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Viernes, 19 de septiembre de 2014

El género como vehículo

MUESTRAS Chicks on Comics, un colectivo internacional conformado por nueve mujeres historietistas, inaugura una muestra en la que les sacan el polvo a los clichés de ser “minita”, apropiándose de los lugares comunes del género.

 Por Malena Rey

La historia de Chicks on Comics, el grupo de mujeres que hace nueve años dialoga en forma de viñetas en un blog del mismo nombre, es, para usar una palabra del campo semántico del dibujo, bastante gráfica y surge, al igual que otras historias, por la necesidad de juntarse en un ámbito en el que las mujeres tenían poca presencia y visibilidad. Una serie de coincidencias afortunadas entre PowerPaola –el alias de Paola Gaviria, destacada historietista ecuatoriana– y Anna Bas Backer –su par holandesa– sentaron las bases de la complicidad y bastó una convocatoria entre algunas de sus colegas y conocidas para que el grupo tomara entidad. Desde entonces, con las redes echadas y sintiéndose menos solas en lo suyo, cruzaron las fronteras de muchos países y llegan ahora a su cuarta muestra en sociedad, que se inauguró por estos días en Casa Florida-La Musaraña, un bello PH restaurado de Vicente López convertido en espacio de arte.

Las Chicks on Comics son PowerPaola (de Ecuador), Clara Lagos, Caro Chinaski, Sole Otero y Delius (de Argentina), Anna Bas Backer, y Lilli y Ulla Loge (desde Alemania), y Martjee Schalkx (desde Holanda), y aunque en un género tan expresivo como la historieta el estilo personal sea lo que cuenta, son más que interesantes los resultados a los que arriban colectivamente. El lugar por excelencia que usan como campo de maniobras –y en el que cualquiera puede bucear por su historia– es el virtual; el blog es la plataforma gracias a la cual las distancias no parecen tales y en el que la democratización de la visibilidad está a la orden del día, sin divismos ni problemas de cartel. Desde allí –y también por mail, como contarán en la charla–, estas nueve mujeres atrevidas, curiosas y reflexivas se desafían y monitorean, expresándose a través de lo que dibujan. “Es muy chistoso todo el intercambio, porque ninguna de nosotras tiene como lengua materna el inglés, pero así y todo elegimos esa lengua para comunicarnos. Se impuso o lo impusimos como una forma de comunicación, para que sea más internacional, y que la mayoría lo pueda entender. Pero eso cambia todo: empezamos a tratar de entendernos, y hay equívocos muy graciosos. En otro idioma no sos la misma persona, porque aparecen cosas que de otra forma no aparecerían... Está buenísimo cuando en alguna viñeta queda algún error de traducción, eso le da naturalidad a nuestros intercambios”, dicen a varias voces las cinco representantes latinoamericanas de este “colectivo internacional”, reunidas justo antes de la inauguración de la nueva muestra.

Si bien muchas de ellas ya tienen publicados libros en solitario, o personajes reconocibles como Hija de vecina, de Caro Chinaski (una tira diaria de Tiempo Argentino), de lo que siempre se trató en el blog fue de dar rienda suelta al tema que cualquiera propusiera, sin muchos preámbulos ni excusas, y de tratarlo entre todas. Por ejemplo, una podía publicar una viñeta sobre cuánto le costaba trabajar en su casa, a la que otra contestaba sobre cuánto le costaba también trabajar estando de viaje, y ese hilo se iba deformando hasta que todas participaban llevando la idea original hacia otro puerto que las incluyera y reflejara. Sin ser explícitamente un espacio de militancia de género, las perspectivas sobre lo que implica ser mujer fueron saliendo solas, no hizo falta forzar nada. El mundo de la historieta en este sentido está hace algunos años muy volcado hacia lo autobiográfico y autorreferencial (de Maitena a esta parte, digamos, en el plano nacional y femenino), y las Chicks, muchas de las cuales se conocieron gracias a la web Historietas Reales, no esquivaron para nada el bulto. “Creo que tocamos todos los puntos, al principio nos ocupamos de los pelos, la menstruación, el embarazo y varios otros típicos temas femeninos y luego pudimos empezar a hablar de otras cosas. Pero es evidente que vamos a hablar desde nuestro punto de vista de mujeres, no podemos corrernos de ahí”, dice PowerPaola. Y Caro Chinaski agrega: “Sería muy forzado si quisiéramos demostrar que no estamos atentas a eso. Yo igual me re peleé con toda esta cuestión. Al principio me decía ‘no voy a hablar de menstruación porque no quiero que me tilden de mina’, pero me costaba un montón esquivarlo, si me pasa, si me vino, no puedo hacer como si nada. Me di cuenta de que cuando les tratás de escapar a tus temas terminás mencionándolos de una manera re chota: es mejor hacerse cargo”. Estos ejercicios, que las pintaban tal cual, son, incluso con las diferencias que puede haber entre alemanas, holandesas y latinoamericanas, los que expusieron por primera vez en 2010 en la galería LDF de San Telmo, y también en una convención de comics en Manizales, Colombia. El año pasado, con más camino recorrido y con un blog que también se fue nutriendo de los aportes de invitados especiales, las Chicks recibieron la propuesta de montar una muestra en la galería feminista berlinesa Futura, la misma que ahora replican en Buenos Aires.

