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Sábado, 26 de diciembre de 2015

Vuelta al Amazonas

La semana próxima la diseñadora gaúcha Heloísa Crocco presenta la colección Nativa. Increíbles objetos indígenas de diversas etnias del Amazonas.

 Por Luján Cambariere

Absolutamente pioneros en estas cuestiones, los brasileños siguen dando cátedra cuando de volver a las raíces se trata. En octubre desarrollaron un original evento, la primera edición de los Juegos Olímpicos Indígenas, que además de ser una fiesta para los sentidos llenos de historias, acervos y colores, dio marco a un sin fin de iniciativas paralelas como la Feria Mundial de Artesanato Indígena de la que se desprendieron otros proyectos.

Tal el caso de una movida propulsada por una de las pioneras en unir diseño y artesanía, Heloísa Crocco, quien desde uno de sus primeros proyectos de diseño, Laboratorio Piracema, y desde su obra personal, ya nos enseñaba esto de “Beber del origen para respirar contemporaneidad”. Heloísa comenzó Topomorfose, exquisito trabajo en madera y grafismos vegetales de los que hemos dado cuenta varias veces en este suplemento, a raíz de una experiencia de alto impacto en el Amazonas muchísimos años atrás. En este entonces quedó eclipsada por los árboles, sus cortezas al desnudo por la tala indiscriminada y a su manera, siempre bella, comenzó a concientizar.

Este año, Crocco pudo revisitar la región nada menos que con su hijo, el videasta Thomaz Crocco, y la prestigiosa fotógrafa Letícia Remiao, y su mirada y quehacer se centraron en las personas. Trabajó junto a las etnias de las aldeas Xerente, Javaé y Kraho para generar una muestra de objetos indígenas, sumado a las más bellas fotografías y documentales. Piezas de exquisita factura junto a treinta imágenes impresas en papel de fibra de bambú que luego de lanzarse en Tocantins, viajaron a Uruguay. A días de presentarla (5 de enero) en la Galería Occidente Studio de Punta del Este, Crocco nos cuenta algo de esta riquísima experiencia.

–¿Cómo surge el proyecto?

H.C.: –Este año se celebró en Palmas, Tocantins, las primeras olimpíadas internacionales de los juegos olímpicos indígenas. Paralelo a ese evento, se desarrolló una exposición de arte indígena brasilera y fui invitada a hacer la curaduría de los objetos de las aldeas de Amazonia en Tocantins. Quien entra en una aldea indígena nunca sale igual. Se aprende muchísimo de su sabiduría como de su bella iconografía y del entorno. Y de esto se trata esta muestra.

–¿Para vos fue retomar tu vínculo con el Amazonas? El lugar de inicio de tus investigaciones... ¿Contame qué sentiste con eso?

–Esta es otra Amazonia. La anterior fue la de los grandes árboles que a mí me impactaron además de por su enorme belleza por la devastación que ya se veía y quise tomar partido desde mi trabajo. Esta, es la amazonia indígena. La de los ríos, selvas. El impacto con la naturaleza siempre es un gran placer.

–¿Sobre qué tipo de técnicas y materiales trabajaron?

–Sobre todas las técnicas de los pueblos originarios. Sus trabajos en fibras con la más sutil cestería, el barro, las pinturas, los frutos. A partir de ahí, comencé a crear una serie de objetos con diseño de origen que resultó en la colección Serie Nativa. Trenzados, amarrados, pegados, pintados. Mucho uso de semillas como las increíbles urucun que además tienen poderes curativos y sirven para teñir y ahuyentar inyectos o la seringueira, llamado el árbol del caucho, del que se usa justamente su látex blanco. Y el jenipapo que es una fruta que sirve para teñir. Por supuesto mucha madera reutilizada y fibras como coco, babacú y palmeras tropicales. Mi atención siempre esta puesta en las formas y materiales de la naturaleza. El plus es que aprendimos sobre los objetos usados para las ceremonias y los rituales como la joyería o los bastones. Piezas de una belleza indescriptible.

L.R.: –Por más que las etnias visitadas estaban geográficamente próximas, es muy interesante observar las enormes diferencias en la confección de sus artesanatos. Las particularidades en su modo de vestir y sobre todo de adornarse. El mundo indígena brasileño, por lo que tuve contacto es un universo con un vocabulario único, pero con especialidades muy marcadas y variadas. Y a mi particularmente fue esa variedad la que guió mi mirada. Las posibilidades y la maestría para transformar los elementos ofrecidos por la naturaleza en objetos bien diferentes y originales. Además de su habilidad para confeccionar y manipular todo ese universo.

–¿Cómo fue la selección de piezas?

–Optamos por las más tradicionales. La artesanía de origen es impresionantemente linda, inteligente, con soluciones de diseño increíbles y una factura técnica tremenda.

–¿Cómo fue la vivencia de todos allá?

–Dura. Con un calor intenso, sin luz, heladera. Enseguida tuvimos que acompasarnos al ritmo de la naturaleza que es intenso pero inigualablemente bello. Pero justamente por todo eso y por la gente, de un aprendizaje sin igual.

–¿La mayor enseñanza de estos pueblos?

–Sin dudas la sabiduría de vivir en sintonía con la naturaleza. El tiempo, respeto y entendimiento son otros.

–La experiencia de trabajar con tu hijo...

–Un regalo de la vida.

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