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Viernes, 16 de abril de 2004

EL MEGáFONO

El megáfono

Otra vez sopa...
Por Lucía Alberti (Diputada Nacional (MC).
Pero una sopa de difícil digestión. Especialmente porque es una mezcla de normas de urbanismo, contravenciones y legislación penal, eufemísticamente agrupadas bajo el título de Código de Convivencia. Todo macerado en un caldo de contradicciones, confrontaciones y confusiones, que no hacen nada bien al funcionamiento de la coexistencia pacífica y civilizada en la Ciudad de Buenos Aires. Producto de una mixtura incongruente que denigra nuestro intelecto, el nuevo CC arrastrará los defectos del actual, que no son pocos, y agravaría la situación al sumar una serie de falacias, que en vez de pacificar las relaciones intensificaría los opuestos, judicializando las diferencias. Amén de aportar una serie de confusas premisas respecto de las acciones que deben estar bajo reglas de urbanismo, acciones que implican una reconvención por contravenir esas reglas y acciones que son verdaderas figuras penales. Si hay daño, hay delito, no hay contravención. ¿Cómo puede hablarse de contravención cuando hay golpiza? Si un señor patovica golpea a una persona, asumiendo de ese modo poco convencional disposiciones patronales del comercio en el cual trabaja, esa acción es un delito tipificado en el Código Penal. ¿Trasvasar de hecho delictual a hecho contravencional el accionar del patovica es un recurso ingenuo? ¿O de ex profeso se pretende atenuar la actitud patotera y lesiva de estos guardadores del orden privado? En cuanto a la denominación de pena natural, ¿cuál es el trasfondo de su significación, qué quiere decir cuando se habla de pena natural? ¿Es una pena reñida con algún credo? ¿Se baja al Código de Convivencia la doctrina del derecho natural? En lo referente a subir el arresto a 60 días, ¿es contravencional o penal esa determinación? Otro de los problemas sustanciales en las propuestas de reforma lo representa la modificación en la edad de imputabilidad. Penalizar a personas cada vez más jóvenes no resuelve la problemática del delito. Es poner el énfasis en el lugar equivocado. Además es una proposición que se da de bruces, con la intención de manejar como contravención la explotación laboral de menores para la mendicidad, desconociendo la firma del Convenio 182 de la OIT, que plantea de modo claro esta problemática. Si un señor quiere enriquecerse a costa de establecer alguna forma de convenio con niños y niñas de corta edad, para mendigar, son condiciones que afectan el desarrollo de esos menores de edad. Ese contratista de la mendicidad está cometiendo el delito de explotación. En lo atinente a reiterar año tras año, desde que se derogaron los edictos policiales, el intento de reintroducir la famosa y repudiada figura de “peligrosidad” a través de la tipificación del acecho o el merodeo, esto puede significar dos cosas: 1) que es muy alto el rango de autoritarismo que la impulsa, lo que nos convierte a todos/as en sospechosos/as potenciales; y 2) se ignora la Ley Lázara que es clara y taxativa al respecto: “Si sospecha, pídale al individuo en cuestión que se identifique”, lo cual resuelve con un simple trámite la situación de merodeo o de acecho. Especialmente la observación de la víctima potencial a la salida de los bancos, ya que los mismos están custodiados por personal policial, a quienes les es factible aplicar en esas circunstancias la citada ley. Lo grave de esta secuencia, además de las equivocaciones en las propuestas modificatorias, es el cuestionamiento que se hace de una herramienta como la audiencia pública, que debe ser más difundida y usada para debatir lo que se debatió en el San Martín y mucho más. Dejar que todo se galvanice en la confrontación prostitución callejera versus encierro en casas de citas (como se denominaban antes),es ofender la opinión y la posición de 3 millones de personas. Los problemas de esta ciudad atañen al conjunto de habitantes y corremos cada día más el riesgo de ser considerados merodeadores penalizables, en tanto los explotadores de niños sólo serán contraventores. Todo, en medio de un paquete donde te cuelan pato por gallareta, como decía mi abuelo, cada vez que intentaban darle lo que no conocía.

Brandon contra la homofobia
Fue el subject de la última cadena electrónica, medio que utilizaron las organizadoras del espacio –de visibilidad, de encuentro, de producción cultural nocturna o celebración de la diversidad– Brandon Gay Day para difundir una denuncia por la discriminación que sufrieron por parte de quienes integran la Cooperativa Bauen Hotel. La vía habitualmente utilizada para divulgar fecha y lugar de las fiestas itinerantes se convirtió en un medio alternativo para difundir el motivo por el cual se les negó la posibilidad de volver a alquilar cualquier salón del hotel recuperado después del primero y único festejo: “No son ustedes –se excusó el presidente del colectivo antes de comenzar–. No queremos fiestas de ese tipo (?), ni peruanos, ni salsa, ni cumbia”.
Lisa, Jorgelina y Violeta, las chicas Brandon, permanecen a la espera de alguna novedad que les permita desistir de una denuncia ante la Conadi. Mientras, los parroquianos siguen sumando sus voces en www.brandongayday.com.ar/foros/foro_bauen.htm, especialmente dedicado a lo sucedido, al intercambio de propuestas de acción y opiniones. “Los excluidos del mundo del trabajo –dice una de esas opiniones– excluyen.” ¿Qué agregar? Una autocrítica de las izquierdas urgente porque, como dicen las Mujeres Creando: “No hay nada más parecido a un machista de derecha —homofóbico se puede agregar– que un machista –homofóbico– de izquierda”.

Sr. ministro, absténgase
“El lenguaje no es neutral. Es uno de los más formidables formadores del pensamiento y la conciencia, es el estructurador básico de nuestras categorías de pensamiento (...) Por ello es fundamental bregar para que se corrija, se vuelva consciente y logremos así modificarlo”, dice la senadora Diana Conti en el proyecto de resolución que presentó en la Cámara alta para solicitar al ministro de Interior que “se inhiba de utilizar expresiones discriminatorias en sus declaraciones, especialmente cuando las hace públicas”, en referencia a sus dichos sobre el congreso del PJ donde, según él, hubo discusiones de “alta peluquería”. Todo dicho.


No están listos, pero lo intentan
George W. Bush, cual manotazo de ahogado en su mar de conservadores republicanos, ha convertido en ley la iniciativa que expande los derechos legales al feto, cuando una mujer embarazada es víctima, por ejemplo, de un asalto. Lúcido, el presidente de Estados Unidos asume que el país no “está listo para prohibir completamente el aborto” pero sí para avanzar en considerar al feto como una persona separada de la mujer. Aun cuando no sobreviva fuera de ella.

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