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Sábado, 9 de noviembre de 2013

Con nombre de mujer

La gestión en diseño tiene nombre de mujer. Alejandra Rumich, Hada Irastorza, Silvina Fenik y Gabriela Olivares, las más activas de la región, cuentan cómo lo hacen.

 Por Luján Cambariere

Salvo honrosas excepciones, la gestión en diseño tiene cara, cuerpo, voz, de mujer. Tal vez porque para esa tarea se requiera mucha paciencia, obsesión en los detalles y un alto dominio del ego. Nuestro país es un buen ejemplo de esto. Y, en una disciplina aún hoy dominada por el varón, paradójicamente, las que más mueven, sobre todo en el interior del país, son mujeres. Alejandra Rumich en Formosa, Silvina Fenik en Tucumán, Hada Irastorza en Corrientes y como yapa, del país vecino, Gabriela Olivares, argentina radicada hace años en Santiago de Chile.

¿Cómo empezaron en la gestión?

Rumich: Al volver a mi provincia después de recibirme de diseñadora industrial en Córdoba, ingresé a la Dirección de Industria del Ministerio de Economía. Eso determinó que mi carrera no fuese exclusivamente proyectual. En aquel entonces decidí especializarme en el sector muebles y realicé el DIMO en la UBA. Ya en Formosa, el gobierno provincial, en conjunto con la Agencia de Desarrollo Empresarial, empezó a organizar la primera edición de la Feria Internacional del Mueble y la Madera, Fedema (en el 2014 se realizará la 6ª edición y se cumplen diez años) y me convocaron para coordinar el Concurso de Diseño de Muebles, tarea que sigo realizando.

Olivares: La gestión llegó a mí por causalidad. No encontraba ningún evento en Chile que lograra llegar a la calidad de diseño que en ese momento ya se estaba gestando y creé Passiontour Design.

Irastorza: En mi infancia jugué a ser una mezcla extraña de editora, diseñadora de indumentaria, pintora y decoradora, y de alguna manera voy transitando ese camino. Por un período de siete años me he dedicado a la gestión cultural, también con el debido respeto a quienes tienen una formación académica en esa área. Llegué ante la incomodidad generada por la escasa o nula oferta de actividades en relación con el diseño en el lugar en que vivo, Corrientes. Otro motor para este trabajo es el disfrute que causa colaborar con que la gente desarrolle sus talentos y conectar a los distintos eslabones. No busqué este trabajo de manera consciente, me llamaron para que armara la programación de una sala de exposiciones y terminé armando un espacio de diseño.

Fenik: Estudié Artes en la Universidad Nacional de Tucumán y Creatividad Educativa en la Universidad Nacional de Cuyo. Comencé desarrollando proyectos para empresas desde una agencia de publicidad. A partir del 2006 fui convocada para generar proyectos para el Centro Cultural Virla de la UNT y posteriormente me ofrecieron su dirección.

¿Cuáles son las claves para realizar bien este trabajo?

A. R.: Trazar objetivos y luego mensurar logros y fallas; accionar siempre con el mayor estímulo de afecto, calidad y desempeño; estar informados y contar con una vasta red de vínculos afines. Por otra parte, intentar confluir con los intereses del organismo y de la sociedad a la que se pertenece.

G. O.: No creo que haya una receta mágica pero sí tengo que reconocer que es necesaria una gran dosis de perseverancia. Potenciar una cultura más del alma que del ego, como diría Patricia Mey, donde los intereses míos y los del otro comulgan. La gestión es acción, es puesta en marcha, y para ello se necesita combustible y es en esta analogía que se vislumbra también su anonimato.

H. I.: Fundamentalmente, saber observar y no suponer que partís de cero: sondear cuáles son los saberes previos y las demandas de los actores involucrados. También la capacidad de ser flexibles para generar cambios o adaptaciones en las planificaciones cuando vemos que los resultados no son satisfactorios. Por otro lado, la capacidad de planificar a largo plazo, cosa a la que en Argentina somos poco propensos. Y buscar referentes, analizar otros casos similares que podrían ser tenidos como modelos, adaptándolos a las particularidades del entorno.

