río. A partir de ese día empezamos a fantasear con hacer ropa para ella. El primer encuentro formal fue en Rosario, yendo a la isla entrerriana que se encuentra del otro lado del Paraná. Luego, discutiendo ideas y viendo imágenes de todo lo que nos gusta, y a su vez ensayando mentalmente nuevos cruces estéticos, fue surgiendo el concepto de lo que podíamos y queríamos hacer frente a tanta repetición. Fue tan simple como identificar qué nos gusta y qué no, y entonces saber qué queríamos generar con el proyecto. Empezamos pensando prendas para Esme, que se mecía entre nuestros brazos en la isla, en el barco, en nuestras casas. Queríamos algo muy pop, colorido y que les gustara a los pibes, es decir, que los chicos tuvieran ganas de llevarlo, de lucirlo, de disfrutarlo. Comenzamos a producir imágenes para la marca hace un año, casi como en un trabajo de taller curatorial, y así fuimos encontrando el estilo. Improvisamos con los colores, nos ensuciamos, probamos y descartamos; de ahí nació Chango. Por más trillado que suene, el proceso fue netamente lúdico.

¿Y los cruces con el arte, la literatura y la música que pregona la marca desde Festichango?

–Chango abarca el universo de experiencias que atravesamos durante todos estos años conviviendo en las diferentes escenas del arte; alcanza, incluso, el universo de la gente que nos cruzamos en todos esos ámbitos. Estamos rodeados de activistas del arte, la moda y la música, y ésas son las personas con las que generamos cruces, convocándolos para que alimenten con su gracia el universo de Chango. Por caso, para la primera edición del Festichango convocamos a Eduardo “Chueco” Ferrell, DJ Campeón, Nicanor Aráoz, Diego Bianchi (la pareja de Vanina) y Luis Terán, y para la segunda, a Ariel Mora, DJ Baywatch, Fernanda Laguna y Francisco Garamona. Las prendas, en lugar de tener etiquetas, vienen acompañadas de minilibritos cuentos editados por nosotros mismos. La idea es ir publicando dos por colección hasta formar un gran libro. Para esta colección trabajaron en los cuentos Mariano del Aguila, Leandro da Silva, Laura Escobar, María Guerrieri y Gabriela Escobar. Hoy en día los padres jóvenes llevan a sus hijos a todos lados y comparten mucho tiempo con ellos porque los tiempos son otros, más complejos. Creemos que esto se tiene que acentuar, que el chico esté mucho más integrado a las actividades de los grandes y que los grandes encuentren también atractivo en las actividades de los chicos. Por eso un festival para todos, al aire libre, con actividades cruzadas, compartiéndolo todo. Estamos planeando un Festichango en Rosario para febrero o marzo. Nuestra idea es mantener la presencia en Buenos Aires y expandirnos al interior del país. Asimismo, en Carnaval vamos a hacer acciones en barrios no tan centrales de ambas ciudades. l

Más info: kidchango.com.ar

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