Otras voces, otros ámbitos

“Las Chicks on Comics discuten sobre todos los temas en su blog. Publican viñetas basadas en sus vidas y sus experiencias, siempre. ¿Ah, sí? No, parece que no siempre. Para la muestra en Galería Futura en Berlín, y este año para la Galería Casa Florida en Buenos Aires, las chicas decidieron mostrar sus otras caras. Parece que hacía demasiado tiempo que cargaban la antorcha del comic autorreferencial...”, dicen en Voooom. Genre as vehicle, la publicación artesanal que acompaña esta nueva muestra. No es que lo autorreferencial se haya agotado, sino que hay muchas más vueltas de tuerca por darle, y muchas más ideas por probar. La búsqueda que se propusieron para no caer en lo típicamente femenino –pero igual acentuarlo– es bien lúdica, porque se animaron a meterse con una máxima que las tocaba de cerca para hacerla volar por los aires. Parece que en el vasto mundo de los historietistas se suele decir que las mujeres no saben dibujar vehículos, medios de transporte. Así que democráticamente, por sorteo, se asignaron entre las nueve integrantes un medio de transporte cada una y un género dramático como consigna para dibujar. Ciencia ficción en un barco le tocó a Delius, con muy buenos resultados en una historia tan delicada como alucinante; o un cuento de hadas en un colectivo a Sole Otero, que armó una reversión de Caperucita Roja con un lobo abusador de menores. O romántica en auto, a cargo de Caro Chinaski, que se entregó a los sentimientos encontrados de una mujer sola en pleno embotellamiento, entre más versiones. Los originales de estas historietas visten las paredes de la muestra y se vuelve a confirmar cómo lo individual y particular de cada estilo de dibujo, de cada trazo, convive naturalmente y se contrasta con el de las otras para ganar potencia. Tirando también por la borda el prejuicio de que a las mujeres les cuesta ponerse de acuerdo y tirar para el mismo lado, las Chicks armaron además una suerte de cadáver exquisito al que llamaron “Suburbanimal” y que consiste en una “silent-conversation” que editaron como fanzine. En este caso, el juego colectivo pasaba por que una de ellas le pasara un dibujo a otra, y esa otra hiciera uno nuevo para una tercera, y esa tercera otro nuevo dibujo para pasar. Solo al final vieron todos los resultados juntos, festejando el efecto narrativo sorpresa. Como si fuera poco, también armaron un mural temático, como en cada muestra que montaron. Esta vez les tocó el turno de los ocurrentes “animales femeninos”, una nutrida fauna de especímenes mujeres como la elefanta que se mira en el espejo, la mona que se depila el bozo, la paloma con tetas y la perra guarra, como en un celo difícil. Queda claro entonces que la experimentación está a la orden del día cuando uno de los motores fundamentales del grupo es cebarse y liberarse un poco y desplazarse por carriles paralelos al de sus trabajos por encargo.

¿Pero cuán necesario es salir de la virtualidad del blog y verse las caras, exponer los dibujos ante el público? “Es muy necesario cada cierto tiempo. Lo mejor es lo que se arma en grupo. El nuestro es un trabajo bastante solitario, y sentimos que juntas se da un intercambio increíble, de apoyo, de amistad. Además, ver otro tipo de dibujos alimenta muchísimo”, dicen contentas. “Es la parte cálida, la parte linda. Porque más allá de todos los diálogos, en el encuentro humano surgen nuevas ideas que una no puede estar discutiendo por Internet”, agrega Delius. “Tal vez las nuevas generaciones de historietistas no necesiten verse las caras, pero nosotras empezamos así, mostrando, yendo a talleres, y después copamos los blogs”, agrega Clara Lagos. Y aunque haya espacio para que hagan lo suyo invitadas especiales al blog como Alejandra Lunik, Julieta Arroquy o Isol, e incluso varios invitados hombres, aclaran que el núcleo duro del grupo se va a mantener como tal. Juntas se potencian y distinguen, y juntas también pueden llegar mucho más lejos que si estuvieran solas.

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