S. F.: Desde mi óptica es definir los objetivos desde el comienzo. Tener claridad de lo que se desea desarrollar y para qué. Puede ser que en el proceso uno tenga que generar cambios para adaptarnos a nuevas circunstancias pero sin perder nunca la idea original.

¿Qué es lo más difícil en nuestro contexto al sur: no tener presupuesto, que no exista esta figura reconocida, lidiar con los egos de los diseñadores...?

A. R.: Lo que torna difícil la gestión suele ser la distancia. Por ejemplo, hay cientos de programas y talleres que se desarrollan en Buenos Aires o, eventualmente, en Rosario. Estos son dirigidos a diversos sectores y muchas veces son gratuitos, pero es difícil poder replicarlos por aquí.

G. O.: Lidiar con los egos es un tema aparte y largo, pero cuando te conectás desde otra dimensión, la dimensión del “nosotros”, las cosas fluyen de otra manera. La gestión es necesaria e imprescindible, pero sigue asignada a la dimensión de lo invisible y no resulta fácil verla con claridad y asignarle el mérito que tiene.

H. I.: Creo que hay algunas dificultades comunes a esta actividad independientemente del lugar donde nos toca actuar, como por ejemplo el ego de los diseñadores y el individualismo. Y, por otro lado, hay dificultades específicas por las características del Hemisferio Sur. El poco presupuesto destinado a la cultura, el poco reconocimiento del valor del trabajo del gestor, o la intención de tener resultados inmediatos. Actualmente se agregó un nuevo enemigo, la moda de pretender que todos sean diseñadores, que tira por la borda el esfuerzo realizado por posicionar las buenas prácticas y desvaloriza el trabajo de artesanos, modistas, carpinteros, negando el valor de la mano de obra calificada y el hecho de que para que esta cadena de valor funcione cada eslabón es necesario.

S. F.: Todas las profesiones y trabajos tienen su parte conflictiva, si es difícil gestionar sin presupuesto puede afectar mucho la planificación, pero también debo reconocer que muchas veces logramos sacar proyectos adelante sin dinero, lo que es desgastante.

¿Es un trabajo reconocido?

A. R.: Sí y se percibe en la confianza depositada al reiterar el encargo de las tareas.

G. O.: No es reconocido aún en su esplendor pero está en vías de. Dependerá mucho también del trato que los mismos gestores y gestoras le den a su trabajo.

H. I.: Creo que en los últimos años se ha empezado a ver un cambio, pero en algunos sectores aún persiste la idea de ser un trabajo no rentado, vocacional y de escaso esfuerzo para el que lo lleva adelante.

S. F.: También podemos observar que creció la oferta académica en cuanto a la formación de esta figura con cursos, tecnicaturas, posgrados. También el contexto ha cambiado, se piensa hoy en el gestor como una pieza fundamental en este tablero donde las innumerables variables necesitan de un articulador permanente.

¿Qué es lo que se tiene que abandonar para trabajar detrás de escena?

A. R.: Nada. Soy feliz realizando este tipo de tareas y me lleva a conocer gente maravillosa: desde otros diseñadores a alumnos de colegios técnicos o carpinteros.

G. O.: El ego.

H. I.: Mucho, sobre todo si el gestor también tiene un interés por la creación, aprender a dar la escena a otros. También en muchos casos la pérdida de tiempo para la familia, e incluso el de pérdidas económicas, ya que en pos de que las cosas salgan, y faltando presupuesto, solemos poner de nuestro bolsillo.

S. F.: No siento esa sensación de tener que abandonar cosas en los términos de una gestión. Sí hay situaciones que me enojan, como el egoísmo, o cuando me enfrento con gestiones o gestores donde lo fundamental no es el proyecto ni a quiénes benefician sino cómo decimos “aparecer en la foto”.

¿Sus máximos logros o satisfacciones?

A. R.: Durante casi dos años, viajaba todos los fines de semana al polo mueblero situado a 130 km de Formosa para dictar un curso en diseño de muebles, pero en micro me representaba 3 horas de ida y otras 3 de vuelta. Un par de veces llegué y, porque había llovido, no aparecía nadie, realidades de un pueblo donde la mayoría de las calles son aún de tierra. De noche paraba en un pequeño hotel, donde a veces dormía con un ojo abierto después de escuchar las historias que contaban los alumnos sobre seres mitológicos confabulados para divertirse un rato. Pero con ellos avanzamos mucho. Al finalizar este programa de capacitación, presentamos prototipos y muestras de todo el desarrollo en Fedema 2008. En 2010 repetimos la experiencia con alumnos y carpinteros de otra localidad. La satisfacción de los creadores al contemplar sus muebles expuestos es muy gratificante, más aún si coinciden con algún interesado en comprarlo, cuando no en fabricarlo.

