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Lunes, 20 de octubre de 2008

FUTBOL › EL EQUIPO DE ISCHIA GANO 1-0 CON UN HOMBRE MENOS Y HUNDIO AL DE SIMEONE EN EL FONDO DE LA TABLA

River es cola en el cabaret de Boca

Otro superclásico para Boca, con un cabezazo tras una jugada de pelota parada, como en el Clausura. Esta vez el gol lo hizo Viatri. Recién después del gol los boquenses justificaron la ventaja. Fue expulsado Ibarra en el inicio del segundo tiempo.

 Por Juan José Panno

Dicen que le hay que cambiar la letra del himno por una que diga: “Boca Juniors, Boca Juniors, gran campeón del cabaret, que despierta en nuestros pechos...”

Que no es demasiado mérito haberle ganado al cola de la tabla.

Que lo que se celebró ayer no fue el Día de la Madre sino el Día del Padre.

Están tan insoportablemente agrandados los bosteros que ahora creen que San Lorenzo tiene que cuidarse porque van por más.

Olvidan que hasta unas pocas horas antes del superclásico tenían miedo a las esquirlas que podría producir el estallido de la interna ante una supuesta derrota.

Que Ischia había practicado en la semana con una línea de cinco, tal vez para tener salida por los costados, o más bien para taparle todos los caminos al rival que se le iba a ir al humo.

Que se asustaron por la fiesta anticipada que montaron los dueños de casa con cotillón de toda clase.

Que en el medio del partido querían colgarlo a Ibarra porque se hizo echar tontamente, despertando nuevas suspicacias sobre la interna.

Ganó Boca, el Boca de halcones y palomas, con un poquito de suerte, mucho coraje y la ayuda de un River sin alma y sin respuestas, que no supo aprovechar la ventaja de un jugador más durante un tiempo; un River que desesperó a su técnico y sumió en el silencio a su hinchada.

Los argumentos que justifican la victoria de Boca hay que buscarlos en el lapso que media entre el gol de Viatri y el final del partido. En esa media hora, el equipo de Ischia controló muy bien a su adversario, tuvo una seguridad defensiva que no había mostrado antes, generó –de contraataque– algunas llegadas claras y mostró la mejor versión del jugador más inteligente de todos los que estaban en la cancha: Juan Román Riquelme.

River jugó mejor cuando los dos tenían once que cuando el rival se quedó con diez. En el primer tiempo, sin jugar del todo bien, dispuso de más llegadas que su rival y dio la sensación de que podía llegar a la red con un cabezazo o con un remate de media distancia, de esos que no retenía el pibe García. El ratito en el que estuvo inspirado Buonanotte provocó tantos agujeros en el fondo boquense como ilusiones en los hinchas locales. Pero a Buonanotte le tomaron el tiempo y el partido se cayó en un profundo pozo del cual sólo lo podía sacar una circunstancia inesperada. Se dio a los 15 minutos del segundo tiempo. Riquelme pateó un tiro libre desde tres cuartos de cancha, en línea recta, después de demorar la ejecución para permitir la subida de los dos marcadores centrales. Apuntó y la puso en la cabeza del pibe Viatri, que se elevó y cabeceó a lo Palermo y puso la pelota en un ángulo, a pesar de que Ojeda había volado a lo Fillol.

A River le quedaba casi media hora para torcer la historia, pero para eso necesitaba que se juntaran Mauro Díaz y Buonanotte, que Falcao acertara una, que Abelairas le pegara con más fuerza y que los defensores y el arquero de Boca no se sintieran más seguros a medida que pasaba el tiempo.

Sólo produjeron un par de revolcones del arquerito García en jugadas confusas en las que desesperadamente los de River pidieron penal. Como contracara, las mejores llegadas fueron de Boca. Pudo ser 2-0 si Riquelme le hubiera puesto un poquito de tiza al botín derecho en una gran jugada individual, o en una pelota magníficamente picada por Viatri que salvó Tuzzio sobre la línea.

El bonus para los hinchas de Boca fue un taco genial de Riquelme, bajando una pelota que había caído desde la estratosfera para ponerle moñito a una victoria que recordarán por mucho tiempo. Los bosteros habían llegado a Núñez envueltos en la voz de Liza Minnelli en la película de Bob Fosse; se fueron gozando el silencio de River, un silencio atroz.


Estadio: River.

Arbitro: Héctor Baldassi.

Gol: 60m Viatri (B).

Cambios: 45m Díaz (6) por Salcedo (R); 61m Calvo por Gaitán (B); 63m Ríos por Fernández (R); 78m Noir por Viatri (B) y Ponzio por Ahumada (R); 84m Chávez por Vargas (B).

Incidencia: 7m expulsado Ibarra (B).

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n Viatri recibe el saludo de sus compañeros luego de marcar el gol de Boca. El delantero jugó un buen partido.
Imagen: DYN
 
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