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Lunes, 31 de marzo de 2008

SE CORRIO LA SEPTIMA EDICION DE LA CARRERA DE MIGUEL

Una nueva marea por la memoria en Palermo

 Por Nacho Levy

Miles y miles de pies avanzaron aplastando al olvido ayer por la mañana, desde Dorrego y Libertador, en la séptima edición de La Carrera de Miguel, una marcha aeróbica de 30 cuadras y una competición atlética de 10 kilómetros, para estirar un maratón de 30 años de lucha, por la verdad y la justicia. Niños, adolescentes, adultos, ancianos y Abuelas de Plaza de Mayo conformaron la marea de memoria que inundó los Lagos de Palermo, con 12.500 corredores convocados para rendirle homenaje a Miguel Sánchez, secuestrado y desaparecido desde el 8 de enero de 1978 hasta hoy.

Mientras una lágrima le partía la sonrisa, Elvira, hermana de Miguel, confesó que “en algún momento estuvo en duda que la carrera pudiera realizarse, porque hasta febrero no estaba confirmada por el gobierno de la Ciudad, pero finalmente todo salió bien”. Y Claudio Morresi, presente otra vez como corredor y como secretario de Deportes de la Nación, agregó: “Realmente nosotros temimos que por las definiciones políticas de Mauricio Macri la carrera no contara con apoyo, pero se llegó a un acuerdo con la Subsecretaría de Deportes de la Ciudad acerca de la importancia del juicio y castigo a los que hicieron desaparecer a Miguel y a todos los demás Migueles”. Paralelamente a la carrera, por la recuperación de la identidad, el Equipo Argentino de Antropología Forense convocó a familiares de desaparecidos a donar sangre para incrementar las identificaciones con el análisis genético de los restos de las víctimas.

El trayecto simbólico de tres kilómetros acompañó a la competencia de 10 km, que volvió a consagrar a Alberto Olivera en la rama masculina, mientras que Gabriela Almada fue la más rápida de las mujeres. Fabián Pelleritti y Claudia González se destacaron entre los participantes en sillas de ruedas, y Alejandro Saivá, entre los no videntes. Valerio Piccioni, periodista y fundador de “La Corsa di Miguel”, en Italia, también recibió una distinción y aseveró que “Miguel enfrentaba los problemas razonando colectivamente, algo muy importante para el mundo en que vivimos”.

El mensaje desde el podio tomó fuerza y volumen en la voz de Martín Sharpes, escolta en silla de ruedas. “Hoy se dieron clases de aerobic, pero no se habló de Miguel como otros años. Macri nunca se interesó por las políticas de derechos humanos, y por eso espero que le ceda la próxima organización a los luchadores de siempre, que no la vaciarán de contenido. Porque a Miguel no se lo llevaron por ser corredor sino por su compromiso social y su permanente búsqueda de justicia, que es la principal virtud de un revolucionario.” Después de tomar aire, Sharpes, que el año último recorrió con su silla 2800 kilómetros por la ruta del Che en Bolivia, aprovechó la ocasión para referirse al presidente del Comité Olímpico Argentino, Julio Cassanello, intendente de Quilmes durante la última dictadura militar: “Debemos tomar conciencia de quién nos representará en Beijing. Y cuando lo echemos, podremos gritar que Miguel está presente”.

Fue una madrugada de verano, cuando un grupo de tareas se llevó a Miguel Benancio Sánchez, recién llegado de competir en San Silvestre, Brasil. Radicado en Berazategui, desde que la crisis de los ingenios azucareros golpeó a su familia en Tucumán, acompañó con un empleo en el Banco Provincia su dedicación al deporte, sin abandonar su pasión por la poesía. Militante de la JP y décimo de diez hermanos, fue arrastrado hasta un Falcon y ya nunca volvió a ver a su madre, que falleció en 1992, esperándolo, conservando intacto cada detalle de su cuarto. De los últimos 30 años de Miguel, su familia sólo sabe que pasó alguna noche en El Vesubio, por las declaraciones de otro detenido en ese centro clandestino del terror. “Igual, Miguel está acá, y cada año corre más”, dice su hermano Ramón, emocionado, junto a Matías, sobrino nieto de Miguel.

Al término de la carrera, Elvira, una tromba de energía, no terminaba de agradecer: “Un día vamos a lograr que corran 30 mil”. Por lo pronto, la versión italiana de la carrera tendrá como escenario por primera vez, el 21 y 22 de mayo, al Estadio Olímpico de Roma, donde miles de adolescentes, en otro continente, volverán a correr con la antorcha de la memoria, sellando en el camino las huellas de Miguel.

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Martín Sharpes, desde su silla de ruedas, mandó un firme mensaje.
Imagen: Julio Martin Mancini
 
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