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Lunes, 26 de agosto de 2002

GOLEO 6-0 A ESTUDIANTES Y ES LIDER ABSOLUTO

Para River, set y partido en La Plata

El conjunto de Núñez jugó un primer tiempo inolvidable y se fue al descanso con un 5-0 inapelable: Domínguez, González, Fuertes, Coudet, otra vez Fuertes. En el segundo tiempo reguló, para no humillar más al apaleado Estudiantes, pero entre Ramos y Quatrocchi se complotaron para estirarle la cuenta al puntero. “El resultado indica que fue el mejor partido que jugamos”, sintetizó el técnico Manuel Pellegrini.

 Por Adrián De Benedictis

Nos van a golear, no tenemos nada.” Nunca tan acertado. Minutos antes de que comenzara el encuentro entre Estudiantes y River, un hombre mayor, que alguna vez fue presidente del club platense, exteriorizó sus sensaciones, seguramente a partir del pobre presente del equipo. El hombre se ubica siempre en la misma platea del estadio de 1 y 57. “¿Que cómo me llamo? No me escrachés, no me escrachés...” Desde allí, el ex dirigente fue desmenuzando ayer por la tarde todo lo que sucedió en el campo de juego. Nadie podía imaginar que su pronóstico se cumpliría a la perfección, sobre todo porque para los equipos rivales no es una tarea sencilla salir victorioso de aquella ciudad.
La premonición pareció derrumbarse rápidamente cuando Estudiantes construyó dos jugadas de peligro en los primeros cuatro minutos. Primero Demichelis cruzó justo ante la presencia de Maggiolo, y luego Farías definió al lado del palo entrando por la derecha. A partir de ahí, River edificó un primer tiempo inolvidable. Domínguez marcó el primer gol a los seis minutos, y espontáneamente el hombre aclaró: “Y... tardaron una hora para salir a marcarlo”. Inmediatamente, el lesionado Roberto Pompei se acomodó a pocos lugares de ahí. Cuando pasó el jugador, el ahora hincha indicó: “Este se lesiona por cualquier cosa. Muy veterano”.
Mientras, River continuaba con su partitura en medio de un calor inusual para la época. Tres minutos después del gol, Fuertes casi convierte de taco luego de un centro de Domínguez. “Seis millones de horas adelantado”, se quejaba el hombre por una posición fuera de juego de Farías. Enseguida, Luis González convirtió el segundo tanto con todo el arco a su disposición. “Cada vez que avanzan es medio gol. Estos (por los locales) no pueden jugar ni en la quinta.” Lentamente, su presagio iba tomando forma.
El equipo de Núñez era claro dominador. River tenía la pelota, el protagonismo y las mejores ocasiones. Coudet estuvo cerca de marcar el tercero con un derechazo cruzado. “Que termine rápido este partido... El banco nuestro no existe y la reserva perdió 5-0... Son unos enanos, no tenemos altura, no tenemos nada.” El malestar del hombre ya se había apoderado de la escena. Fuertes pegó su primer grito con su nueva camiseta a los 23 minutos, y a los 27 Coudet tuvo su revancha para estirar la cifra a cuatro. “Esto es un infierno”, decía. Los hinchas de Estudiantes comenzaron a descargar su furia hacia los dirigentes, hacia el técnico Craviotto, y también contra la policía. “Encima nos van a suspender la cancha. Después le echamos la culpa a (el intendente que no permite la remodelación del estadio, Julio) Alak”, descargaba.
Fuertes marcó el quinto gol a los 33 minutos después de una jugada colectiva para poner en un cuadro. No faltó mucho para que comenzaran los tiros de balas de goma contra los hinchas locales, quienes intentaban movilizarse hacia la zona de los vestuarios. Incluso, algunos quisieron cortar los cables de las cámaras de televisión. Madorrán suspendió el encuentro a los 40 minutos, y se reanudó casi diez minutos después.
“En este país nos queremos acostar con una mina, y al otro día queremos tener un hijo de 20 años, y que trabaje. Este mundo es una revolución”, filosofaba. En el inicio del segundo tiempo, insistía: “Hay que traer a Zubeldía otra vez. Para colmo, Bilardo pide 8 millones para dirigir un seleccionado de morondanga”. River parecía no querer seguir haciendo goles y hacía circular la pelota hacia los laterales. Pero entre Ramos y Quatrocchi se las ingeniaron para marcar el sexto gol.
“Estos tienen misiles y nosotros tiramos con honda”, se lamentaba el ex dirigente. Quizá, cuando él presidía la entidad, Estudiantes se llenaba de gloria y no de frustraciones continuas.

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Coudet y Fuertes se preparan para un abrazo. El rubio volante acaba de convertir su gol, luego de un pase del delantero.
 
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