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Lunes, 2 de diciembre de 2002

FúTBOL › UN FESTEJO HONDO, RUIDOSO, INTERMINABLE

Con garganta profunda...

Por A. G.

El festejo fue interminable. Revoleando los camisetas al aire como si se tratara de hinchas, los jugadores de Independiente no querían parar de celebrar en el vestuario. No faltaba el agua mineral, ni las dedicatorias a Boca y a Racing, ni el “Dale campeón”, que nacía desde el alma. Como en la cancha, Gabriel Milito dirigía la batuta. Por ahí aparecía Federico Domínguez, que a pesar de sus muletas igual no quería perderse nada. Atrás surgía la figura de Lucas Pusineri, ya un abonado a esto de festejar campeonatos. Hasta el técnico Américo Gallego se sumó a los gritos. Ni siquiera se perdió la oportunidad el flamante presidente Andrés Ducatenzeiler, que se abrazó con cada uno de los integrantes del plantel. Recién cuando ya era hora de ir a la “cena de los campeones” los jugadores se subieron al micro para dejar el Nuevo Gasómetro.
Un rato antes, la celebración se había prolongado en el césped. Casi desnudos, los jugadores dieron la vuelta olímpica en medio de una enjambre de gente, mientras los 20 mil hinchas de Independiente no paraban de cantar. Ninguno se quejó de los veinte minutos que debían aguardar por disposición de la policía. Casi ni se dieron cuenta de la espera.
Es que atrás habían quedado ocho años de postergaciones. Además, el título era el desahogo por el sufrimiento de las últimas dos semanas, cuando el festejo seguro quedó en duda por la remontada de Boca.
A esa altura, la celebración ya era casi íntima. La gente de San Lorenzo se había ido, y permitió que Independiente festejara en paz. Incluso, la platea aplaudió con respeto el paso de los campeones, aunque en un principio los hinchas locales amagaron con no permitir la vuelta olímpica. Durante casi todo el segundo tiempo intentaron subirse y romper el alambrado, mientras la policía les arrojaba agua. Por suerte, el bochorno terminó rápido y pronto retornó la calma.
“No sé cómo voy/no sé cómo vengo.../Sólo sé que te vengo a alentar...”. La canción que siguió toda la campaña no podía faltar. Tampoco el “somos campeones, otra vez...”. Las únicas que no estuvieron fueron Las Diablitas. Una lástima.

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