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Sábado, 1 de agosto de 2015

Un artista, tres diseños

Perfectos Dragones, Vanina Miszrahi y Duchale reinterpretaron la obra de Rogelio Polesello en diseños presentados en el Malba.

 Por Luján Cambariere

“En el contexto de la década del ’60, Rogelio Polesello fue quizás el artista que con más empeño vinculó el arte con la esfera del diseño. Famoso por sus lupas y sus cuadros abstractos, parte de su gran popularidad provino de la relación que estableció con arquitectos y diseñadores, colaborando junto a ellos en la transformación de las formas visuales con las que la sociedad porteña convivía”, adelanta Mercedes Casanegra, curadora de la muestra Polesello joven 1958-1974. Es una exposición antológica dedicada a sus pinturas y acrílicos desde fines de los ’50 hasta mediados de los ’70, que reúne una 120 piezas y se presenta en Malba hasta el 12 de octubre.

Como hiciera el año pasado con la muestra de Antonio Berni, Tiendamalba convocó a una selección de diseñadores para que a partir de la reinterpretación de las obras realizaron nuevas piezas de diseño para comercializar en la tienda.

“Polesello tuvo gran relación con el diseño”, continúa Casanegra, “pero además se suma que desde la curaduría de la exposición se proyectó incluir al diseño como una de las líneas conductoras. Los años ‘60, década que está abarcada por las fechas de la muestra tuvo como característica una apertura muy amplia del concepto de obra, además, de nuevas temáticas. Y, Polesello tomó esa apertura en función de abarcar la función del diseño a la misma obra. Por ejemplo, sus placas de acrílico con lupas talladas, translúcidas o de color, se consideran obras y como tales se muestran en la exposición, pero había gente que las utilizaba para separar ambientes o también como puertas de acceso a casas, a locales. Por ejemplo, en esa época el local de Colección, negocio que vende los muebles de Herman Miller, tenía un acrílico de Polesello, como así también las puertas de la confitería del último piso del hotel Sheraton de Retiro, apenas se abrió en 1969, y así otros.”

“Además, hizo anillos de acrílico que están expuestos en una vitrina dentro de la exposición con algunos objetos como hexaedros de acrílico, que se usaban como adorno. Por otra parte, es muy importante saber que Polesello trabajaba en una agencia de publicidad haciendo diseño gráfico desde los 16 años mientras hacía la escuela de Bellas Artes. Lo siguió haciendo siempre. Hay varios catálogos que se exhiben en la expo, como así también revistas que en sus tapas reproducían diseños que eran muy similares a obras. El arte de tejer es un ejemplo, de una revista de labores que circulaba en la época. Tapas de discos y otras. Es importante destacar que la columna vertebral de la exposición es la tendencia de la abstracción geométrica con énfasis en muchos casos en la versión óptica, enfatizando juegos de la visión. Todo ese repertorio de formas que tiene su tronco en la Argentina en las vanguardias concretas, la participación protagónica de Tomás Maldonado en la idea de un eje central en la arquitectura moderna con un concepto general de diseño que surge de la misma”, resume Casanegra.

Así, partiendo de afinidades materiales, fueron de la partida las diseñadoras de Perfectos Dragones –Mara Zuckermann, Leticia Churba y Debora Hirsch– quienes de-

sarrollaron una colección de joyería en acrílico. El estudio Duchale de Cecilia Caballero e Isabel Laborde quienes llevaron a cabo una serie de foulards, proyecto ideado a través de conversaciones con Polesello quien cifró en ese elemento su identidad como figura pública y socialité. Y por último, las alfombras de Vanina Mizrahi que recuperan el trabajo que el artista realizó en el ámbito del diseño textil.

Perfectos dragones

O en este caso dragonas, cuentan que tomaron cuatro estéticas y momentos diferentes como disparadores para diseñar estas líneas de accesorios exclusivas para la tienda. La misma se compone de un collar como pieza principal sumando otros elemento como sobre, aro y prendedor. Los materiales utilizados son el acrílico y el cuero ecológico. “Trabajamos con las tramas, la transparencia, la geometría y el color como eje principal. Una tarea que nos enorgullece y nos acerca al arte argentino”, adelanta el trío que el próximo año cumple quince años de existencia.

¿Cómo fue el encargo y el proceso?

–Esta es la segunda vez que trabajamos exclusivamente para Tienda Malba reinterpretando obra de un artista y traduciéndola a una línea de accesorios. El año pasado lo hicimos con Berni. La idea es tomar las características mas destacadas de cada artista y ofrecer una mirada nueva desde nuestra área, haciendo un intercambio entre arte, diseño y moda.

¿Qué obra eligieron?

