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Lunes, 9 de noviembre de 2015

FúTBOL › BOCA FUE A ROSARIO A ESTRENAR SU TíTULO DE CAMPEóN CON MUY POCOS TITULARES

Central pudo sacarse la espina

Con goles de Delgado, Fernández y Larrondo, el equipo de Coudet superó por 3 a 1 a Boca, que se puso en ventaja a través de Chávez, en un partido envuelto en un clima de gran tensión. La victoria de Central permitió un final de fiesta.

 Por Juan José Panno

No le van a dar la Copa Argentina, no terminó en el segundo puesto como quería, no tiene la chance de enfrentar otra vez a Boca por la Supercopa, pero de todos modos Central se sacó la espina con su victoria por 3 a 1 y con el canto a grito pelado que cerró la tarde: “Poné a Ceballos, la putá que te parió”.

El juego propiamente dicho tardó bastante en entrar en escena porque al fútbol lo tapó el recuerdo del lamentable arbitraje de la final de la Copa Argentina, lo envolvieron las banderas ubicadas en una cabecera (“AFA corrupta”) y en una de las plateas laterales (“AFANAR es violencia”), los sugerentes billetes de cien dólares con los rostros de Macri, Angelici y Ceballos y los gestos desesperados de Coudet y los jugadores para rogar a los hinchas que permitieran el inicio del partido. El técnico de Central, que es un rey de la demagogia, bajó algunos decibeles después de su violenta actuación, en Córdoba, aun antes del penal inventado. Más de diez minutos tardó para que empezara a pasar lo importante, es decir que rodara la pelota

Boca llevó a Rosario un equipo B, con Magallán (que no había jugado ni un ratito en todo el torneo) y con diez cambios respecto del cuadro que el Vasco había presentado el miércoles último; sólo Monzón disputó los dos encuentros. De algún modo, Boca mandaba mensajes claros: 1) ya ganamos lo que teníamos que ganar, no le damos importancia a este partido; 2) bajamos un cambio la violencia que se va a vivir en Rosario; 3) trataremos de no perder por mucho; 4) queremos que esto se termine lo antes posible.

Central tardó más de un tiempo en darse cuenta de las ventajas que daba su rival y en desplegar algo del juego que le valió tantos elogios en algunos encuentros del campeonato. Cuando entró el Chelito Delgado en reemplazo del goleador Marco Ruben (estuvo desconocido), cuando la presión se hizo insostenible para el fondo visitante, cuando Larrondo dejó de protestar y se dedicó a lo suyo llegaron los goles. Tiro libre de Delgado, desde el borde del área, uno a uno; gran definición de Fernández después de bajar la pelota con el pecho, en el área, dos a uno; cabezazo de Larrondo luego de un rebote en Sara, como culminación de una gran jugada colectiva, tres a uno.

Boca se había puesto en ventaja a los 9 minutos en uno de los pocos, por no decir el único, ataque a fondo. Toque de Colazo, enganche de Palacios, rebote y gol de Chávez, que imprevistamente se encontró con la pelota servida y el arco enfrente. En toda la primera etapa los rosarinos fueron quienes manejaron el balón, pero sin profundidad, sin inquietar a Sara. Un tirito de Montoya a las manos del arquero fue lo más parecido a una situación de gol que pudo producir.

El segundo período fue mucho más movido, con más llegadas de los dos, especialmente de los dueños de casa, que siguieron marcando su superioridad en el manejo de la pelota y los espacios. Bentancur (que no jugó bien) metió un hermoso zapatazo en un palo y Chávez falló en un mano a mano, pero Central llegó más. Los dos cabezazos tremendos que sacó Sara (uno a Larrondo, otro a Delgado) demoraron lo que se veía venir: los goles y el cantito de desahogo destinado a Ceballos. Ganó Central y ya nadie se acuerda de las banderas ni del tipo que entró a la cancha para agredir a Arruabarrena y fue parado por los guardias.

Eso sí, de Ceballos nunca se van a olvidar.

Estadio: Central.

Arbitro: Mauro Vigliano.

Goles: 9m Chávez (B); 62m Delgado (C); 80m J. Fernández (C); 88m Larrondo (C).

Cambios: 54m Colman (6) por Donatti (C), 56m DELGADO (8) por Ruben (C), 70m Pavón por Palacios (B), 83m Gómez Andrade por González (C), 84m Pochettino por Colazo (B).

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El ingreso del Chelito Delgado le aportó a Central el fútbol que no tenía. Los jugadores rosarinos tuvieron su revancha y el público su desahogo.
Imagen: Télam
 
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