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Lunes, 29 de junio de 2009

BOXEO › EL NOQUEADOR MAIDANA GANó UNA PELEA ELECTRIZANTE

Impuso la ley de los puños

Volteó en el sexto round al californiano Víctor Ortiz, en Los Angeles, y logró el título interino de los welter juniors de la AMB. El santafesino fue tres veces a la lona, pero hizo valer el tremendo poder de sus guantes.

 Por D. G.

Marcos René Maidana impuso su ley, la del más fuerte, sobre el ring del Staples Center de Los Angeles, y ante la mirada azorada de Oscar de la Hoya. El noqueador santafesino hizo alarde del furioso poder de sus puños y, en una pelea no apta para impresionables, derrotó por nocaut técnico a los 46 segundos del 6º asalto al californiano Víctor Ortiz, luego de haberse ido tres veces a la lona, una en el primer round y dos en el segundo, y logró el título interino de los welter juniors en la versión de la Asociación Mundial de Boxeo.

La pelea, en verdad, fue una eliminatoria y Maidana recién podrá ser considerado campeón regular de su categoría después de enfrentar al ganador del combate que habrán de disputar el campeón ucraniano Andreas Kotelnik, su único vencedor, ante el musulmán de origen inglés Amir Khan, el próximo 18 de julio en Manchester.

Entre dos noqueadores implacables, salió aquello que tenía que salir. Sin ningún tipo de previsiones, ni de elaboración estratégica, el californiano y el santafesino salieron a pegarse como dos locomotoras enfrentadas por la misma vía. Maidana (63,500 kg) impresionó de arranque por su decisión para plantarse.

Ortiz (63,385 kg) aceptó el convite, y en el primer round arrinconó contra las cuerdas a Maidana y lo derribó con una derecha cruzada. Maidana se levantó rápido y, ni bien se reabrieron las acciones, volteó a Ortiz con un directo de derecha.

En el segundo siguieron cruzándose sin misericordia. Maidana cometió el error de bajar demasiado su puño izquierdo y por allí Ortiz le filtró otras dos derechas cruzadas que lo mandaron otras tantas veces a la lona. Maidana le sintió la mano a Ortiz, pero nunca estuvo conmovido. Quizá por eso pudo reponerse y seguir en pelea.

Mermó la intensidad en el 3º y el 4º round. Y en el 5º, Maidana reapareció con toda su potencia a pleno. Con un brutal cross de izquierda le abrió una herida a Ortiz por debajo de la ceja izquierda y con dos mazazos de derecha, uno recto y el otro cruzado, le sacudió la cabeza. El californiano llegó a su rincón sangrante y obnubilado. Estaba nocaut sentado y así salió a jugarse en el 6º. Maidana no lo perdonó.

El santafesino se le fue encima enfurecido, lo llevó a derechazo limpio contra las sogas y cuando Ortiz pretendía escaparse corriendo de la encerrona, le hundió un gancho de zurda al plexo que le quebró las rodillas y lo mandó a la lona. Cuando se levantó, Ortiz era un guiñapo. Sangraba profusamente de su ceja derecha y su pómulo izquierdo lucía amoratado. Hizo señas evidentes de que quería irse de ese infierno y entre el médico Paul Wallace y el árbitro Raúl Caíz Sr le dieron el gusto. Corrían 46 segundos del asalto.

Maidana construyó una victoria excepcional, la 26ª de su carrera, la 25ª antes del límite, apelando a lo más salvaje de su esencia.

Hace rato que el boxeo argentino no produce un noqueador tan electrizante. Lo que puede llegar a pasar el día que enfrente a alguien que tenga la mano tan pesada como la suya es una incógnita: repasando los principales nombres del momento en las 140 libras, no hay nadie que pegue como pega Maidana. En verdad, hay uno y se llama Manny Pacquiao. Hiela la sangre pensar que algún día pueden llegar a enfrentarse, título de por medio, el filipino y el santafesino: dos brutales máquinas de pelea.

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Marcos Maidana, a punto de lograr la corona mundial.
Imagen: AFP
 
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