las12

Viernes, 15 de julio de 2005

CONSEJITOS DE MARU BON BON › CONSEJOS DE MARU BONBóM

Conozca las ventajas de hacer feliz a quien tiene al lado (aunque sea circunstancialmente)

Vientos de primavera, preciosuras, vientos cálidos, mediodías de sol, remeritas livianas (¿habrá que depilarse?), piel, mis amores, mucha piel, amiguete/ta/s de cada viernes ¿Qué más se le puede pedir a esta vida a la que tan poco le cuesta ponerse en cuatro? Orgasmos, querida/do/s, muchos, buenos, largos y nada fingidos orgasmos. Me van a disculpar el/la exabrupto/ta, pero es que cuando te entran esas ganas de perder la cabeza, pues yo la pierdo si más. Y lo peor (peor, según cómo se mire) es que cuánto una/o más tiene más quiere. Es como los bancos, que le prestan plata a los/las rico/ca/s (será porque la piden, que si no...) cuando que quienes la necesitan son otr/o/a/s. Pero por mí no hay problema, que yo lo/la que tengo lo/la que comparto o al menos, desocupo rápido. Y no es por pedigüeña, pero ya que estamos en esto de pedir ¿por qué no pedir felicidad, de esa que se consigue con sólo medio litro –menos de la mitad en el caso de los varoncitos, vaya suerte que tienen– de sangre en el lugar adecuado? ¿eeeeeehhh?

1. ¿Por qué pedirle peras al olmo cuando da tan linda sombra?

Sí, estoy de acuerdo, hay que pedir lo/la imposible y más (y menos, por qué no) pero si tan bien le calza el guante que está usando, ¿qué es esa manía de pedir otro más ajustado? ¿Por qué las chicas no le pedimos a Ud. que agrande sus partes en lugar de tener que ofrecer nuestras reversas más estrechas? Disfrute amigo/a, baile si es necesario, quédese ahí el tiempo que haga falta que la paciencia todo lo alcanza y toda la/lo recompensa. Después, y solo después, pida más, que también es su/a derecho/a.

2. ¿Para qué tomar la autopista si no se puede ver el paisaje?

Qué manía tienen algunos/as de ir a los bifes cuando estamos comiendo la picada, que cosa esa gente que no se detiene ni a tomar agua ni airear la lengua al menos hasta que no llegó al último destino. Subidas abruptas tienen caídas en consecuencia y esto/ta no se trata tanto/ta de acabar como de ir empezando.

3. ¿Por qué no cambiar un dos por uno por una cuatro por cuatro?

Manía de much/o/a/s desinformada/do/s, eso de andar usando el mismo momento para distintas cosas. No, no, no. Cada cual tiene su tiempo, y su derecho/a a ser observado en la contracción y el relajo, el sonrojo y la palidez, la subida y la caída. Miren amigo/ga/s, miren muy bien, que lo que se ve en la pantalla suele ser de mentirita y lo que tiene delante puede depararle extraordinarios/rias placeres (que por supuesto tendrán eco en sus lindas partes).

4. ¿Por qué meter el pan en el horno cuando todavía está levando?

Muchachos/chas, la condición para un buen encastre no es sólo la turgencia de uno si no también la lubricación de la otra. No sólo la voluntad de una si no también la dilatación de lo otro. No sólo las ganas de ambos si no también la fatiga de los instrumentos. No es que quiera ser reiterativa, amiguete/ta/s, pero ¡deténganse! Que un buen final siempre tiene que ver con un mejor mientras tanto.

Compartir: 

Twitter

Si Ud. opera los mecanismos disponibles con maestría recibirá el doble de lo que da. ¡Compruébelo!
 
LAS12
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.