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Domingo, 28 de octubre de 2007

POLEMICAS

Ahora dicen que Carver era florido

Ya Raymond Carver había dado a conocer versiones de sus cuentos diferentes de las que se conocieron. Pero ahora su viuda Tess Gallagher está a punto de publicar un volumen de casi veinte cuentos que vendrían a desmentir el célebre laconismo del autor.

A lo largo de la historia de la literatura surgió más de un caso acerca de los editores un tanto excedidos a la hora de provocar cambios y retoques en las obras de los escritores. Y sin embargo, uno de esos enigmas, tal vez por tratarse de una duda bastante documentada sobre un escritor muy contemporáneo y destacado por haber puesto un sello estilístico propio a sus cuentos, sigue generando tanta incomodidad como un grano en la nariz: hablamos del caso Carver. De hecho, hace algunos años se descubrió una carta de siete páginas, fechada el 8 de julio de 1980, en la que Carver le rogaba a su editor, Gordon Lish, detener la impresión de What We Talk About...(¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?: "Por favor, haga todo lo necesario para detener la publicación del libro". ¿Los motivos? Carver le reconocía a Lish "haber mejorado mucho los relatos". Pero como mucha gente –incluida su esposa Tess Gallagher y los escritores Richard Ford, Tobias Wolff y Donald Hall, entre otros– habían ya hojeado los relatos en sus versiones originales, el autor se preguntaba "¿cómo voy a explicarles a todos ellos lo que pasó en el medio con esas historias?". Carver, que recién venía de conocer a Gallagher (después se divorciaría de su primera esposa, Maryann Burk), escribió también: "Si el libro llega a publicarse tal como está ahora, juro que no vuelvo a escribir ni un solo cuento más". Pero Gordon Lish hizo caso omiso de la súplica de Carver.

Hoy, la polémica parece más viva que nunca: con el título de Beginners (así había llamado Carver al cuento "What we talk..."), su viuda Tess Gallagher intenta armar un volumen con sus 17 relatos originales cuyas más que editadas versiones fueron publicadas en What We Talk About When We Talk About Love (1981), un éxito literario que lo catapultó –cabe recordar– como un estilista del minimalismo. Sin embargo, muchos de sus lectores se hicieron eco de los rumores según los cuales su editor en la casa Knopf (hoy propiedad de Random House) había cambiado los relatos y, en muchos casos, cortado los finales para perfeccionar la voz del autor. "Considero que es muy importante que aparezca este libro, que ha sido algo así como un secreto", dijo Gallagher. Aunque agregó: "Jamás retiraría What We Talk About... de circulación. Esas versiones de los relatos son ahora parte de la historia". Y su plan creó ya mucha controversia: el último editor de Carver, Gary Fisketjon, que tiene el copyright del libro, se opone tajantemente a la idea: "No entiendo. Me sorprenden los intereses de Tess en hacer esto ahora".

Claro que Carver ya había intentado revertir por sí mismo las cosas. De hecho, restauró y volvió a publicar cinco de los relatos de What We Talk About... en revistas y otros volúmenes. En Where I'm Calling From, libro de grandes éxitos más inéditos que Fisketjon ayudó a lanzar, tres de los relatos que habían aparecido en What We Talk About... –"So Much Water So Close to Home", "The Bath" (ahora "A Small, Good Thing") y "Distance"– aparecieron en su forma original. Lo curioso es que Carver también incluyó otros cuatro relatos de ese libro en sus versiones editadas por Lish. "Cuando armamos Where I'm Calling From, reunimos los relatos que él mismo había elegido de su obra para pasar a la posteridad con las versiones con las cuales a él le hubiera gustado hacerlo. Si eso no le pone punto final a la historia, yo no sé qué lo hará", sentenció Fisketjon.

Tess Gallagher argumenta que los críticos no leyeron al Carver real: "Los que encuentran sus últimos relatos mucho más expansivos que su obra temprana ignoran que él siempre fue expansivo".

Consultado por teléfono, Gordon Lish dijo ser muy escéptico "de los que dicen tener manuscritos originales. El asunto Carver muere conmigo".

Ante la desconfianza del propio Lish y la cautela de editores de todo el mundo que fueron consultados, Gallagher replicó que simplemente quiere restaurar el legado de Carver: "Sólo espero que llegue el día en que ningún lector venga a apurarme para lanzar un hermoso: ¿De verdad Gordon Lish escribió todos los relatos de Carver?".

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