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Lunes, 1 de septiembre de 2014

FUTBOL › INDEPENDIENTE SE QUEDO CON EL CLASICO EN DOS PELOTAS AEREAS

Por Avellaneda llovieron las diabluras

Racing lo había golpeado primero con el gol de Milito, pero el Rojo sacudió con dos centros, uno de Mancuello y otro de Montenegro, para que Penco y luego el mismo Mancuello dieran vuelta el resultado. Pudo aumentar con sendos cabezazos.

 Por Pablo Vignone

No cabe duda de que, después de Boca-River, el clásico de Avellaneda es el segundo partido en importancia en el fútbol argentino de alto vuelo. No hay ningún otro choque que revista su importancia excluido el Superclásico y, por motivos más que obvios, la falta de un encuentro de esas características durante más de un año, producto de la sensible baja de Independiente del círculo máximo durante toda la pasada temporada, generó una expectativa fuera de lo común, especialmente entre los hinchas del equipo rojo.

De rojo se tiñó el estadio para satisfacer esa ansiedad. En rojo quedó, también, el fútbol, pero los hinchas de Independiente, que vienen muy dulces últimamente –con el ascenso más algunos triunfos hilvanados en este regreso–, lo celebraron con una bronca acumulada durante más de un año. Fue la victoria número 71 para el club en el clásico, contra las 48 que acumula Racing desde el arranque del profesionalismo.

Este Racing, que miró a su clásico rival desde arriba durante la última temporada, se reforzó en cantidad con 14 incorporaciones, pero acaso se olvidó de comprar accesorios más prácticos como pilotos y paraguas. Porque cuando llueve en su área, no cuentan con protección para el desastre.

Así sucedió toda la tarde. En el primer tiempo, con dos centros prácticamente consecutivos que dieron vuelta el resultado, en el segundo con otros dos que no fueron goles por las oportunas tapadas de Saja (una a Tula, otra a Cuesta). Racing perdió grotescamente desde arriba, y por las profusas goteras que mostró su defensa se ahogaron sus intenciones de ganar el partido golpeando poco, pero con eficacia.

El equipo de Cocca sufrió diez minutos fatales, entre los 24 y los 34 del primer tiempo, con (1) el tiro libre de Mancuello que Penco empujó solito al gol; (2) el centro de Montenegro que el propio Mancuello anticipó a la salida de Saja (¿dónde estaban los centrales en ambas jugadas?); y (3) la lesión de Milito, obligando a salir de la cancha –apenas pasada la media hora– al jugador más inteligente de Racing, que había abierto el marcador un rato antes con quirúrgica eficacia.

Con Centurión jugando de tres bis para tapar la subida de Droopy Gómez –y sin demasiada fortuna porque fue aquél quien perdió la pelota que derivó en el gol del empate–, Racing renunció al manejo de la pelota durante el primer tiempo. Sin Milito en el campo, reemplazado por el inexpresivo Bou, sus chances de ganar el partido se disolvieron y así permanecieron en el complemento, aunque tuviera mucho más la pelota.

Independiente tampoco hizo mucho más: el centro en el gol del triunfo fue lo único que Montenegro (que lleva ya once clásicos sin derrotas, con 6 triunfos y 5 empates) edificó en el partido. Mancuello le insufló carácter al mediocampo, fue decisivo en los dos goles de su equipo, metió un tiro libre en un palo, y eso le bastó para ser la figura, sin deslumbrar, lo mismo que Penco, que empujó al error una y otra vez a los zagueros visitantes, y se comió el gol que pudo haber sido definitivo cuando definió desviado frente a Saja, sobre el cierre.

No colaboró el arbitraje de Fernando Rapallini, quien vio una falta inexistente en la jugada que derivó en el primer gol de Independiente, que mostró más amarillas por festejos presuntamente exagerados que por faltas de juego y que se comió dos rojas evidentes: a Tula por falta a Centurión y a Cabral por infracción a Gómez. Con poco más se lo llevó Independiente, cuando abrió las canillas del aire. Racing necesita mirar al cielo –literalmente– si quiere pelear el título.

Estadio: Independiente.

Arbitro: Fernando Rapallini.

Goles: 13m Milito (R); 24m Penco (I); 26m Mancuello (I).

Cambios: 34m Bou (4) por Milito (R), 43m Vidal (5) por Escudero (I); 52m, Pisano (5) por Montenegro (I); 59m, Acuña (5) por G. Díaz (R); 65m, Figal por Mancuello (I); 72m, Villar por Acevedo (R).

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El festejo de Penco tras el primer gol de Independiente. Dos minutos después llegaría el de Mancuello.
Imagen: DyN
 
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