–Elegimos cuatro obras de inspiración. Son obras que seleccionamos teniendo en cuenta la posible reproducción y reinterpretación desde nuestra manera de trabajar y de diseñar un collar. Elegimos cuadros en donde se destacan las formas claras, la geometría, las tramas y el color. Son cuatro obras que se exhiben en la primer sala de la muestra, obras de los años ’60.

¿Cómo eligieron los materiales?

–Trabajamos con láser. Usamos acrílico y cueroflex, dos materiales típicos de nuestras líneas y también de los objetos/obra de Polesello. Tomamos las formas de sus cuadros y las adaptamos a cuatro collares muy diferentes entre sí. La idea es reproducir un cuadro pero para ser usado. Entonces los mismos elementos se reacomodan para ubicarse confortablemente en el escote de una mujer.

Juego textil

Como ya contamos en otra oportunidad en este suplemento, Duchale es una etiqueta que toma inspiración en diversos artistas, así que Polesello no fue la excepción.

¿Por qué seleccionaron esas obras?

–Ante la intención de cada diseño de Polesello, hemos elegido las obras más acordes con el juego textil, lo “artesano” en nuestro lenguaje Duchaleano que mezcla texturas brillosas, terciopelos sensuales, fieltros, puntadas a mano. Dos de nuestros diseños citan a Polesello con mayor rigor: son rotundos. Los otros interpretan su lenguaje, lo de-construyen, son llenos y vacíos, son más lúdicos. El pasaje de formato cuadrado de las obras se ha adaptado a la forma rectangular de los chals.

¿Cómo abordaron el trabajo?

–Buscando el lujo, la vitalidad y sensualidad, en un lenguaje sensible y “blando” de lo textil.

¿Con qué se encontraron en el proceso?

–Encontramos gran coherencia y precisión en sus obras, colores, formas, vibraciones, texturas.Todas con un rigor matemático dentro de lo artesanal que nos movió a sentir respeto y admiración. Sus monocopias, sus papeles y sus experiencias con el aerógrafo nos dieron pie a concretar esta celebración textil con citas llenas de soltura.

Trabajando en este proyecto, sentimos su complicidad. Nuestro vínculo con Rogelio Polesello fue excelente y siempre nos apoyó con Duchale. Habíamos llegado a hablar de hacer un trueque textil entre sus chals y Duchale, entusiasmándose frente a la propuesta de ser uno de nuestros principales modelos para Duchalehombres. Hoy en el Malba, en esta gran muestra tan bien curada por Mercedes Casanegra, festejamos su recuerdo con emoción y gratitud.

A sus pies

Mizrahi tradujo la obra con su fetiche, las alfombras.

¿Cómo fue recibir la convocatoria? Me refiero a si conocías o admirabas el trabajo de Polesello...

–La obra de Polesello siempre me pareció muy atractiva para llevarla al piso. Me identifico mucho con sus formas y colores. Todo lo que viene de Malba siempre genera mucha creatividad.

¿Cómo lo encaraste...? Te pusiste a estudiar, mirar....

–Tuve la posibilidad de ver las imágenes de las obras antes del montaje, eso me resultó más difícil aún pero la intención era tomar parte de la obra para reinterpretarla. Mi proceso fue realzarla y hacer un zoom ya que la escala lo permitía.

¿Elegiste una obra en especial para trabajar?

–Las obras pertenecen a la primerísima etapa de Polesello, él tenía 19 años cuando las hizo, y ahí trabajaba con blancos y negros a los que le agregaba colores muy saturados. Una de las obras no está colgada, finalmente hay otra parecida, él la había trabajado con color y yo al plantear el trabajo la alfombra elegí blanco y negro, me parece que podía transformarse en otra etapa que era sólo blanco y negro. Además, ese es un color que como diseñadora siempre funciona perfecto. La segunda obra está en la sala 1 y es muy chiquita, al tejerla la idea fue hacer esa ampliación de solamente una parte de la imagen, respetando un poco su paleta.

¿Cómo fue el traspaso o inspiración para el objeto?

–La obra de Polesello es muy textil y muy inspiradora para trabajarla. Dibujé varias propuestas que presenté a Malba y junto con el director de la tienda más el director de Malba definieron que estas dos eran las seleccionadas.

¿Y trabajar con alfombras qué tiene de particular en este caso? ¿Desafío mayor?

–Es la imagen del principio la que te lleva después a diferentes superficies, en general tiene que ver con mi trabajo de todos los días. Siempre estoy abierta a nuevos desafío y tratándose de artistas es mucho más motivador. La idea siempre fue tejer dos alfombras en un principio para la tienda, ahora. de este proyecto las posibilidades son infinitas. Podemos cambiar medidas, colores, texturas según lo que quiera cada interesado, mientras sea aprobado por la gente del Malba.

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