G. O.: Haber logrado cada uno de mis eventos con niveles de excelencia y a través de ellos la alegría y confianza de muchos. La gestión me ha permitido conocer grandes personas, el intercambio que surge detrás de cada evento es lo que más me entusiasma a continuar por más pesado que se ponga a veces el camino.

H. I.: La primera experiencia en gestión en el área de diseño tuvo por un lado la frescura e ingenuidad del principiante y por otro fue tan gratificante como estresante. Insistí en hacer algo así como un showroom de los pocos diseñadores que había en ese momento y con la ayuda de una librería amiga invitamos a Susana Saulquín a presentar un libro y visitar el espacio. Para mi sorpresa, ella vio potencial y me alentó a seguir, y en un mes organizamos de manera pretenciosa una semana de la moda. Todo estaba preparado para que fuera al aire libre, y cuando el evento estaba armado, llegó una gran lluvia que dejó todo inundado, por lo que tuvimos que improvisar y reprogramar una agenda de tres días en uno. Fue una prueba dura de pasar, pero el público acompañó y eso nos dio la confianza de que había una demanda para ese sector. Un momento de disfrute fue ver en pasarela de BAF week, a un diseñador correntino, con una propuesta impecable, ver que un público bastante frío como el de ese evento, aplaudir y disfrutar de un trabajo que fue más allá del de la diseñadora, ya que involucró el trabajo de un músico también correntino. Un balance positivo, haber logrado instaurar el diseño en la agenda correntina, y saber que hoy hay un pequeño grupo de emprendedores relacionados con el diseño que viven de esa actividad.

S. F.: Cuando propuse desarrollar el diseño como una de las líneas de gestión desde la dirección del Virla era porque había detectado una falta de espacios de formación y oportunidades para todos los que quisieran desarrollarse en esta actividad. Se construyó así un proyecto con metas a corto, mediano y largo plazo. Surgió primero una Tienda de Diseño y a partir de ahí laboratorios, capacitaciones, exposiciones, el Salón Nacional de Diseño Contemporáneo Virla. El objetivo final, la creación de trayectos curriculares que se concretó con un posgrado en Diseño de Indumentaria. Esta es una construcción colectiva entre el Observatorio de Tendencias del INTI, la UnaM, la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Tucumán y la UNL. Como gran regalo, este año en alianza con el IDEP, Instituto de Desarrollo productivo de Tucumán, publicamos un libro.

¿Desafíos futuros?

A. R.: Generar un espacio en mi provincia donde la producción vinculada al diseño de productos, sea de la escala o sector que fuere, tenga un impacto económico sustancial, y esto se dé a partir de la valoración y el consumo de mis coterráneos.

G. O.: Trabajar con entusiasmo, en equipo, otra condición indispensable y que hace posible nuestro trabajo, hábitos que mi padre me inculcó siempre.

H. I.: A largo plazo, lograr mayor interés del público local en consumir localmente, lograr que los diseñadores logren por sí mismos generar propuestas que colaboren con el posicionamiento de sus productos. A mediano plazo lograr la incorporación de diseño en productos que tienen ya dos valores propios, como los tejidos planos o de punto realizados con lana producida en la zona, la materia prima natural y la mano de obra artesanal.

S. F.: Me encantaría que se implementaran las carreras de grado de Diseño de Indumentaria, Industrial y Paisajismo en la UNT.

¿Qué es lo que más les gustaría oír que destacan de su labor?

A. R.: Que colaboré en algún punto con el aumento de la producción local, mediante su diferenciación, pero respetando el medio ambiente y nuestra cultura.

G. O.: La excelencia y el profesionalismo fundados en el amor por mi trabajo.

H. I.: Haber generado un espacio para el diseño en la región.

S. F.: Que con mi labor aporté de alguna forma al crecimiento y desarrollo de nuevos escenarios en el diseño.

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