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Viernes, 3 de diciembre de 2004

CONSEJITOS DE MARU BON BON

Propuestas para ordenar el caos (cuando el caos es la propuesta)

Hola, queridísimos/as, hola, atrevidas/os, audaces, valientes, gentiles y todis Uds. merecedores/as de toda clase de adjetivos que terminen en e y nos incluyan a todis! Por fin o por desgracia, cada cual sabrá, el calor se ha presentado en esta ciudad orillera y con él/la (¿qué? ¿acaso nadie dice la calor?) la ropa liviana, las polleras cortas, los bermudas que regalan peludas piernas a toda hora; y musculosas, que ofrecen axilas lampiñas o de las otras, hacia donde la nariz se deja llevar en un arrebato de los chanchos, que siempre son los mejores. Y entonces, mis todo eso que ya saben, ¿no será el momento de dejarse llevar por esa marea de partes humanas exhibidas al viento, de colgarse de esa piola para deshacer toda la madeja? ¡No le teman al jolgorio, que la vida es una, pero las emociones pueden ser muchas! Eso sí, tengan en cuenta algunos detalles de urbanidad que mejoran cualquier festejo:

1. Necesario, aunque no imprescindible: Y sí, el aire acondicionado mejora cualquier clima. Es verdad, no digo que no, no seré yo la que desprecie los humores humanos, pero tampoco es necesario sumergirse en caldo tibio y mucho menos hacer agua cuando lo que se espera de Ud. es que haga cosas tanto más divertidas.
2. Recomendable, tirando a sine qua: Mantenga la paridad, nosotras sabemos mejor que nadie cuánto puede una rendir cuando se la sabe atender, pero justicia es justicia y no hay nada peor en una fiesta que andar tironeando del brazo de los invitados/as, sin contar con que algunos/as querrán tomar un descanso de tanto en tanto, sobre todo si el punto 1 no se pudo cumplir.
3. Imprescindible, virando a absolutamente necesario: ¡Córtese las uñas! ¿O saben que pueden transformarse en armas de doble filo, cuando no de filo derecho viejo/a? Y no hablo de las elegantes garras de las damas que tan bien visten una linda desvestida, porque esas, en definitiva, son más fáciles de controlar ¡pero las de los pies, no! Que una/o nunca sabe dónde quedarán ellos cuando las cosas ardan. Recórtelas prolijamente y déjese llevar por sus impulsos.
4. Tan necesario que merecería subir al primer puesto: Sin generosidad, sin amplitud de corazón, sin postergarse a sí mismo/a en pos de los aullidos y/o gemidos de sus compañeras/os nada de esto tiene sentido. Es cierto que hablamos de actividades hedonistas, de placer inútil y sin sentido más allá del momento preciso, pero si hay algo que queda mal en una festichola es andar acaparando lo que es para todis, y mucho peor andar esquivando lo que desde el principio todis prometieron ¡compartir!

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