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Sábado, 17 de noviembre de 2007

NOTA DE TAPA

Manos en el barro

El diseñador y artista plástico Leo Battistelli creó en Oberá un proyecto productivo junto al taller de cerámica de la Facultad de Artes. Entre sus objetivos, salvar la selva misionera.

 Por Luján Cambariere

A Leo Battistelli lo conocemos por su búsqueda del manejo y puesta en valor de una materialidad que ama, el barro, sea arcilla del Paraná, gres o porcelana. Adaptándose a la realidad de las distintos lugares donde trabaja: su propio taller o la fábrica Verbano en Rosario, Luiz Salvador en Brasil o ahora en el taller de cerámica de la Facultad de Artes de Oberá, Misiones, donde se propuso un proyecto que aglutina todas las señas particulares de su trabajo y personalidad. Su enorme sensibilidad para dar vida a formas y colores insospechados, el abordaje de procesos atípicos para el trabajo en cerámica y un enorme amor por la naturaleza, que en este caso lo incentiva a orquestar medios para salvar una de las zonas en mayor estado de alerta de nuestro país y el planeta: la selva misionera. Un proyecto productivo donde el diseño comulga con la realidad concreta del lugar: la necesidad de generar una salida laboral y el rescate de un espacio natural cada día más devastado. Un espacio que alberga unas 2 mil especies de plantas y una gran cantidad de animales (entre ellas unas 400 especies de aves) lo que lo convierten en uno de los sistemas de mayor biodiversidad, actualmente en peligro por la deforestación de empresas varias.

Dicen que “todo aquel que pisa tierra colorada, no la abandona”. Sin dudas, el conjuro hechizó a Leo, quien junto a un socio de lujo, el profesor Arturo Gastaldo, decano de la facultad, se pusieron al hombro, con el diseño como herramienta, el salvataje de este tesoro natural. Iniciativa aparentemente utópica, pero de visión indiscutible. Porque más allá de la transformación concreta que puedan realizar, lleva implícita la denuncia sobre una zona en alerta. Esa Argentina secreta que se desangra sin que nadie tome cartas en el asunto y donde el diseño, tachado muchas veces de frívolo, puede ser usado en el mejor sentido, en principio, para señalar y plantear intercambios más justos entre las personas y con la naturaleza. Ideales que adelantan en primicia y de primera mano desde la tierra roja para Metro2.

POR LA QUE BRILLA

La historia en Oberá, que en guaraní significa “lo que brilla”, comienza con una beca del Fondo Nacional de las Artes. La bolsa le permitió a Battistelli partir a estudiar los puntos de extracción del barro en Misiones. “Quería aprender sobre construcción de hornos cerámicos, a leña o vegetal, pastas hechas con arcillas y piedras de la zona y fui en la búsqueda de Gilberto Haselstron y Abelardo Ferreyra, dos grandes maestros. Pero cuando llegué allá, el decano me propone crear un taller de producción. Ellos estaban produciendo con un gres rojo maravilloso y había una necesidad de ir por más desde el diseño. Entonces, comenzamos a desarrollar Plast (la colección hecha con moldes de vajilla descartable que vende en el Malba), pero con ese barro rojo alucinante con unas pintas negras medio plateadas y un esmalte basáltico que es una piedra, que vira en un negro plata, que nace allá”, adelanta Leo. “El ámbito de la universidad es maravilloso porque, además de tener a estos próceres que pasan su vida investigando el material –continúa Leo–, el proyecto originario de la facultad de cerámica fue generado para que sea un taller en el medio de la selva, en la mata. Después no se logró, pero ahora está la intención de volver a las fuentes.” Así, desde su llegada el proyecto se fue delineando de la forma más simple. “La idea es dividir toda la ganancia de la producción de diseño del taller en porcentajes –tanto para el que hace los moldes, tanto para el esmalte, la venta– y uno de ellos destinado a comprar terrenos de selva para preservar (hectáreas que se venden a centavos para el desmonte)”, resume Leo. Así, Leo aporta sus diseños y canales de comercialización y el emprendimiento se hace sustentable. Además, la idea es hacer alianzas con otros ceramistas y sumar más diseñadores con el fin de ampliar cada vez más el proyecto. Por eso hoy, a la producción de Plast, se suma desde hace unos meses el desarrollo de una colección especial para la etiqueta Tramando de Martín Churba. Una línea muy original parida en la selva.

