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Lunes, 13 de junio de 2011

FúTBOL › VéLEZ SE CONSAGRó CAMPEóN DESPUéS DE GANARLE A HURACáN A PUERTAS CERRADAS

El Clausura no es un premio consuelo

Tuvo que esperar a la caída de Lanús para celebrar su octavo título en el fútbol argentino. El objetivo era la Copa Libertadores, pero supo reaccionar con rapidez después de la eliminación y ganó el campeonato sin discusión.

 Por Ariel Greco

Cuando Santiago Silva aprovechó un grosero error en la salida de Gastón Monzón en un corner desde la izquierda, nadie se imaginó que unas cinco horas después ese regalo se iba transformar en el gol del campeonato. Ni los propios jugadores de Vélez, ni el numeroso grupo de periodistas partidarios que cubrieron la zona alta de la platea Alcorta, ni los hinchas que siguieron el partido en el Amalfitani lo podían suponer. Por eso, el plantel, en la Villa Olímpica, y los fanáticos, en la confitería del club, recién empezaron a celebrar el octavo título local en la historia del club a partir de que Nicolás Blandi venció a Marchesín para comenzar a decretar la caída de Lanús. Y claro, el nuevo Vélez campeón.

Es cierto que el principal objetivo que se habían planteado el cuerpo técnico, los jugadores y hasta los hinchas de Vélez era la Copa Libertadores. La prioridad pasaba por el torneo continental, algo quedó claro con las rotaciones que dispuso Gareca a lo largo del campeonato. Sin embargo, el Clausura no es un premio consuelo. Vélez fue el mejor equipo del certamen y, a pesar de las ventajas que dio por la lucha en los dos frentes, lo demostró ganando el certamen una fecha antes del final. Los 36 puntos cosechados (que pueden ser 39) son una de las peores marcas para un campeón en torneos cortos. Pero tiene que ver con un doble esfuerzo, con puntos que quedaron en el camino con formaciones alternativas y con un desgaste que casi pasa factura en el final del camino. No hubiese sido justo. Así como el torneo pasado la suerte le fue esquiva y se quedó con las ganas, ahora celebró con justicia.

Las circunstancias atípicas que rodearon el 2-0 del equipo de Gareca en Parque Patricios le quitaron los condimentos de una final o, al menos, de un partido decisivo. No lo pareció. El grito de “achiquemos” de Seba Domínguez se escuchaba fuerte, cuando Vélez intentaba presionar en el primer tiempo. Lo mismo el “ojo la espalda” de Brítez Ojeda a Lemos, cuando el uruguayo descuidaba a Ricky Alvarez, la fórmula con la que el campeón buscaba sorprender. Todo se asemejaba más a una práctica de fútbol que al encuentro del campeonato.

Ni el propio Vélez se parecía a sí mismo. Con menos chispa, sin el juego asociado que supo desplegar a lo largo del certamen y con pocas variantes ofensivas, el conjunto de Liniers no encontraba la fórmula para vulnerar a un rival entusiasta, pero muy limitado. Con mucha concentración, la defensa de Huracán consiguió neutralizar las subidas de Papa por la izquierda o las llegadas al vacío por la derecha de Augusto Fernández, dos características que distinguieron a este equipo a lo largo del Clausura. Tampoco aparecía la habilidad de Martínez para desequilibrar en el mano a mano, otra etiqueta indeleble del campeón. Y ni siquiera la potencia de Silva parecía pesar como en otros partidos, absorbido por la marca de Núñez y Quiroga.

La paradoja era que el equipo más goleador del certamen tenía problemas para convertirle al más vencido, que venía de sufrir dos o más tantos en los últimos ocho partidos. Inentendible desde los números y desde lo que había mostrado Vélez durante el semestre, aunque lógico por la paridad del partido. Hasta que llegó el grosero error de Monzón que le dio la chance del gol a Silva. El gol del campeonato. En lo que quedó del partido, el verdadero Vélez no apareció. Sin embargo, con una defensa sólida y aprovechando la debilidad de Huracán, pudo mantener el triunfo, que horas más tarde sería el del campeonato. Salud, campeón.


Estadio: Huracán.

Arbitro: Juan Pablo Pompei.

Goles: 51m, Silva (V); 90m, Ramírez (V), de penal.

Cambios: 69m, Peña por Nieto (H); 75m, Guerra por Zárate (H); 76m, G.Díaz por A.Fernández (V); 79m, M.Quiroga por Battaglia (H); 81m, Franco por Silva (V); 84m, Ramírez por J.M. Martínez (V).

Incidencias: 75m, expulsados F.Quiroga (H) y Domínguez (V).

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Vélez campeón, por octava vez en la historia del fútbol argentino. La gente celebró en el Amalfitani.
Imagen: Alejandro Leiva
 
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