–En principio, ¿por qué elegiste Oberá para tu beca? ¿Qué técnicas, materiales, docentes, te interesaban?

–Es un espacio de experimentación. Usan diferentes tipos de pastas. Las más usadas son pastas blancas de baja temperatura, rojas y gres. Gilberto es el encargado de la planta productora de barro y de la construcción de hornos a fuego. Metódico, tranquilo, trabajador incansable, prepara todos los días el barro que usarán los alumnos. Profesores y alumnos son los que investigan composiciones de pastas y esmaltes. Extraen la materia prima –arcillas y piedras– en diversos puntos estudiados de las cercanías de Oberá. Aprovechan las excavaciones que se generan por diferentes causas –rutas, piscinas, canales– o en las orillas del río Paraná e investigan las pastas que aparecen. Los depósitos encontrados en la vera del río y los montes bajos serán tapados por la nueva ampliación de la represa, el río crecerá y cubrirá las orillas. Algunas recetas de gres y esmaltes se acercan increíblemente a texturas y colores naturales de las piedras de Misiones y eso las hace fascinantes. Mientras que Abelardo, uno de los profesores en talla en piedra, es un incansable y prolífico tallador de piedras misioneras. Las conoce y las ama. En su refugio en la facultad vive rodeado de piedras esculpidas por él o por alumnos. Un artista totalmente apasionado.

–¿Cómo nace el proyecto de salvar la selva a través del diseño?

–Al entrar en contacto con los alumnos empiezo a ver que mi fascinación por la naturaleza, por la selva, es un factor común, una inquietud compartida en ese espacio académico. Nace Salve Selva como nombre y como espíritu del emprendimiento laboral. Un intento de armonía con el entorno, con la naturaleza, con los materiales que usamos. La primera fase es generar con parte de las ganancias del proyecto, compras de terrenos para dejar crecer y recuperar selva misionera, naturalmente con una intervención mínima de cuidado y protección y con una proyección para que sean espacios ecológicos, autosuficientes y educativos. Nuestra idea es utópica, soñadora, pero es fundamental. En principio los espacios a recuperar serán mínimos con relación a lo que se demuele de monte, pero ese mínimo es algo por donde empezar, para los que gustamos de naturaleza serán oasis en este desastre ambiental y una inversión que nos seguirá aunando con el mismo propósito.

–¿Qué aporte desde el diseño significó tu llegada?

–Ellos estaban produciendo mates y portalápices. Cositas muy básicas para vender como merchandising a yerbateras u otras empresas locales. Ahora para Churba estamos investigando una vajilla que imite texturas y dialogue con los tejidos que se generan en Tramando. Una vajilla de apariencia textil, blanda en imagen pero fuerte en el uso, pensada para gastronomía y hotelería. Una fuerte connotación regional es también unos de los puntos a desarrollar y en eso el gres es fundamental, con dureza de porcelana y una imagen apegada a la tierra de donde sale. El gres es un reflejo cristalizado de las piedras que se encuentran en el paisaje misionero. Estos son los primeros proyectos que estamos desarrollando.

–¿Por qué la inquietud medio ambiental?

–Mi primer contacto con Misiones fue un flechazo de amor. Naturaleza creciendo exuberante por todos lados, un verde intenso, la tierra roja increíble contrastando, aire puro y cantidades enormes de agua moviéndose en ríos, arroyos, tormentas, cascadas, cataratas, brumas. En fin, un paisaje bellísimo de cielo, agua y tierra conectándose, mutando, creciendo, floreciendo. Un territorio que genera belleza por todas partes. Oberá también tiene esa belleza. Montes mezclados con plantaciones de té, yerba mate y facultades, por eso vi ahí una posibilidad de acercarme a través de la beca. Visitando la provincia me fui enterando de los robos de maderas en los parques nacionales y provinciales, y de la depredación brutal que sufre el poco monte que queda en pie. Ahí empecé a pensar en invertir comprando monte en crecimiento para preservar, para dejar crecer libremente para ver, disfrutar y crear un plan para que estos espacios de naturaleza sean autosuficientes en su cuidado y preservación. Crear un valor en la apuesta de la preservación de monte. Cuando Ebal me propone que piense un proyecto de taller de producción de diseño cerámico, entro en contacto con los alumnos y veo que mi inquietud y alarma por los desastres son también para ellos alarmantes, entonces propongo pensar un proyecto para intentar generar no sólo trabajo rentable sino también calidad de vida, armonía con el entorno y una devolución simbólica y real a la fuente de nuestras futuras ganancias.

–Imposible crear sin valorar lo que alguien creó maravillosamente primero, ¿no?

–Por supuesto. Imposible crear sin valorizar, admirar, respetar el material con el cual se está creando. De su proceso, de dónde nace y el profundo vínculo que tenemos con la materia. Así llegamos a la tierra como materia, como espacio de creación y de vida. Estamos con Salva Selva en esta línea de pensamiento y sensibilidad. El próximo paso sería aplicar, trabajar y vivir en armonía con la tierra. Es decir, producir sin generar cambios estructurales que afecten el entorno. Son cambios paulatinos y difíciles. Nos formamos y vivimos en una estructura social en total desarmonía con la tierra. Una estructura que vive generando pérdida, desgaste, daño. Eso es triste, por eso se impone darse cuenta de nuestra brutalidad y poca inteligencia como sociedad. Por eso es alentador ver que se están generando pequeños y paulatinos cambios. Demasiado paulatinos, demasiado pequeños quizá, pero sin dudas un atisbo de inteligencia que se hace más fuerte.

Desde los claustros

El profesor Arturo Ebal Gastaldo, decano de la Facultad de Artes, aporta su mirada del proyecto.

–¿Cuáles son las características diferenciales de la Universidad de Oberá?

–La Universidad Nacional de Misiones está inserta en una provincia con el 90 por ciento de fronteras que dan a países limítrofes. En los últimos años nuestra facultad se ha consolidado en el campo del Arte y el Diseño.

–¿Por qué propone a Battistelli el tema del taller de producción?

–Propongo a Leo realizar una experiencia a raíz de ver cómo conjuga de forma armónica en su obra, arte, diseño y producción. De tal modo que se forma una zona gris, que no nos interesa definir con precisión a qué campo pertenece, pero que nos resulta encantadora e interesante por los resultados que produce uniendo lo racional del diseño y lo expresivo-espiritual del arte. Pienso que Leo comprende la riqueza que da la horizontalidad y complementación de los recursos humanos intervinientes de diferentes carreras.

–¿Qué hacían hasta entonces en el taller?

–En el taller de producción realizamos desarrollos experimentales de nuevos materiales cerámicos a partir de materias primas regionales, como la tierra roja, las arcillas locales y el basalto. Además realizamos producción de cerámica funcional en gres misionero, revestimientos arquitectónicos, arte funerario y producción seriada de objetos publicitarios. Es interesante que el taller de producción se constituye en el ámbito natural para el dictado de algunas materias de las carreras como Moldería, Serigrafía, Cerámica, Hornos e Instrumental Cerámico.

–¿Por qué surge esta necesidad de “Salvar la selva” desde la universidad?

–Es notable cómo en los últimos años se ha modificado el paisaje de la provincia por el retroceso de la selva y el avance de miles de hectáreas de pino implantado.

–¿Y trabajar en proyectos donde el diseño se una a lo social?

–Pensamos que estamos en función de la sociedad que nos banca. La universidad pública y gratuita es uno de los puntos positivos de nuestro país. Por lo tanto entendemos que gran parte de nuestro quehacer en el campo del arte y el diseño debe vincularse a lo social para intentar mejorar la calidad de vida de la gente o resolver desde otros ángulos su problemática. Así nuestra facultad a través de sus proyectos de extensión se ha caracterizado a lo largo del tiempo por su sentido de pertenencia y compromiso.

El proyecto que dio origen a este trabajo fue ganador de las Becas Avina de Investigación Periodística. La Fundación Avina no asume responsabilidad por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su contenido.

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